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Junts per Catalunya sopesa abstenerse si Sánchez vuelve a la declaración de Pedralbes

Jordi Sànchez plantea al presidente en funciones que recupere un espacio bilateral para encarar el conflicto soberanista

Jordi Sanchez
Jordi Sànchez (centro), el pasado 20 de mayo en el Congreso.

Jordi Sànchez, diputado de Junts per Catalunya, en prisión y suspendido de sus funciones, asegura que su grupo se abre a replantearse su negativa a la investidura de Pedro Sánchez y a apostar por la abstención bajo determinadas condiciones. El parlamentario instó ayer al presidente en funciones a recuperar un “espacio estable bilateral” entre los dos Ejecutivos para bordar la solución “al conflicto político”. “Es bien simple”, dijo a Europa Press, “hay que volver al espíritu del 20 de diciembre de 2018 en el Palau de Pedralbes. Ni más ni menos. Fíjese si es fácil”.

Sànchez aludía a la Declaración de Pedralbes que firmaron la Generalitat y el Gobierno central y que generó un alud de críticas por parte del Partido Popular y de Ciudadanos. Los socialistas se desmarcaron después de ese escenario y optan por encarar el conflicto de manera estrictamente institucional, incluido el diálogo en sede parlamentaria. No es la primera vez que el líder independentista se manifiesta a favor de la abstención en la investidura del socialista Pedro Sánchez. Antes del debate de julio, firmó una carta, junto a los otros diputados presos Jordi Turull y Josep Rull, pidiendo la abstención.

La posición de Jordi Sànchez contrasta con la que anunció el pasado martes el presidente de la Generalitat, Quim Torra, quien, en una conferencia en la Universitat Catalana d'Estiu (UEC), en Prada de Conflent (Francia), abogó por la confrontación con el Estado y por votar de nuevo “no” en la investidura. El president consideró casi un desprecio que el candidato socialista no realizara en su discurso de investidura ninguna propuesta para desencallar el conflicto. Las declaraciones de Sànchez se produjeron antes de que Torra dictara su conferencia.

A las puertas de la Diada y de la sentencia del Tribunal Supremo sobre la causa del procés, el independentismo no oculta su división sobre cómo evolucionar una vez conozca el fallo. Oriol Junqueras, líder de ERC, opta por las elecciones y Torra por la “confrontación”. El discurso del president entronca directamente con las reflexiones que Carles Puigdemont vierte en Reunim-nos (Reunámonos), un ensayo de 50 páginas publicado recientemente en las que expone hacia dónde debe ir el movimiento.

Puigdemont dice en su libro Reunámonos que la única opción de que  Cataluña sea independiente pasa por una confrontación previa con el Estado

Su pensamiento contrasta con el de Junqueras porque parte de la premisa de que la única forma de lograr la secesión es con la “unidad política” del independentismo, rota desde el 21 de diciembre de 2017. Y lamenta que esa desunión haya generado entre la ciudadanía “preocupación, confusión y desmovilización”. Según Puigdemont, esa desunión ha comportado no poder gobernar instituciones como el Ayuntamiento de Barcelona.

El análisis que hace es demoledor: siente que se haya extendido la percepción “errónea” de que es posible el diálogo con Pedro Sánchez, y se arrepiente de haber contribuido a “blanquearle” con la moción de censura y avisa de que el Estado ha decidido ya la “regresión autonómica”. Su conclusión es que el “realismo político” excluye una resolución dialogada con el Estado “sin pasar antes por una nueva etapa de confrontación”. “Fomentar que se puede alcanzar la independencia por otros caminos no es realista y me temo que tampoco honesto”, dice en un mensaje a ERC, partidaria de llegar a la secesión a base de ampliar la base electoral.

El PSC rechaza negociar los presupuestos

El PSC ha retirado la oferta que hizo su líder, Miquel Iceta, en julio y no negociará los presupuestos de la Generalitat para el 2020 hasta que Torra no renuncie a la vía de la “ruptura” con el Estado. “No queremos negociar con un Govern que habla de ruptura democrática y de judicialización con el Gobierno del Estado. No se dan las condiciones para abrir negociaciones si no hay un cambio de rumbo por parte del Govern”, dijo a Efe la socialista Eva Granados.

Puigdemont afirma que un referéndum acordado es solo una “fantasía” y que el Estado no lo aceptará aunque el independentismo alcance el 65% de apoyos. Por eso, abona, desde la no violencia, la confrontación con acciones de boicot político y objeciones fiscales y de conciencia. Jordi Sànchez contrapone que el independentismo debe apostar siempre por el diálogo —“Nuestra oferta no tiene fecha de caducidad. No hay alternativa al diálogo”— pero como Puigdemont desliza que no debe renunciar a una confrontación. “Si hace falta incrementaremos el conflicto para ganar el diálogo que ahora se niega y tras ganar la solución al conflicto, la autodeterminación. Ojalá lleguemos al diálogo antes de que se cronifique”, dice. La portavoz de ERC, Marta Vilalta, defendió anteayer que es compatible el diálogo con “desgastar” al Estado.

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