La crisis del coronavirus

Una nueva variante del coronavirus detectada en junio en España ya es una de las más frecuentes en Europa

El virus mutado, sin pruebas de que sea más transmisible o virulento, triunfó gracias a los brotes masivos entre trabajadores agrícolas en Huesca y Lleida

Decenas de temporeros esperan a las puertas del pabellón de Feria de Lleida, en junio.
Decenas de temporeros esperan a las puertas del pabellón de Feria de Lleida, en junio.MASSIMILIANO MINOCRI / EL PAÍS

Una nueva variante genética del coronavirus SARS-CoV-2, detectada por primera vez en España y los Países Bajos en el inicio del verano, se ha extendido ampliamente por Europa en los últimos meses, según una investigación preliminar publicada este jueves. El virus mutado se identificó por primera vez en Caspe (Zaragoza) y Alcañiz (Teruel) el 20 de junio, además de en una localidad neerlandesa, y se diseminó rápidamente gracias a los brotes masivos entre trabajadores agrícolas en Huesca y Lleida. Por el momento no hay ninguna prueba de que el virus ahora sea más virulento o transmisible, según explica uno de los autores del estudio, el biólogo Iñaki Comas, del Instituto de Biomedicina de Valencia (CSIC).

El nuevo coronavirus lleva las instrucciones para funcionar y multiplicarse escritas en un genoma de 30.000 letras químicas. El virus comete errores de vez en cuando al hacer copias de sí mismo y acumula unas dos mutaciones al mes. Estos cambios han hecho que solo en Europa ya se hayan identificado cientos de variantes diferentes del SARS-CoV-2, aunque solo unas pocas han triunfado sobre las demás, como la nueva variante estudiada, bautizada 20A.EU1.

Los investigadores creen que seguir el rastro de la nueva variante puede servir para valorar las medidas de restricción de movimientos puestas en marcha durante el verano. El virus mutado pasó de Aragón y Cataluña a la Comunidad Valenciana y luego al resto de España, donde ya constituye el 88% de las secuencias del virus analizadas, según Comas. Con la apertura de las fronteras, la variante saltó a otros países europeos a partir de julio gracias a los viajeros. En el Reino Unido ya alcanza el 90%; en Irlanda, el 60%; en Suiza y los Países Bajos, alrededor del 35%. “Esta variante es actualmente una de las más frecuentes en Europa”, apuntan los autores de la investigación, encabezados por la genetista Emma Hodcroft, de la Universidad de Basilea (Suiza).

“Hemos fallado a la hora de prevenir las infecciones entre las poblaciones más vulnerables, como los temporeros, y eso nos ha hecho más vulnerables a todos”, reflexiona el biólogo Iñaki Comas

Iñaki Comas recalca que el 20 de junio también se identificó un paciente con la nueva variante en Países Bajos. “El origen no tiene por qué ser España”, subraya. En otros países europeos, como Francia y Bélgica, la presencia de la variante 20A.EU1 todavía es residual. El virus mutado también se ha detectado en Hong Kong y Nueva Zelanda. Los autores sostienen en un comunicado que “probablemente” el foco inicial fue España, pero la nueva variante ya está saltando entre otros países.

“Hemos fallado a la hora de prevenir las infecciones entre las poblaciones más vulnerables, como los temporeros, y eso nos ha hecho más vulnerables a todos”, reflexiona Comas. El investigador recuerda que durante la primera ola de la pandemia ya se vio el mismo patrón: mutaciones que triunfaron gracias a “eventos de superdispersión local”, como un funeral en Vitoria el 23 de febrero. El consorcio español SeqCOVID —dirigido por Iñaki Comas y por el genetista Fernando González Candelas, catedrático de la Universidad de Valencia— ha identificado al menos 519 introducciones independientes del coronavirus en España durante la primera ola, según un informe publicado el pasado lunes. La nueva variante 20A.EU1 también parece haber cruzado “cientos de veces” las fronteras europeas.

El equipo de la genetista Emma Hodcroft sugiere que algunos turistas veraniegos pudieron tener “más probabilidades de participar en comportamientos de riesgo en España y de seguir con esos comportamientos en sus países”, lo que habría ayudado a diseminar la nueva variante del coronavirus. “Los cierres de fronteras duraderos y las restricciones severas para viajar no son factibles ni deseables, pero a la vista de la extensión de la variante 20A.EU1 parece claro que las medidas implementadas a menudo no fueron suficientes para detener la transmisión de las variantes introducidas este verano”, advierte Hodcroft. “Es fundamental identificar mejores formas de abrir los países sin correr el riesgo de tener un aumento de los casos”, alerta.

La nueva variante 20A.EU1 incluye tres mutaciones características, una de ellas en la espícula del coronavirus, la protuberancia de su superficie que actúa como una llave para abrir las células humanas. El CSIC ha puesto en marcha un grupo de trabajo para investigar el papel concreto de esta mutación, conocida como A222V. La variante también incluye otra mutación en la espícula descrita anteriormente, la D614G, que desde su detección en Italia en febrero se ha hecho dominante en prácticamente todo el mundo. La comunidad científica todavía discute la importancia real de esta mutación. Un equipo de la Universidad de Texas mostró este lunes en la revista Nature que el virus con la mutación D614G se multiplica con mayor facilidad en las tráqueas de los hámsteres, pero no en sus pulmones, lo que podría favorecer la transmisión sin agravar la enfermedad.

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