directora del Instituto Geológico Minero de España

“La Tierra sobrevivirá, pero nuestro mundo no”

La directora del IGME advierte de los efectos del Antropoceno, la influencia de la actividad humana sobre el planeta y en su posible extinción

Ana María Alonso Zarza, directora del Instituto Geológico Minero de España.
Ana María Alonso Zarza, directora del Instituto Geológico Minero de España.Jesus de Miguel / Tribuna Complutense

El Antropoceno, la época geológica marcada por el impacto global de las actividades humanas, no existe como tal para los científicos de la Tierra, pese a que las evidencias parecen claras. La Sociedad Geológica de Londres ya aportó datos que lo avalan: la erosión y la sedimentación causadas por la acción humana multiplican por 24 las generadas por todos los ríos del mundo; el nivel del mar, que se mantuvo estable en los últimos 7.000 años, crece ahora 0,3 metros cada siglo y esta cifra se duplicará en ocho décadas; sus aguas, tras muchos milenios sin cambios, registran desde hace un siglo niveles de acidez inéditos; la concentración de CO₂ es la más elevada de los últimos cuatro millones de años, superior en 100 millones de veces la que pueden causar todos los volcanes del mundo; y la tasa de extinción de especies se ha multiplicado hasta por 10.000. Ana María Alonso Zarza, nacida hace 58 años en Viñegra de Moraña (Ávila), directora del Instituto Geológico Minero de España (IGME-CSIC) y acostumbrada a mirar el planeta con un reloj donde cada segundo mide miles de años, advierte de la influencia de la actividad humana sobre el planeta y en la posible sexta extinción (aquella en la que desaparecería la humanidad).

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Pregunta. ¿Por qué el Antropoceno aún no existe para la geología?

Respuesta. El Antropoceno no existe como término formal. Me gusta compararlo con la Real Academia Española. Hay muchas palabras que se usan cotidianamente y, hasta que no llega un momento en el que la Academia las decide incluir en el diccionario, las utilizamos informalmente. Igual pasa con el Antropoceno en geología. Es un término que se usa, pero el equivalente a la Real Academia en geología todavía no ha incluido el término en su diccionario. Pero existe, porque la influencia de la humanidad sobre la naturaleza da a entender que sí. Todos los datos están indicando que la actividad humana está modificando el sistema Tierra y, efectivamente, estamos en un periodo en el que su influencia es un agente geológico importante.

P. ¿Qué caracteriza el Antropoceno?

R. Son muchas características: el aumento de los gases de efecto invernadero, de la temperatura, del nivel del mar y la tasa de desaparición de especies, que es enorme. También está la movilidad de las especies gracias a los sistemas de comunicación. Muchas especies que estaban restringidas en áreas pequeñas han podido llegar a todo el mundo.

La señal más clara es cuando empiezan las detonaciones nucleares a mediados del siglo pasado y cuando, de forma sistemática, se empiezan a utilizar componentes químicos como los pesticidas

P. ¿Cuándo empezó?

R. Es un tema delicado y varía según los investigadores. La influencia humana en la Tierra empezó con la agricultura hace unos 11.000 años. Pero en esos momentos, todavía no es global, sino que se registra en algunas zonas determinadas donde hay agricultura. Hay un momento crítico que es la colisión entre el Viejo y el Nuevo Mundo. Ahí sí que se produce un impacto significativo y también da lugar a que haya fauna y flora que se mueven por los continentes. Otra posible época clave para el Antropoceno es la Revolución Industrial, con el uso sistemático de combustibles fósiles. Esta también tiene un impacto que, aunque inicialmente es local, sobre todo en Europa, poco a poco se va haciendo global. Esto queda registrado a nivel geológico en los sedimentos. Pero parece ser que la señal más clara es cuando empiezan las detonaciones nucleares a mediados del siglo pasado y cuando, de forma sistemática, se empiezan a utilizar componentes químicos como los pesticidas. De esta forma, ahora mismo parece que la fecha probable a considerar sería 1950.

P. ¿Por qué el Antropoceno sigue siendo entonces una denominación informal?

R. Todo está en discusión, aunque el uso del término Antropoceno sea aceptado por muchas disciplinas. Pero las ciencias tienen que ser garantistas y, cuando hay un nuevo concepto que se utiliza, que en este caso sería una nueva época geológica, tiene que estar muy claro que las señales de esa época van a persistir en el registro geológico. Es difícil de explicar porque, en geología, casi siempre se mira lo que ya ha pasado, lo que ya ha quedado en un registro. Es un nuevo paradigma dentro de las ciencias porque no es algo que se mira hacia atrás, sino que tiene que ver con lo que nosotros estamos haciendo y si quedará dentro de millones de años. Si se considera que el inicio del Antropoceno es 1950, tienen que quedar sedimentos y rocas claras de esa época que sean diferentes de las épocas anteriores, que sería el Holoceno, y todo esto que tiene que conservarse 100 millones de años. No podemos garantizar que eso se va a conservar y aquí está el paradigma en el que se encuentra la geología. La Comisión Internacional de Estratigrafía tiene que validar el Antropoceno y, lógicamente, todavía no lo ve claro porque es proyectar una ciencia hacia el futuro, en vez de hacia lo que hay atrás. Es un cambio de paradigma.

P. ¿Será el plástico el elemento característico del Antropoceno?

R. El plástico, muy posiblemente, no se va a conservar porque se va a ir descomponiendo. Pero sí se van a conservar los restos de hormigón, de cemento, de ladrillos, de baldosas, de vidrio... todos esos materiales sintéticos que hemos ido generando y que sí que tienen más durabilidad y más posibilidad de conservarse en el registro geológico que los plásticos.

Podemos estar cerca de la llamada sexta extinción, en la que uno de los seres que pueden verse inmiscuidos en ella somos nosotros

P. ¿Por qué es importante el concepto de Antropoceno?

R. Hay una connotación científica y hay que dejar que la ciencia lo decida. Es como una agencia del medicamento, que tiene que valorar que las vacunas son adecuadas. Pues aquí igual, vamos a dejar que el grupo de trabajo de la Comisión Internacional de Estratigrafía lo decida. Pero creo que pensar que lo que estamos haciendo en el planeta va a dejar la huella en el futuro nos tiene que hacer reflexionar sobre que estamos haciendo daño a la Tierra, que estamos cambiando algunas de sus condiciones. El planeta tiene millones de años por delante para estabilizarse, enterrar lo que hemos hecho y seguir adelante. Aunque nosotros lo estemos cambiando, el planeta va a buscar otro estado de equilibrio y va a seguir. Pero lo que nos tenemos que plantear es que eso que nosotros estamos haciendo, a quien verdaderamente afecta, es a nosotros, a la humanidad, porque necesitamos muchos recursos que en algún momento se van a agotar y entonces ¿qué vamos a hacer? Estamos en un momento en el que hay seres supuestamente inteligentes sobre la Tierra que se dan cuenta de que estamos haciendo daño al planeta y que podemos estar cerca de la llamada sexta extinción, en la que uno de los seres que pueden verse inmiscuidos en ella somos nosotros. Tenemos que plantearlo porque no queremos ser protagonistas de la sexta extinción. Tenemos que hacer algo para evitarlo. Eso es lo importante y nos tiene que hacer reflexionar sobre nuestra vida en el planeta y sobre nuestro mundo. La Tierra sobrevivirá, pero nuestro mundo no. Nosotros solo estamos actuando sobre la parte más superficial de nuestro planeta y la Tierra va a seguir su ritmo. El caso más comprensible para todo el mundo es la extinción de los dinosaurios cuando hace 66 millones de años cayó un enorme meteorito y generó esa nube de polvo contaminante que causó la desaparición de alrededor del 80% de las especies, entre ellas los dinosaurios. Eso tuvo un impacto enorme y, además, en poco tiempo. ¿Qué es lo que pasó? Pues que los dinosaurios dejaron su nicho a los mamíferos y gracias a esto estamos nosotros aquí. Es decir, que cada gran evento de extinción, y ha habido cinco y se habla de que el nuestro sea el sexto, hace que haya unas especies que desaparecen y otras que evolucionan y ocupan su nicho. La Tierra pasa a otro estado diferente de equilibrio, pero sigue. Cuando se dice que nuestro planeta está en peligro no es así: está en peligro nuestra forma de vida actual en el planeta.

Cuando se dice que nuestro planeta está en peligro no es así: está en peligro nuestra forma de vida actual en el planeta

P. ¿Y un cambio en la forma de vida lo evitaría?

R. ¡Claro! Si nosotros consumimos menos recursos y quemamos menos combustibles fósiles, haremos que disminuyan los gases de efecto invernadero y que se ralentice la subida del nivel del mar. Por eso es importante la perspectiva geológica y diferenciar este momento. Ahora somos nosotros los que estamos en peligro.

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