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Manuel Vilariño, Premio Nacional de Fotografía

El jurado ha querido reconocer el "intenso sentido poético y filosófico" de la obra del artista gallego

El fotógrafo y poeta gallego Manuel Vilariño (La Coruña, 1952) ha sido galardonado este martes con el Premio Nacional de Fotografía 2007. El jurado ha querido reconocer así "la gran calidad técnica" de sus obras, que muestran "un intenso sentido poético y filosófico". El artista, por su parte, ha declarado que la concesión de este premio le ha "sorprendido mucho", quizá por su carácter de "artista periférico" y porque, de alguna manera, él vive "fuera del espectáculo".

El jurado ha destacado, al argumentar la concesión del premio, que la obra de Vilariño "reflexiona sobre la vida, los ciclos vitales y el sentido del tiempo a través de su apasionada observación de la naturaleza".

"Mi obra es profundamente espiritual, tiene que ver con la poesía del conocimiento", asegura Vilariño, que es también poeta. "Trabajo con la poesía y la fotografía, con el vuelo de las imágenes. Para mí ser y ver es todo la misma cosa, pero, fundamentalmente, mi trabajo es fotográfico, aunque el territorio de lo imaginario es indivisible".

Manuel Vilariño comenzó a exponer como fotógrafo en una muestra colectiva en Ferrol en 1983, y a partir de ahí dio a conocer sus creaciones en diversas ciudades de España, Europa y América, entre otras en Lisboa, Toulouse, Lyon, Montpellier, Nueva York y Chicago. Con todo, fue la exposición que le dedicó en 2002 el Centro Gallego de Arte Contemporáneo la que significó "un punto de inflexión" en su obra, aunque antes había expuesto ya en Nueva York o Londres.

Al margen del espectáculo

En cualquier caso, a Vilariño le gusta permanecer "un poco al margen del espectáculo", porque su obra "habla más de la luz interior y de la experiencia interior, de la experiencia de los límites". "Yo no hago fotografía comercial ni aplicada ni trabajos por encargo. Ese no es mi mundo. Soy un artista visual que utilizo soporte fotográfico", ha recalcado.

En este sentido, ha explicado que el mundo en el que se desenvuelve su fotografía es "el de los símbolos, el de las metáforas, y el lenguaje fotográfico y el poético se unen en el territorio de lo imaginario. Es el mundo de la ausencia, mucho más que el de la presencia".

Vive en el bosque, a 25 kilómetros de A Coruña, porque la naturaleza "es muy importante" en su obra, y, a través de sus fotografías, trata de encontrar "un hueco de luz". "Al desbrozar un camino en lo más profundo del bosque, aparecen cosas como el zumbido de un insecto, o simplemente el canto de un pájaro. Esa búsqueda es siempre azarosa", explica.

Llamada del ministro

Vilariño ha recibido esta mañana las llamadas del ministro de Cultura, César Antonio Molina, y el director general de Bellas Artes, José Jiménez, para comunicarle que había ganado el premio, que él agradece de veras, "sobre todo por el respeto y la admiración" que suscitan en él las personas que han formado parte del jurado.

El jurado del Premio Nacional de Fotografía, que cada año concede el Ministerio de Cultura en reconocimiento a la trayectoria profesional de un artista y que está dotado con 30.000 euros, ha estado presidido este año por el director general de Bellas Artes, José Jiménez, y han formado también parte de él Pablo Pérez-Mínguez, el ganador de este premio en 2006, Cathy Coleman, Miguel Fernández-Cid, Oliva María Rubio, José María García Conesa, Rocío de la Villa y Elena Hernando, subdirectora general de Promoción de las Bellas Artes, que ha actuado como secretaria.

El fotógrafo gallego es uno de los artistas que participan en Paradiso Spezzato (Paraíso Fragmentado), la muestra que ha representado a España en la 52ª Bienal de Venecia, a punto de concluir.