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Puigdemont allana a Esquerra el camino para facilitar su abstención

Junts per Catalunya tendrá su grupo en el Senado gracias a los republicanos

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La consejera de la Presidencia, Meritxell Budó, este martes tras la reunión del Govern. Europa Press

Junts per Catalunya opta ahora por no poner palos en las ruedas para que Esquerra facilite la investidura de Pedro Sánchez. La formación que lidera Carles Puigdemont —a la espera de que la justicia belga decida sobre su extradición— anunció este martes que retira una moción sobre la autodeterminación, que tenía que ser votada hoy en el Parlament y que ponía a ERC en una situación comprometida. La decisión, que generó mucho debate interno, se gestó en la reunión que tuvieron el expresident y varios cargos electos de Junts, el pasado lunes en Bélgica.

ERC planteó a Junts ceder uno de sus senadores para que los de Puigdemont tengan grupo propio en la Cámara Alta. A cambio, los republicanos pedían que se retirara la moción y se bajara el tono de los ataques políticos por las negociaciones. Fuentes conocedoras de la reunión del lunes en Bruselas aseguran que el expresident dudó sobre el intercambio pero finalmente cedió a condición de que la moción se vuelva a presentar en un pleno posterior. El sí de Puigdemont chocó con el rechazo de su sucesor, Quim Torra.

“Entre socios de Govern no nos vamos a pisar las mangueras”, argumenta un cargo de peso de Junts. La maniobra, insiste, no implica en ningún caso rebajar las exigencias de su formación sobre “una solución política al conflicto catalán” ni tampoco ayudar al PSOE. Para el expresidente, explican otros asistentes al encuentro, la prioridad es mantener una buena relación con ERC y lograr que haya presupuestos en Cataluña.

Eduard Pujol, portavoz de Junts en el Parlament, anunció este martes la retirada de la moción para “facilitar” las negociaciones sobre la investidura, tanto las de ERC como las suyas propias. El diputado admitió que votar el texto ahora podría incomodar al PSOE. El grupo sigue defendiendo punto por punto la moción —negociación política; referéndum, “fin de la represión”— pero ha optado por aparcarla para no dar motivos de ruptura a los socialistas y no repetir lo ocurrido hace un año, cuando la introducción de la figura del “relator” llevó al PSOE a desistir de las negociaciones.

Pujol aludió al momento de “oportunidad política”, pero no lo entendió así Laura Borràs, líder de Junts en Madrid, que recordó en las redes sociales que su función no es “facilitar” ningún acuerdo sino lograr soluciones políticas para Cataluña e insistió en que su estrategia sigue pivotando sobre la autodeterminación: “Es una cuestión de mínimos democráticos. No nos hemos movido y no nos moveremos de aquí”. El mensaje fue respaldado por Torra y por pesos pesados del mismo grupo como Josep Costa, vicepresidente del Parlament, o la diputada Aurora Madaula. Borràs se verá hoy con el Rey, en el marco de la ronda de contactos para la investidura.

El Govern sí siguió la misma tónica de moderación y evitó valorar las negociaciones. Su portavoz, Meritxell Budó, se escudó en que las conversaciones son un asunto que gestionan los partidos y optó por mantener “un punto de distancia”. Otra cosa es que, tras la investidura, el Govern quiera que la negociación sea entre Ejecutivos. En ese sentido Budó pidió a Sánchez que reconozca a Torra y que responda a sus llamadas.

Los movimientos de los independentistas aparecen condicionados por la posible condena contra Torra por desobediencia, que implicaría su inhabilitación. La sentencia desataría la lucha final por la hegemonía secesionista. Y ahí ERC es consciente de que su abstención en la investidura se usaría contra la formación republicana.

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