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Almeida rebaja Madrid Central

El Ayuntamiento cambia el perímetro de la zona de bajas emisiones al reabrir al tráfico dos calles; a la vez, amplía varias moratorias a vehículos más contaminantes

Un tramo de Madrid Central. En vídeo, el anuncio de las medidas por el alcalde de la ciudad, José Luis Martínez-Almeida. Vídeo: Europa Press

El Ayuntamiento ha decidido rebajar las exigencias de Madrid Central. En la última junta de gobierno del año, Almeida ha anunciado que dos calles (Mártires de Alcalá y Seminario de Nobles en el entorno de Moncloa) reabrirán al tráfico. También que se van a ampliar las moratorias (hasta diciembre de 2020) para los vehículos más contaminantes de varios colectivos (algunos profesionales o a los padres y madres cuyos hijos estudien en la zona). Las motos de reparto también podrán entrar durante más tiempo a la zona. No ocurrirá lo mismo con los invitados de los residentes cuyos coches carezcan de etiqueta ambiental: a partir del 1 de enero de 2020 no podrán acceder a la zona de bajas emisiones. Estos cambios, que inevitablemente provocarán el acceso de más vehículos contaminantes a la zona, son para el alcalde una "mejora" de la zona de bajas emisiones. Más Madrid considera que las decisiones "quiebran Madrid Central y ponen en riesgo la salud de los madrileños".

"Apenas han pasado 15 días de la COP25 [la Cumbre del Clima de Madrid], y parece que el espíritu ecologista del alcalde se ha pasado", ha valorado las medidas del Ayuntamiento la concejala Esther Gómez, responsable de medioambiente de Más Madrid. Si durante la cumbre, Almeida defendió que Madrid Central "funciona" y que su gobierno es “el primero que hace que se esté cumpliendo”; poco después regresó a su discurso que apuesta por eliminar o rebajar el área de acceso restringido al tráfico. Justamente, eso fue lo que hizo la junta de gobierno del jueves: mutilar Madrid Central. A partir del 1 de enero las calles de Mártires de Alcalá y Seminario de Nobles dejarán de formar parte de la zona de bajas emisiones; se podrá volver a circular por ellas. El Ayuntamiento argumenta que así "se disminuye la congestión y la contaminación" de la zona. También que en una de estas vías (en Mártires de Alcalá) se ponían "el 20% de las multas de Madrid Central".

El cambio en Madrid Central. Pinche sobre el plano para ampliar. ampliar foto
El cambio en Madrid Central. Pinche sobre el plano para ampliar.

"Decir que lo hacen para reducir congestión o porque se ponían muchas sanciones evidencia que el Ayuntamiento aplica la receta equivocada”, explica Adrián Fernández, responsable de movilidad de Greenpeace. "Hay que reducir el espacio al coche porque tiene demasiado. Con estos argumentos tan banales, el Ayuntamiento podría reabrir hasta Gran Vía", lamenta. "Todos los cambios están avalados por un informe de la Dirección General de Sostenibilidad", explican fuentes del Área de Movilidad y Medioambiente, dirigida por Borja Carabante. Efectivamente, un informe concluye que “existen motivos de ordenación y mejor gestión de la circulación". "Eso no significa que haya que reabrirlas al tráfico", incide el portavoz de Greenpeace, que reclama al Ayuntamiento los documentos. "Se trata de una decisión que no responde a criterios técnicos ni ambientales. No se puede reducir la contaminación metiendo más coches", resume Fernández.

La Plataforma en Defensa de Madrid Central ha recibido con frialdad la noticia. Conocían las intenciones del Ayuntamiento desde la semana pasada y ahora van a estudiar si hay posibilidad de recurrir la decisión. "Todas las medidas que han anunciado hasta el momento, a bombo y platillo y describiéndolas como más ambiciosas que Madrid Central, han acabado manteniendo las restricciones existentes o reduciéndolas. Ahora, están haciendo más pequeño Madrid Central; están recortando una zona de bajas emisiones", explica un portavoz de la organización. En su opinión —así como en la de parte de la oposición—, el perímetro de Madrid Central viene marcado por la ordenanza de movilidad. Por lo que la junta de gobierno no podría cambiarlo; la modificación debería pasar por el pleno municipal.

Además de reabrir estas dos vías, Almeida ha anunciado una prórroga de algunas moratorias a los vehículos más contaminantes: a los profesionales (de más de 3.500 kilos hasta diciembre de 2024; de menos de 3.500, hasta diciembre de 2021 siempre que tengan etiqueta superior a la A o sin etiqueta); a los de padres de alumnos que estudien en la zona; o a las motos de reparto, que amplían su horario de acceso a Madrid Central (de las 22.00 pasan a las 00.00; a excepción de las A). El resto de motoristas siguen con el acceso limitado a partir de las 22.00. Y los vehículos de autoescuela tendrán que ser C o más restrictivos para poder entrar. En ningún caso, a partir del 1 de enero de 2020 no podrán circular ni aparcar en la zona, como ya estaba estipulado, los vehículos A .

"Estas decisiones, que rebajan Madrid Central, provocan su quiebra", ha dicho la concejal de Más Madrid Esther Gómez. También ha afeado a la vicealcaldesa, Begoña Villacís, que la semana pasada, después de que EL PAÍS adelantase que el Ayuntamiento barajaba mutilar Madrid Central, negase que se fuera a alterar la zona de bajas emisiones. "Negó tajantemente estas medidas, pero además en el último pleno su partido votó a favor de blindar Madrid Central", ha continuado. La semana pasada, Más Madrid, PSOE y Cs votaron a favor de no permitir la entrada de más vehículos contaminantes a la zona; ahora Cs -presente también en la junta de gobierno- se ha desmarcado de su propia votación.

En Greenpeace se muestran "preocupados" no solo por el recorte del perímetro de Madrid Central, sino también por el errático mensaje que el Ayuntamiento traslada a la ciudadanía: "Esa dualidad de querer mejorar la zona disminuyendo las restricciones genera confusión y un aumento del tráfico en Madrid Central", opina el responsable de movilidad de la organización. De hecho, el pasado mes de octubre, por primera vez desde que se puso en marcha, aumentó el tráfico en la zona de bajas emisiones; hecho que investiga la Fiscalía de Medio Ambiente y Urbanismo, que ha solicitado información al respecto. "Además, se está enfocando el debate público hacia las etiquetas ambientales. Hay que promover coches menos contaminantes, pero también reducir coches. La congestión o la mala distribución del espacio público no se solucionan con vehículos no contaminantes", incide Fernández. Pronostica que si no se toman medidas contundentes, "el problema persistirá: habrá un cambio de flota, pero no de modelo". Y agrega: "La pregunta real es: ¿Caben tantos coches en Madrid?"

Los coches sin etiqueta no podrán aparcar dentro de la M-30

A partir del 1 de enero de 2020, los vehículos con distintivo ambiental A (sin etiqueta) no podrán estacionar en superficie en la zona del SER (Servicio de Estacionamiento Regulado), prácticamente todo el interior de la M-30. Sí que podrán hacerlo en aparcamientos públicos o privados (siempre que estén ubicados fuera de Madrid Central.

Los residentes con este tipo de vehículos podrán usar solo y exclusivamente las plazas del barrio donde estén empadronados, según comunicó el Ayuntamiento. Estas normas entran en vigor el año que viene como marca la Ordenanza de Movilidad Sostenible aprobada por Manuela Carmena en octubre de 2018. El alcalde Almeida está estudiando modificar la norma.

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