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La invasión biológica: 3.500 especies exóticas introducidas por el hombre causan multimillonarias pérdidas y extinciones

Un exhaustivo informe internacional advierte de que los costes económicos causados por estas plantas y animales se disparan hasta alcanzar ya cerca de 400.000 millones de euros al año

Un pescador maniobra entre jacintos de agua, una planta invasiva que está acabando con el pescado en la sección keniana del lago Victoria.
Un pescador maniobra entre jacintos de agua, una planta invasiva que está acabando con el pescado en la sección keniana del lago Victoria.Nils Adler
Manuel Planelles

Para combatir en los ríos españoles al camalote —también conocido como jacinto de agua— se ha tenido que movilizar hasta el Ejército. Porque esta planta, que se expande tan rápido como las llamas y es dificilísima de erradicar, se apodera periódicamente de cientos de kilómetros de agua en las cuencas del Guadiana y el Guadalquivir. El camalote, que causa estragos desde el lago Victoria, en África, hasta Indonesia o Florida, en Estados Unidos, encabeza la lista de las 10 especies exóticas invasoras más extendidas en todo el planeta. Es la punta de lanza de la invasión biológica que ha causado el ser humano, unas veces intencionadamente y otras sin querer, y que provoca importantes daños a la naturaleza y multimillonarias pérdidas económicas.

Esta invasión supone un coste anual en el mundo de 423.000 millones de dólares (más de 392.000 millones de euros al cambio actual), sumando las pérdidas económicas y los esfuerzos para su erradicación. Y está entre las cinco principales causas de la crisis de pérdida de biodiversidad que está azotando al planeta, según concluye el Informe de Evaluación sobre Especies Exóticas Invasoras y su Control, que se ha presentado este lunes. Se trata de una exhaustiva radiografía que ha elaborado la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas, conocida por sus siglas en inglés, IPBES, y vinculada a la ONU, de la que forman parte 143 países. Los científicos de IPBES sostienen que estas especies “desempeñan un papel clave en el 60% de las extinciones mundiales de plantas y animales”. Además, son las únicas responsables en el 16% de las extinciones mundiales documentadas.

Pero, ¿cómo llegan a convertirse en una amenaza para la biodiversidad? De la mano del ser humano. “Las especies exóticas están siendo introducidas por actividades humanas en todas las regiones y biomas del mundo a un ritmo sin precedentes”, advierte IPBES. Estos expertos calculan que en estos momentos hay 37.000 especies exóticas establecidas que han llegado con el hombre de forma deliberada o accidental. Además, están aumentando a “un ritmo sin precedentes de aproximadamente 200 anualmente”. De todas ellas, hay 3.500 que está documentado que son dañinas y se clasifican como especies exóticas invasoras.

El estudio se centra en ellas y ha sido elaborado por 86 expertos de 49 países, que se han basado en más de 13.000 referencias científicas. “Las personas y la naturaleza están amenazadas por especies exóticas invasoras en todas las regiones de la Tierra”, advierten. Sus impactos negativos “están aumentando rápidamente y se prevé que continúen aumentando en el futuro”. “Incluso sin la introducción de nuevas especies, las poblaciones existentes de especies exóticas invasoras continuarán propagándose por todos los ecosistemas”, explican los autores.

Costes para la economía y la naturaleza

Una de las misiones de este análisis era cuantificar los daños que causan. Muchas de estas especies se introducen con fines comerciales, pero el IPBES es contundente: “Los beneficios para las personas que proporcionan algunas especies exóticas invasoras no mitigan ni deshacen sus impactos negativos, que incluyen daños a la salud humana (como la transmisión de enfermedades), medios de vida, seguridad hídrica y seguridad alimentaria”. “Los costes económicos mundiales de las especies exóticas invasoras se han cuadruplicado cada década desde 1970″, alertan los científicos.

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De los 423.000 millones de dólares anuales que se calcula que costaron a la economía mundial en 2019, la gran mayoría (92%) se deriva del impacto negativo en “las contribuciones de la naturaleza a las personas o en la buena calidad de vida”. En concreto, “la reducción en el suministro de alimentos es el impacto más frecuentemente reportado”. El 8% restante “está relacionado con los gastos de gestión de las invasiones biológicas”.

El camalote (Pontederia crassipes) es de nuevo un buen ejemplo: “En el lago Victoria la pesca ha descendido debido al agotamiento de la tilapia, como resultado de la propagación del jacinto de agua”, señala IPBES. Esta especie también tiene consecuencias negativas para la energía (ya que interfiere en la producción hidroeléctrica) y en la calidad del agua. De hecho, el camalote encabeza también la lista de las especies invasoras con mayor número de impactos negativos documentados.

Recogida de camalote en el Guadiana, en 2014.
Recogida de camalote en el Guadiana, en 2014.RN FOTÓGRAFOS

La invasión biológica está detrás además de importantes daños a la salud, con enfermedades como la malaria, la fiebre del Zika o del Nilo Occidental, propagadas por especies exóticas invasoras de mosquitos como las de los géneros Aedes albopictus y Aedes aegyptii. “Las especies exóticas invasoras suponen una grave amenaza para la biodiversidad y pueden causar daños irreversibles en la naturaleza, incluida la extinción de especies a escala local y mundial, además de amenazar el bienestar humano”, ha recalcado este lunes a través de un comunicado Helen Roy, una de las coordinadoras el informe.

Pérdida de biodiversidad

Hace cinco años, el IPBES elaboró un estudio sobre la extinción de especies planetaria que disparó las alarmas. En aquel análisis se fijaron cinco grandes impulsores de la pérdida de biodiversidad mundial: los cambios en los usos del suelo, la crisis climática, la sobreexplotación de los recursos, la contaminación y las especies exóticas invasoras. Los gobiernos que forman parte de esta plataforma pidieron a los científicos que elaboraran un estudio monográfico, que es el presentado ahora.

Los expertos apuntan que, del total de especies exóticas, son invasoras alrededor del 6% de las plantas, el 22% de los invertebrados, el 14% de los vertebrados y el 11% de los microbios. Los autores afirman también que al menos 218 especies exóticas invasoras han sido responsables de más de 1.200 extinciones locales. Tras el camalote, la lantana (un arbusto, Lantana camara) y la rata común (Rattus rattus) son la segunda y la tercera especies más extendidas en el mundo, con repercusiones de gran alcance sobre las personas y la naturaleza.

Difícil erradicación

Además de radiografiar el problema, los expertos del IPBES tenían el encargo de explicar las soluciones a este problema creciente. Porque los científicos señalan que, si todo continúa como hasta ahora, para 2050 se espera que “el número total de especies exóticas a nivel mundial sea aproximadamente un tercio más alto que en 2005″.

Los especialistas advierten de que “a menudo” son “ignoradas hasta que es demasiado tarde”, por eso es necesario actuar de forma temprana. El documento señala que la experiencia hasta ahora ha demostrado que “la erradicación ha sido exitosa y rentable” cuando “sus poblaciones son pequeñas y de propagación lenta, en ecosistemas aislados como las islas”. Por ejemplo, en los últimos 100 años, “ha habido 1.550 ejemplos documentados de erradicación en 998 islas, con un éxito citado en el 88% de los casos”. Uno de los muchos ejemplos es la Polinesia Francesa, donde Rattus rattus (rata negra), Felis catus (gato), Oryctolagus cuniculus (conejos) y Capra hircus (cabras) han sido erradicadas con éxito.

La cosa se complica cuando no son islas y, sobre todo, en los ecosistemas marinos. También, cuando se trata de plantas exóticas, ya que “las semillas pueden permanecer latentes en el suelo durante mucho tiempo”.

Los analistas añaden que “cuando la erradicación no es posible” las especies exóticas invasoras “pueden ser contenidas y controladas, particularmente en sistemas terrestres y de agua cerrada”. Esta contención “puede lograrse con medidas de control físico, químico y biológico” o combinando varias. En el caso de los métodos químicos, los expertos advierten de que deben “implementarse bajo requisitos de cumplimiento regulatorio” y que cada vez tienen menos aceptación social. Por su parte, “el control biológico ha sido muy eficaz para controlar algunas plantas exóticas invasoras, invertebrados y, en menor medida, microbios vegetales y unos pocos vertebrados”, aunque también puede tener efectos no deseados “si no está bien regulado”. En cualquier caso, los autores de IPBES señalan que, en general, “las medidas adoptadas para hacer frente a estos retos son insuficientes”. “Si bien el 80% de los países cuentan con objetivos relacionados con la gestión de las especies exóticas invasoras en sus planes nacionales de biodiversidad, únicamente el 17% dispone de leyes o normativas que abordan específicamente estas cuestiones”, añade. Además, el informe revela que el 45% de los países no invierte en la gestión de invasiones biológicas.

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Sobre la firma

Manuel Planelles
Periodista especializado en información sobre cambio climático, medio ambiente y energía. Ha cubierto las negociaciones climáticas más importantes de los últimos años. Antes trabajó en la redacción de Andalucía de EL PAÍS y ejerció como corresponsal en Córdoba. Ha colaborado en otros medios como la Cadena Ser y 20 minutos.

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