Reportaje:

Una de 'quinquis'

El CCCB dedica una exposición a las películas y el contexto social de la delincuencia juvenil en los 80

"Tu eres el Vaquilla, alegre bandolero" cantaban Los Chichos y la gente bailaba y coreaba porque El Vaquilla era un delincuente, sí, pero también una leyenda forjada en películas como Perros callejeros, una de las muchas que en los duros años de la transición reflejaron la convulsa situación económica y social de las barriadas marginales de las grandes ciudades españolas.

El Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) dedica precisamente una exposición al "cine de quinquis", en el que el Seat 124, la heroína, el sexo y los tirones estaban a la orden del día. Con Quinquis de los 80. Cine, prensa y calle, las comisarias Amanda Cuesta y Mery Cuesta, críticas de arte entre otras actividades, recuperan estas historias a través de montajes audiovisuales de las películas que se contraponen a recortes de prensa, fotografías, cómics, vinilos, casetes, pósters, documentales de la época y planos urbanísticos de los polígonos del franquismo, el escenario de las correrías de personajes como Juan José Moreno Cuenca (El Vaquilla), José Luis Manzano, Ángel Fernández Franco (El Torete), o El Jaro.

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Los distintos apartados de la exposicióna bordan el cine quinqui, que fue muy prolífico entre 1978 y 1985 y obtuvo más de un taquillazo en la época: la realidad de los barrios; el salón recreativo como punto de encuentro de los adolescentes de la época y ejemplo de las nuevas formas de ocio que comenzaban a introducirse en el país; la calle (en 1975, el 25% de los mayores de 14 años estaban fuera del sistema educativo); el impacto mediático de estos jóvenes delincuentes de la mano de una prensa sensacionalista que igual los encubraba que hundía en la misería; los reformatorios (en 1981 había 47.8000 niños menores de 14 años en las prisiones); la superpoblación de las cárceles que originó históricos motines; y los mitos que han perdurado hasta hoy en día.

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