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“Pertenecemos a una generación que ha trabajado siempre desde la escasez”

Isla Aguilar y Miguel Oyarzun, creadores del exitoso Be festival de Inglaterra, regresan a Madrid, su ciudad natal, para dirigir el Conde Duque.

Miguel Oyarzun e Isla Aguilar, nuevos directores del centro cultural Conde Duque en la sala de bóvedas.
Miguel Oyarzun e Isla Aguilar, nuevos directores del centro cultural Conde Duque en la sala de bóvedas.

Hasta hace poco, Isla Aguilar y Miguel Oyarzun, de 46 y 35 años, respectivamente, vivían en Inglaterra. Tras pasar 12 años allí, crear el exitoso Be festival —con sede en Birmingham y que el año que viene celebra su décimo aniversario—, han decidido regresar a Madrid, su ciudad natal. Vuelven como directores del Conde Duque. Este centro cultural municipal, ubicado en un espacio cargado de personalidad, lleva años intentando buscar —sin éxito— su alma. Cuando el Ayuntamiento abrió la convocatoria para encontrar nuevos responsables de sus centros culturales, Isla y Miguel presentaron su proyecto. Al jurado no solo le gustó la propuesta sino que les pareció que era inmejorable: ganaron por unanimidad.

Pregunta. Ese éxito debe darles cierta tranquilidad

Respuesta. ¡Al revés! Sentimos una gran responsabilidad. Fue muy emocionante ver la recepción de nuestro plan. No solo por parte del jurado sino también por la gente que nos llamó para felicitarnos cuando se supo la noticia.

P. ¿Qué les decían?

R. En resumen: que hay ganas de que Conde Duque se abra, que se desnude para la ciudadanía, que se superen sus muros. También que a ver si por fin, el centro se relanza.

P. Una tarea complicada: es el cuarto intento de que este espacio funcione.

R. Es lo que llaman “el fantasma de Conde Duque”. Es un reto enorme, pero al ser dos se hace más llevadero. También es un proceso bonito: hay muchas personas que apoyan el proyecto.

P. También habrá gente que lo critique.

R. Sin duda. Las críticas son positivas porque muchas veces aportan algo interesante. Hay que saber quedarse con las que aportan y no hacer caso a aquellas que no aportan nada.

P. Irse de España no es fácil, ¿cómo es volver?

R. Cuando nos marchamos siempre pensamos en regresar, pero en Inglaterra nos fue muy bien. Nos dimos cuenta de que estábamos echando raíces y nos planteamos quedarnos para siempre o buscar una vía de volver a España. Cuando salió el concurso de Conde Duque, vimos la luz.

P. ¿Qué les sedujo?

R. El espacio: es tan particular que el edificio manda, marca el tono de todo. Además, esconde lugares genuinos, como la Sala de Bóvedas. Apenas se ha utilizado y puede brillar porque invitan a los creadores a jugar.

P. Quieren que el Conde Duque se parezca a...

R. Nos inspira, por ejemplo, el Barbican [centro cultural londinense en el que se mezclan disciplinas]. Conde Duque nos permite poner en práctica muchas líneas de trabajo que habíamos explorado en Reino Unido. Nos emociona aplicar ese aprendizaje y experiencia en nuestra ciudad y para los madrileños. También nos parece bonito el hecho de volver y revertir la tendencia de los españoles que se van.

P. ¿Se siguen perdiendo en el edificio?

R. Ya no. Pero ha sido a costa de hacer muchos paseos. También con gente para que se hicieran una idea del potencial.

P. ¿Cuánto dura un paseo por Conde Duque?

R. La ronda de los vigilantes, 3,5 horas. De hecho hay una iniciativa que pone en valor su trabajo: se llama La ronda, un proyecto de visitas nocturnas con los compañeros de seguridad. Este edificio se creó para los guardias de corps de Felipe V, la guardia personal que protegía al rey. Los de seguridad cuidan del cuartel, son los que custodian el centro.

P. ¿Es suficiente el presupuesto que tiene el centro?

R. Este año tiene asignados 1,25 millones de euros. Es evidente que con más recursos, hay más posibilidades. Pero, a pesar de haber manejado presupuestos grandes, pertenecemos a una generación que ha trabajado siempre desde la premisa de la escasez. Estamos acostumbrados a no derrochar.

Vencer al fantasma de Conde Duque

Los nuevos directores de Conde Duque, que recibió 339.000 visitantes en 2017, tienen la tarea de revitalizar un espacio que lleva años sufriendo vaivenes. Su nombramiento coincide con el de los gestores de los otros cinco grandes centros culturales municipales: “Queremos tender puentes entre todos”.

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