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La cultura también se decide en elecciones

Tanto Comunidad como Ayuntamiento han aumentado su inversiónen cultura, pero mientras la región destina al área un 1% de su presupuesto, la capital invierte un 4%

Espectáculo de kabuki en los Teatros del Canal de la Comunidad de Madrid.
Espectáculo de kabuki en los Teatros del Canal de la Comunidad de Madrid.

Capital cultural. Estación del Arte. Epicentro de la creación. Musicales y festivales de todo pelaje. Madrid es un efervescente foco para la cultura. Así lo reseñan sus habitantes, sus visitantes y los números: la cultura supone el 4% del PIB de la región. Cada español invirtió, de media, más de 288 euros en 2017, según el Anuario de Estadísticas Culturales del Ministerio de Educación. “La Comunidad tiene el mayor porcentaje de creación cultural de España”, defiende Jaime de los Santos, consejero de Cultura, Turismo y Deportes de la Comunidad de Madrid. Lleva en el cargo desde septiembre de 2017, cuando la expresidenta Cristina Cifuentes (PP) recuperó el departamento. Ocho años antes, Esperanza Aguirre —también del PP, que lleva gobernando la Comunidad desde 1991— lo había suprimido.

Desde su recuperación, la Comunidad ha destinado en torno unos 200 millones de euros anuales de los casi 20.000 que gestiona. Este año maneja un monto de 216 millones de euros, un 6,2% más que en 2018 —y un 53% más que al inicio de legislatura— que se reparte entre Turismo (24,4 millones), Deporte (39,7), Juventud (15,9) y Cultura (128,4). Representa un 1% del presupuesto de la Comunidad (de unos 20.000 millones de euros). País Vasco, por ejemplo, destina este ejercicio un 2% de su presupuesto al área. Por su parte, en las cuentas de 2018 el Ayuntamiento de Madrid dedicó a Cultura 200 millones, el 4% de un presupuesto que roza los 5.000 millones de euros.

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“Política y cultura no se suelen mezclar. No se suele hablar de cultura en las campañas electorales”, presentaba Bob Pop un acto de Más Madrid dedicado a la cultura y con la presencia de Íñigo Errejón y Manuela Carmena. El modelo de la capital se ensalzó: “Me da envidia Veranos de la Villa”, reconoció Errejón. La cita, una suerte de festival urbano cultural que lleva 33 ediciones, atrajo el año pasado a 110.000 espectadores, casi un 30% más de público que en la anterior cita. Sus propuestas, distribuidas en 44 días de programación en 33 escenarios, además de representar diversas disciplinas artísticas, se distribuyeron por los 21 distritos de la capital.

“Nos parece importante crear una oficina para descentralizar la cultura”, explicaba Jazmín Beirak, responsable de Cultura de Más Madrid para la Comunidad, que remarcó que solo en torno a un tercio del presupuesto de la Comunidad —algo más de 40 millones— se invierten fuera de la ciudad. El CA2M (Centro de Arte Contemporáneo 2 de Mayo), en Móstoles, aparte de un efervescente espacio, es uno de los iconos de la descentralización cultural. No hay otro ejemplo igual en toda la Comunidad.

Fuegos artificiales desde el parque de Tierno Galván durante el cierre de la última edición de Veranos de la Villa. ampliar foto
Fuegos artificiales desde el parque de Tierno Galván durante el cierre de la última edición de Veranos de la Villa.

“Debería haber más diálogo entre Comunidad y Ayuntamiento”, apunta Beirak. Aunque la relación entre ambas instituciones (gobernadas la pasada legislatura por el PP y Ahora Madrid, respectivamente) en este ámbito no ha sido áspera, tampoco ha sido fluida: “A pesar de todo, la relación con los directores artísticos del Ayuntamiento —especialmente con Carme Portaceli y Mateo Feijoo [al frente del Teatro Español y Naves de Matadero, respectivamente]— ha sido fructífera y positiva para la cultura madrileña”, dice el consejero De los Santos.

La cultura en Madrid se ha convertido en un importante reclamo turístico. El año pasado acudieron a la región 7,1 millones de visitantes, un 6,3% más que el ejercicio anterior. Además, gastan mucho: 291 euros por día, casi el doble que el gasto medio en España (150 euros). “Ahora se habla de Madrid. Todo el mundo, en Berlín, en Londres, en París, sabe que en Madrid está pasando algo”, describe la alcaldesa Manuela Carmena el aumento del interés por la capital. La Comunidad también se apunta el tanto: “Fue un acierto haber situado a la cultura como principal reclamo turístico de nuestra región”, apunta De los Santos: “Ha contribuido a convertirnos en capital cultural del Sur de Europa”.

Ese interés de los turistas genera ciertas inquietudes al sector ante la posibilidad de mercantilizar la cultura y convertirla solamente en un reclamo turístico. Un dato: casi cuatro de cada diez españoles no han ido nunca al Museo del Prado, según un estudio presentado por la institución. “La cultura tiene que formar parte de la ciudad y mezclarse con ella”, incide Beirak, que defiende la revisión de las ayudas que da la Comunidad: “El 70% son nominales y solo el 30% de libre concurrencia”. Es decir, que siete de cada diez se dan a proyectos concretos —“como la Escuela de Cine de la Comunidad de Madrid; la Orquesta y Coro de Madrid y la Joven Orquesta; o el Teatro Pavón Kamikaze”, dice De los Santos— mientras que el resto se convocan a concurso. “En el Ayuntamiento esas cifras son justo al revés: 20% nominales y 80% libre concurrencia”, añade la candidata de Más Madrid.

Para Almudena Grandes, “la cultura es emoción y libertad”, por eso considera que es importante un compromiso político con la misma. “Especialmente de los partidos de izquierda”, agrega la escritora, que apoya a Más Madrid: “Durante mucho tiempo ha sido un privilegio de las oligarquías. No es justo: la cultura es un ingrediente clave de la felicidad”.

Batalla cultural en el Ayuntamiento

La cultura municipal ha protagonizado esta legislatura importantes convulsiones. Tras más de dos décadas de gobierno del PP, en 2015 Ahora Madrid se hizo con la alcaldía. Al poco comenzaron los choques en lo que se podría definir como una batalla cultural: el drama por los trajes de la Cabalgata de Reyes —“No te lo perdonaré jamás, Manuela Carmena”, dijo Cayetana Álvarez de Toledo—; el cambio de dirección en el Teatro Español; la reformulación de Veranos De la Villa... La oposición afiló las uñas con el discurso cultural.

A mitad de legislatura, en 2017, los ataques consiguieron el cese de la delegada, Celia Mayer. Desde entonces, la alcaldesa se puso al frente de Cultura y a defender el área en cada comisión. Han protagonizado duros enfrentamientos temas como la revolución de Veranos de la Villa; la renovación de los directores de los seis grandes centros culturales de la capital; el aumento de la dotación (ha crecido casi más de un 40% en la legislatura); los contratos del área o Madrid Destino. Aunque en esta legislatura se ha firmado un nuevo convenio colectivo y conseguido algo de transparencia, la empresa pública llevaba tiempo arrastrando problemas que no ha terminado de solucionarse. La oposición también acusó al equipo de Carmena de nepotismo en una contratacion. Llevaron el caso a la Oficina Antifraude que concluyó que se actuó “conforme a la legalidad en la contratación".

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