La mitad de los primeros hospitalizados por coronavirus sigue con síntomas dos años después

El seguimiento a un millar de pacientes de un hospital de Wuhan muestra la persistencia de secuelas de la covid

Ingreso de uno los primeros contagiados por coronavirus en el hospital Jin Yintan de Wuhan, en China, el 17 de enero de 2020. Para entonces, solo habían fallecido dos personas.
Ingreso de uno los primeros contagiados por coronavirus en el hospital Jin Yintan de Wuhan, en China, el 17 de enero de 2020. Para entonces, solo habían fallecido dos personas.Wang He (Getty Images)

El 55% de los primeros infectados por el coronavirus que tuvieron que ser hospitalizados siguen, dos años después, con uno o más síntomas de la covid. El seguimiento a los contagiados al inicio de la pandemia en Wuhan (China) muestra, sin embargo, que el número e intensidad de los problemas ha mejorado. La lista la encabezan la fatiga o debilidad muscular, los problemas de sueño y la caída del cabello. Entre los 12 y los 24 meses, el estudio detectó una reactivación de la mayoría de las secuelas.

A medida que pasaba el tiempo y muchas personas se iban recuperando de la covid, crecía la evidencia de que muchas de ellas se curaban, pero no se recuperaban. Sin rastro del coronavirus en su cuerpo, relataban decenas de síntomas diferentes de que estuvo ahí dentro. Desde la pérdida de olfato hasta la niebla mental, pasando por palpitaciones o dolor articular, muchos de los afectados fueron dando forma a lo que hoy se denomina síndrome de covid persistente. Aunque se sabe mucho de este cuadro, falta por despejar la incógnita temporal: ¿cuánto dura? ¿Cuándo remiten los problemas? ¿Por qué se mantienen unos y no otros?

Investigadores de varias instituciones científicas chinas llevan desde el inicio de la pandemia siguiendo la evolución de varios centenares de personas que se infectaron en los primeros meses de 2020. Desde que pasaron por el hospital, muchos por cuidados intensivos o asistidos con respiración artificial, los médicos los han entrevistado, sometido a diversas pruebas físicas e incluso han escaneado sus pulmones o su cerebro. Los seguimientos se hicieron a los seis meses de darles de alta y a los 12 meses. Ahora, la revista médica The Lancet Respiratory Medicine publica los resultados de las visitas hechas a los 24 meses. Es, por tanto, el trabajo que más lejos ha llegado y permite caracterizar bien lo que es la covid persistente.

“Aunque puedan haber eliminado la infección inicial, un número determinado de supervivientes de la Covid que fueron hospitalizados necesitan más de dos años para recuperarse completamente”
Bin Cao, profesor del Hospital de la Amistad China-Japón y responsable del estudio de Wuhan

El profesor del Hospital de la Amistad China-Japón, con sede en Pekín, Bin Cao, es el principal autor de este seguimiento. En una nota dice: “Nuestros hallazgos indican que, aunque puedan haber eliminado la infección inicial, un número determinado de supervivientes de la Covid que fueron hospitalizados necesitan más de dos años para recuperarse completamente”. En concreto, de los casi 1.200 que han participado en el estudio todo este tiempo, el 68% tenían al menos un síntoma a los 18 meses de darles de alta. El porcentaje bajó hasta el 49% al cumplirse el año, pero volvió a subir al 55% la última vez que los revisaron, a los 24 meses.

Para la covid persistente ya se han descrito más de 200 síntomas o secuelas. En el caso de esta muestra de Wuhan, afectados todos por la variante Alpha del coronavirus, un tercio de los entrevistados sufrían de debilidad muscular o fatiga, un 25% tenían algún trastorno del sueño y un 12% sufría de una pérdida total o parcial del cabellos. Entre los 10 síntomas más habituales, ya todos por debajo del 10% de los casos, también están trastornos del olfato o el sentido del gusto, dolor en las articulaciones, palpitaciones, mareos o mialgia. Aún siendo la covid una enfermedad provocada por un virus respiratorio, el único síntoma relacionado destacable en la lista es el dolor de pecho. En la mayoría de los casos se dan dos o más problemas de forma simultánea.

El seguimiento muestra que, salvo excepciones, la mayoría de los síntomas remiten con el paso del tiempo. Por ejemplo, más de la mitad de los estudiados tenían debilidad muscular a los seis meses, porcentaje que baja a la mitad a los 24 meses. Reducciones similares se producen con los problemas con el pelo y el olfato. Pero hay otras secuelas que aumentan entre la primera revisión y la segunda. Así, el porcentaje de personas con trastornos del sueño se mantiene igual, en torno al 25% de los entrevistados. Y hay otros síntomas, como la mialgia o los mareos que, aunque con cifras de partida bajas, se doblan.

Estos incrementos no le preocupan demasiado a Joan Soriano, médico epidemiólogo del Servicio de Neumología del Hospital Universitario de La Princesa de Madrid, que lideró el grupo de expertos internacionales que consensuaron para la Organización Mundial de la Salud la primera definición de covid persistente. “Estas inconsistencias en las tendencias son frecuentes en los estudios de seguimiento, porque algunos pacientes cambian a mejor o a peor entre entrevistas, y los cuestionarios se aplican por diferentes personas y métodos”, dice. Sobre los resultados en sí, comenta que “en España se está viendo prácticamente lo mismo”. Aquí, “la fatiga, falta de aire y problemas cognitivos (niebla mental) son los tres más frecuentes”, añade. Para Soriano, es importante destacar que toda esta lista de síntomas se repite con otras variantes del SARS-CoV-2, ya que “este estudio chino solo se refiere a la variante Alpha”.

“Hay otros virus respiratorios que tienen sintomatología posterior que dura tres, cuatro o cinco meses. Había la esperanza de que el coronavirus se comportara así y no lo está haciendo”
Pilar Rodríguez Ledo, vicepresidenta y responsable de Investigación de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia

La doctora Pilar Rodríguez Ledo, vicepresidenta y responsable de Investigación de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) se muestra prudente a la ohra de extrapolar los resultados de este estudio a la situación de otros países como España. “Primero, porque son pacientes de la primera ola mucha carga viral y pocas defensas”, dice. Además, está el factor cultural. Muchos de los síntomas son autorreferidos y pueden variar entre personas de distinta cultura laboral. Por ejemplo, a pesar de sus problemas de salud, el 98% de los investigados del hospital de Wuhan han vuelto a su trabajo anterior a la pandemia. “Pero este trabajo tiene mucho valor: más allá de las secuelas propias de una enfermedad aguda grave, aparecen síntomas que se mantienen en el tiempo”, comenta.

En todo este artículo se han usado los términos secuelas y síntomas como sinónimos, cuando no lo son en realidad. El diccionario de la Real Academia de la Lengua considera a las primeras consecuencias de una enfermedad y los segundos como manifestaciones de una patología. Rodríguez Ledo habla de las primeras como “cicatrices, sintomatología posterior de una lesión orgánica”. Pero aquí lo que hay es “una persistencia de síntomas en ausencia de esa lesión, pero son una condición limitante. Con el coronavirus se entremezclan”.

¿Cuándo desaparecerán estos síntomas o secuelas? Es la pregunta que hacen muchos de los afectados. Los autores del estudio no tienen la respuesta. Pero traen al recuerdo el caso de la epidemia de SARS de 2002. Entonces, un seguimiento similar mostró que la fatiga crónica seguía cuatro años después de haberse curado. “Hay otros virus respiratorios que tienen sintomatología posterior que dura tres, cuatro o cinco meses. La diferencia es que son autolimitados en el tiempo, desaparecen a los pocos meses”, recuerda la responsable de investigación de la SEMG. “Había la esperanza de que el coronavirus se comportara así y no lo está haciendo. Sí, hay remisión, pero también puede ser una mera adaptación a la nueva situación y a eso es muy difícil llamarlo curación”, concluye.

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Sobre la firma

Miguel Ángel Criado

Es cofundador de Materia y escribe de tecnología, inteligencia artificial, cambio climático, antropología… desde 2014. Antes pasó por Público, Cuarto Poder y El Mundo. Es licenciado en CC. Políticas y Sociología.

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