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Por el convento no pasa ni dios

¿Cómo no nos van a engañar con las cuentas desde el PP si ellos entregan a los amigos dinero contante y sonante y nos retornan lo pagado con billetes del Monopoly?

Fachada de la iglesia del convento de las Trinitarias Descalzas en la calle Lope de Vega, Madrid, bajo cuyo suelo se buscan los restos de Miguel de Cervantes
Fachada de la iglesia del convento de las Trinitarias Descalzas en la calle Lope de Vega, Madrid, bajo cuyo suelo se buscan los restos de Miguel de Cervantes

Prometí un serial y cumplo. Más que nada para desintoxicarme de las mentiras del alcalde, de las majaderías de la presidenta IDA, de sus socios creadores de odio y del ineficaz mandamás del Metro que sigue sin saber dónde tiene la mano derecha ni cuándo abrirá la estación de Gran Vía. Millones de euros de más (¡chorprecha!) se están yendo por el agujero de esa boca de Metro.

Mi promesa la provocó un cuentacuentos que militó en el nefasto equipo de Botella como delegado de Artes, Turismo y Fantasías Animadas que pretendió hacernos creer que habían encontrado y enterrado los restos de Cervantes en el convento de las trinitarias. Unas señoras, por cierto, que nos quisieron colar como generosas por permitir la entrada a la cripta a los investigadores, sin insistir en que fueron sus colegas de cuatro siglos antes las que perdieron a Cervantes porque, para ellas, aquel tipo no era nadie. Si las monjas permitieron la apertura de la cripta fue porque pensaban sacar tajada: el PP botellil había previsto 20.000 euros como 20.000 soles para ayudar a las doñas a sobrellevar un previsible “aluvión de visitantes”. Me matizo: no fueron las monjas quienes autorizaron la investigación (ellas son mujeres esclavas de dios y ni pinchan ni cortan); fueron los machos alfa de la jerarquía eclesiástica quienes autorizaron abrir la cripta.

Cuando llegó la nueva corporación municipal, evidentemente, no se entregaron los 20.000 euros previstos al convento de las trinitarias para gran mosqueo de las monjas, que comenzaron a cobrar por su cuenta dos euros de donativo (o, lo que es lo mismo, por todo el morro, libres de impuestos) a quien quisiera ver la tumba tramposa. Pero ni siquiera eso prosperó. Aquel “aluvión de visitantes” se quedó en nada porque la gente no es tan gilipollas como algunos pretenden. Un poco sí, pero no tan, tan gilipollas… porque por el convento no pasa ni dios.

Y puesto que las cuentas de la lechera no salieron… puesto que ni se identificaron huesos de Cervantes, ni las monjas trincaron los 20.000 euros, ni nadie estaba dispuesto a pagar dos euros por ver una tumba falsa que guarda al menos esquirlas de 17 individuos y encima con errata en la lápida, todavía hoy, cinco años después de aquel fraude cultural, un cuentacuentos de la Botella pregona en Twitter que el circo en torno a esa tumba “(…) produjo con una pequeña inversión una campaña de promoción mundial millonaria. Costó 124.000 euros y obtuvo un retorno de 100 millones de euros por impacto mediático en televisiones, radios, periódicos y revistas de todo el mundo”. Maremía… Evito su nombre para no avergonzarlo.

¿Cómo no nos van a engañar con las cuentas desde el PP si ellos entregan a los amigos dinero contante y sonante y nos retornan lo pagado con billetes del Monopoly? Retiro lo de antes. Somos muy, muy gilipollas… Y pienso seguir dando la turra.

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