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Putin: "La muerte de Solzhenitsin es una pesada pérdida para toda Rusia"

Gorbachov, Sarkozy y Bush lamentan la desaparición de uno de los referentes morales de Rusia

Un coro de voces de todo el mundo se ha elevado para expresar el dolor por la muerte de Aleksandr Solzhenitsin, el hombre cuya lucha sacó a la luz el horror de los campos de concentración de Stalin y que le convirtió en la conciencia de Rusia. "la muerte de Solzhenitsin es una pesada pérdida para toda Rusia", ha afirmado en un telegrama el primer ministro ruso, Vladímir Putin, que fue ex agente del servicio secreto del KGB y que lideró la campaña de persecución contra el novelista disidente.

El último líder soviético, Mijaíl Gorbachov, ha descrito a Solzhenitsin como "un hombre con un destino único cuyo nombre permanecerá en la historia de Rusia". "Fue una de las primeras personas que alzó la voz contra la inhumanidad del régimen de Stalin, y que habló sobre las gentes que lo sufrieron y que aún así no fueron doblegadas".

Condolencias de Sarkzoy y Bush

El presidente Dimitri Medvédev, así como otros altos dirigentes rusos y líderes internacionales, como el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, y el presidente de EE UU, George W. Bush, han enviado sus condolencias. El funeral se celebrará el miércoles en el monasterio medieval de Donskoi, en Moscú. Solzhenitsin sera enterrado al final del día, según pidió en su testamento, señaló un portavoz de la Iglesia Ortodoxa rusa.

El Alto Representante de la Unión Europea (UE) para la Política Exterior, Javier Solana, también ha lamentado hoy el fallecimiento de Solzhenitsin y ha destacado que, con su obra, el escritor ruso "contribuyó a cambiar el curso de la historia". En un comunicado, Solana ha transmitido sus condolencias a las autoridades y el pueblo ruso, así como a la familia del difunto. "Hemos perdido a uno de los más grandes escritores europeos del siglo XX", opinó el jefe de la diplomacia europea.

Icono de la resistencia contra el totalitarismo

Tras años de ser censurado, Solzhenitsin debió su fama inicial al líder soviético Nikita Jrushov (1894-1971), que permitió la publicación en 1962 de Un día en la vida de Iván Denísovich, que describía la terrible rutina diaria en la vida de los campos de trabajo.

Solzhenitsin ganó el Premio Nobel de Literatura en 1970 por toda su obra, en la que destaca Archipiélago Gulag, crónica de su experiencia y de otras miles en los campos de prisioneros. Con sus libros, agitó las conciencias al revelar los secretos más oscuros del gulag, la red de campos de prisioneros en la que millones de rusos murieron durante las purgas de Stalin (1937-1938). Algunos de sus títulos se leyeron y distribuyeron clandestinamente por miedo a la persecución del Estado.

En 1974 se le retiró la ciudadanía soviética y se le envió en avión a la Alemania Occidental por rechazar mantenerse en silencio sobre el pasado de su país. Una vez instalado en su casa de Vermont (EE UU), se convirtió en un icono de la resistencia contra el sistema totalitario.