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Guerra en la cultura municipal

Sombras de nepotismo, familiares de políticos, peleas internas y desigualdad salarial conviven en Madrid Destino, segunda empresa pública del Ayuntamiento

Espectadores en la Cineteca de Matadero en Madrid.
Espectadores en la Cineteca de Matadero en Madrid.

Nombramientos sospechosos, llamadas anónimas o guerras internas. Rugen las entrañas de Madrid Destino, segunda empresa pública en tamaño del Ayuntamiento (tras la EMT) y que gestiona cultura, turismo y congresos. En la compañía se vive un momento convulso, que la ha situado en el epicentro de la trifulca política. La oposición (PSOE, PP y Ciudadanos) habla de “nepotismo” en algunas contrataciones recientes; el Ayuntamiento (Ahora Madrid), de nuevo modelo y resistencias al cambio. Como reflejo de estas tensiones, en el centro cultural Conde Duque se vive un agrio conflicto. A la vez, la empresa —con 586 trabajadores y un presupuesto de 82 millones de euros en 2017— no termina de cerrar un acuerdo sobre un nuevo convenio colectivo. El Ayuntamiento está a punto de publicar una auditoría de gestión de la empresa. Por su parte, el PSOE quiere una auditoría centrada solo en las contrataciones.

En 2013, el Ayuntamiento, con Ana Botella (PP) al frente, fusionó tres empresas públicas: Madrid Arte y Cultura, S.A (Macsa), dedicada a agilizar la burocracia de la gestión cultural; Madrid Visitors & Convention Bureau, centrada en promoción turística; y Madrid Espacios y Congresos (Madridec). Además de unir competencias, la fusión rescataba a la empresa quebrada Madridec. El último informe de fiscalización de esta —de 2012-2013, justo antes de la fusión, y elaborado por la Cámara de Cuentas— revela que la empresa dejó un agujero de 430 millones de euros. También que extravió 14 obras de arte. Entre ellas, un Chillida. Y señala “inexplicables aumentos en gastos de personal” —de hasta el 30% en 2013— o un pago de 16.000 euros en dietas a un trabajador por el desempeño de un trabajo en la ciudad en la que residía.

Vecinos de la zona donan plantas al centro cultural Conde Duque enel arranque de esta temporada.
Vecinos de la zona donan plantas al centro cultural Conde Duque enel arranque de esta temporada.

Madrid Destino heredó parte de las prácticas de Madridec. “También seis directivos”, apunta otro trabajador que lleva desde 2002 en la esfera de la empresa y que declina desvelar su identidad. “Los máximos responsables de Madridec siempre han estado vinculados al PP”, asegura este profesional, “y todos están imputados”. Ilustra su frase con nombres como Jorge Rodrigo Domínguez, exgerente de Madridec y actual director general de relaciones institucionales en la Asamblea de Madrid (imputado por el Madrid Arena); o el de Pablo del Amo, ya fallecido, CEO de Madridec y de Madrid Destino (imputado por el caso Mercamadrid).

Con la fusión de Macsa, Visitors y Madridec, no se homogeneizaron sus respectivos convenios laborales. Actualmente, en Madrid Destino hay sueldos de 18.000 euros al año; plazas de administrativo que rozan los 30.000 o puestos retribuidos con 90.000 euros anuales. “Hay trabajadores que desempeñan las mismas funciones, pero cobran salarios muy diferentes”, reconocen desde el Área de Cultura, última responsable de Madrid Destino. “Es hora de tener un convenio igualitario y digno”, se quejan desde el Comité de Empresa, que la semana pasada convocó una asamblea para tratar el acuerdo laboral.

En esa cita también se habló sobre dos contrataciones de Cineteca realizadas el año pasado: la de Eva Nuño y Jara Fernández (hija de Antonio Joaquín Fernández Segura, consejero delegado de Madrid Destino desde abril de 2017). La oposición las tilda de “nepotismo”. También de la situación en Conde Duque, donde hay un conflicto entre los partidarios de la exdirectora del centro, Concha Hernández, y los nuevos directores, Isla Aguilar y Miguel Oyarzun. Desde su llegada se han sucedido varias bajas laborales y para paliar ese goteo, Madrid Destino contrató a Alejandro Foulkes, que, tras quedar segundo en un proceso de selección para otra plaza en otro centro cultural, estaba en una bolsa de empleo municipal. La oposición lamenta que Foulkes sea hermano de la asesora de cultura para alcaldía, Paula Foulkes. Ayuntamiento defiende la transparencia del proceso: “Desde el pasado junio, Madrid Destino ha contratado a 83 personas. Para esos puestos se presentaron 14.144 aspirantes y han sido elegidos con exámenes ciegos [sin identificar a los candidatos]”, argumentaba la semana pasada la alcaldesa Manuela Carmena en una comisión de Cultura, dado que ejerce también como delegada del área y como presidenta de Madrid Destino.

“Empecé en esta empresa hace más de 15 años”, dice otro trabajador anónimo, “en otras legislaturas los procesos de contratación no eran modélicos”. “Hasta esta legislatura, nunca se había hecho público un proceso de contratación; la gente entraba a dedo”, agrega otro trabajador. Valora los esfuerzos de transparencia del actual Ayuntamiento aunque sigue observando problemas en los procesos de selección. “No todos somos enchufados, también hay gente que trabaja muy duro”, dice. Habla sobre la presencia en la empresa de familiares de políticos o expolíticos madrileños. Desde Cultura consideran que el convenio y el cambio en la dinámica de trabajo crispan a algunas personas: “Es una reacción porque se están tocando privilegios que algunos consideraban blindados”, dicen. Mientras, en Madrid Destino la guerra sigue. Pocos hablan de ello: impera la ley del silencio.

Tensión en el cuartel de Conde Duque

Hace unos meses, la dirección de Conde Duque cambió: por primera vez, los seis grandes centros culturales municipales (Matadero, Conde Duque, CentroCentro, Fernán Gómez, Circo Price y MediaLab-Prado) elegían a sus responsables con un concurso público y un jurado independiente.

Isla Aguilar y Miguel Oyarzun, creadores del exitoso festival británico Be Festival, ganaron. A su llegada, parte de la plantilla, trabajadores de Madrid Destino, cuestionó la autoridad de los directores (basándose en la tipología de sus contratos). Desde entonces se han producido varias bajas por “estrés laboral”. También se ha hablado de “riesgo psicosocial” en el centro: “Es muy grave que se nos acusen de maltrato laboral. Estamos valorando pedir asesoría legal”, dicen Aguilar y Oyarzun a EL PAÍS.

Cuando los nuevos directores llegaron, el centro carecía de gerente, responsable de dinamizar la relación entre estos y los trabajadores. Se creó una gerencia transitoria y los directores asumieron parte de la carga laboral. Algunos trabajadores les acusaron de “extralimitarse en sus funciones”. También, de que les estaban sobrecargando de trabajo. “Venimos con un modelo diferente de gestión y programación. Entendemos que se necesita un tiempo de adaptación, pero esto es otra cosa”, añade Oyarzun.

“A pesar de este clima, estamos muy contentos con la recepción: más de 15.000 personas han acudido a las actividades programadas, sin contar grandes eventos como el Lost & Found [mercadillo que se celebra este fin de semana]”, agregan los directores, que defienden que ellos están cumpliendo con el proyecto que seleccionó un comité independiente para realizar una programación cultural y no para entrar en una guerra política.

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