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A las autoridades no les gusta Banksy

Londres decide retirar un graffiti mural que critica la proliferación de la videovigilancia

Su crítica no ha sido bien recibida. El esquivo Banksy pintó un graffiti de 7 metros en el centro de Londres contra la proliferación de la videovigilancia, que, a su parecer, está convirtiendo Gran Bretaña en un Gran Hermano. A las autoridades locales del distrito de Westminster (el Westminster Council, centro de Londres), sin embargo, la pulla no les ha gustado nada y ya han ordenado que se borre el mural, según informa la web de The Times.

Otras autoridades municipales han hecho la vista gorda con el artista que se oculta bajo el nombre de Banksy, pero el Westminster Council no. Y no le importa la reputación del popular graffitero. Banksy no tiene más derecho para pintar un graffiti que cualquier niño, han señalado en el organismo municipal. "Si lo permitimos, después también podríamos decir que cualquier niño con un aerosol es capaz de hacer arte", ha señalado a The Times Robert Davis, responsable del comité de Westminster. "Pintarrajear la propiedad privada es graffiti. Que sea famoso no le da ese derecho".

Banksy ha pasado de ser un artista callejero a convertirse en un importante referente de la escena artística mundial desde hace cinco años, tras una exposición en el bohemio barrio londinense de Shoreditch. Sus lienzos se venden por cientos de miles de libras la pieza en las mejores casas de subastas, aunque sus raíces y su pasión sigue residiendo en el arte callejero ilegal. A su notoriedad ha contribuido que sea un artista anónimo. Su identidad es un secreto, sólo conocida por un reducido círculo de amigos y socios. Sólo ha concedido una entrevista a un periódico y nunca asiste en público a sus exposiciones.