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Artur Mas se abre a volver a ser candidato a la presidencia de la Generalitat

El expresidente está inhabilitado hasta febrero de 2020 y juega un rol importante en la reorganización del PDeCAT

Carles Puigdemont (izq.) y Artur Mas, en una reunión en Waterloo. En vídeo, las declaraciones de Mas en Catalunya Ràdio.

La lucha interna por el control del PDeCAT entre los más cercanos al expresidente Carles Puigdemont y los defensores de las siglas —que apuestan por una vía más posibilista para obtener la independencia de Cataluña—, tiene un nuevo elemento. Artur Mas, inhabilitado para ejercer cualquier cargo público hasta febrero del próximo año, ha reaparecido de detrás de las bambalinas y ha tomado las riendas de la negociación para reorganizar el futuro del espacio neoconvergente. Incluso no descarta, de nuevo, ser candidato a la presidencia de la Generalitat. "No me he cerrado nunca con un no rotundo, pero en condiciones mínimamente normales mi rol no es volverme a presentar a unas elecciones al Parlament. La balanza está más inclinada por el no que por el sí", ha dicho este viernes en una entrevista en Catalunya Ràdio. 

En el pasado ciclo electoral, Mas aumentó su presencia en los mítines de Junts per Catalunya, que obtuvo unos resultados desiguales en cada cita. Los asistentes pudieron comprobar que el expresident, a sus 63 años, sigue en plena forma. Sus capacidades mitineras están intactas y aún vibra desde la tarima y gusta a quienes le escuchan en sus filas. Tanto el partido que dejó de liderar en enero de 2018 como sus contendientes políticos miran intrigados el calendario. Mas fue condenado a una inhabilitación de 18 meses, por el Tribunal Supremo por un delito de desobediencia a raíz de la organización de la consulta del 9 de noviembre de 2014. La condena vence en enero del próximo año.

"En unos meses podré [volver a aspirar a cargos públicos]. Se trata de saber si querré. Y si quiero, se trata de saber si es posible. Si la respuesta es ahora, es no", ha defendido quien fuera el delfín de Jordi Pujol y presidente de la Generalitat entre 2010 y 2016. Pero Mas no es simplemente un posible candidato de un espacio político que no ha podido reconfigurarse desde que Convergència se disolviera en 2016, atacada por los escándalos de corrupción y la confesión de evasión fiscal de la familia Pujol. El pasado miércoles, Mas fue a Waterloo (Bélgica), donde Puigdemont está huido de la justicia española, para pactar con él la paz dentro del partido.

Dentro del espacio neoconvergente conviven, no sin roces casi diarios, tres almas. El PDeCAT, el partido que el propio Mas fundó tras la caída de Convergència; La Crida, la formación promovida por Puigdemont y el diputado Jordi Sànchez —a la espera de la sentencia del juicio al procés y en prisión preventiva— y Junts per Catalunya, la marca electoral creada por Puigdemont pero que es propiedad del PDeCAT y bajo la que concurrieron en las últimas elecciones. Los dos expresidentes han decidido dar estructura de partido a Junts per Catalunya y dotarlo de una estructura “eficaz y operativa”.

La vida del PDeCAT ha sido corta pero convulsa. Desde el principio había un sector crítico muy fuerte que no veía con buenos ojos que Mas optara por Marta Pascal para coordinar la formación. La relación de Pascal con Puigdemont no era buena y el pulso entre ambos lo acabó ganando el de Waterloo. Hace un año, en una asamblea que terminó convertida en congreso, los cercanos a Puigdemont defenestraron a Pascal, pero no lograron hacerse con el control del partido. El intento de abarcar el espacio neoconvergente mediante la fundación de La Crida tampoco funcionó. Junts per Catalunya ha tenido cierta eficacia electoral, tiene más de 6.000 cargos electos pero carece de estructura territorial. De ahí la decisión de ambos expresidentes.

Dentro de una parte del PDeCAT reconocen el valor político y moral de Puigdemont pero consideran que el partido no se puede centrar en él y que el proyecto ideológico que tradicionalmente había representado Convergència se ha diluido completamente. Solo Artur Mas tiene el ascendiente para debatir con Puigdemont de tu a tu la necesidad de poner orden en el que fuera el partido hegemónico en Cataluña. Además de la organización, desde las filas neoconvergentes ven como Esquerra ya prepara las elecciones catalanas mientras que ellos carecen de un liderazgo que les permita enfrentarse al duelo final por las riendas del independentismo. Mas, de momento, no descarta agarrarlas el mismo, si el calendario se lo permite.

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