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Barcelona, 21-D: menos tráfico y los comercios del centro, vacíos

"En 21 de los 23 ejes se ha abierto con normalidad absoluta, solo ha habido problemas en el Raval y en la zona de Vía Laietana"

La previsión con la que se afrontaron las protestas y los cortes de tráfico, convocados para protestar contra la celebración del Consejo de Ministros en Barcelona, facilitó este viernes el día a día de la ciudad. Empresas y centros como Mercabarna o el puerto habían avanzado sus operaciones. Solo los comercios del centro notaron un descenso en las ventas, a cuatro días de Navidad, que lo achacaron a la poca afluencia de gente por las protestas. El tráfico en las calles fue por la mañana un 42% menor que en cualquier otro día laborable y un 62% menor en las Rondas, según los datos aportados por la Guàrdia Urbana.

La Via Laietana, sin coches a primera hora de la mañana.
La Via Laietana, sin coches a primera hora de la mañana.

Desde primera hora de la mañana, la estampa del centro de la ciudad la formaban las calles vacías, los grupos de manifestantes protestando en la zona de la Llotja de Mar y en la avenida de Paral·lel, y los comercios abiertos, aunque sin gente. Solo las tiendas del centro fueron afectadas directamente por las movilizaciones: los demás sectores se habían preparado para sufrir las menores incidencias posibles.

“Es psicológico, cuando oyes que hay protestas, no sales de compras”, lamentó Pròsper Puig, vicepresidente de la Fundació Barcelona Comerç, que representa a los principales ejes comerciales de la ciudad. “En 21 de los 23 ejes se ha abierto con normalidad absoluta, solo ha habido problemas en el Raval y en la zona de Vía Laietana, que ha sido acordonada. Hemos abierto, pero hemos vendido poco”, explicó Puig.

Las asociaciones de comerciantes ya habían alertado del efecto de las movilizaciones en un sector que vive el momento clave del año, justo antes de Navidad. “Por suerte los demás días están yendo muy bien, no esperamos que las protestas tengan un impacto muy negativo en la campaña”, dijo Puig. Los comerciantes del centro vivieron la jornada resignados: “Este día ya lo damos por perdido”, concluyó una dependienta de una tienda de ropa en el Born.

Los demás sectores, menos ligados a la inmediatez de la venta, optaron por la cautela y evitaron verse muy afectados por las protestas.

Uno de los casos más claros es el de Mercabarna. El polígono que concentra a los mercados mayoristas de Barcelona no cerró, pese a que sus trabajadores temían una acción de los CDR para cortar los accesos. Como respuesta, optaron por ser precavidos: si el primer mercado, el de pescado, empieza normalmente a las cuatro de la mañana, ayer empezó a las dos, para acabar a las seis y evitar las consecuencias de las primeras protestas. El matadero también funcionó con normalidad, pero el reparto a las carnicerías se dejó para el día siguiente. A pesar de la previsión y de que las 700 empresas abrieron para dar servicio a sus clientes, las ventas en Mercabarna cayeron ayer entre un 15% y un 20%. “Ha venido menos gente por miedo a los cortes de tráfico, pero también porque los días anteriores hemos avanzado mucha faena”, explican fuentes de la entidad.

En el puerto de Barcelona también se vivió un “día flojo”, aunque sus responsables lo explican por la previsión de las empresas, que habían avanzado operaciones de carga y descarga el día anterior, en previsión por lo que podía pasar.

El aeropuerto vivió una jornada de gran afluencia. Los pasajeros optaron por llegar con máxima previsión y a las seis de la mañana se formaron colas en los filtros de seguridad de hasta media hora.

A las protestas en la calle se sumó el paro de dos horas convocado por el sindicato independentista Intersindical-CSC, aunque el seguimiento de la huelga, a la que estaban llamados todos los trabajadores de Cataluña, fue muy bajo. La patronal de pequeñas empresas ni contabilizó las personas que se acogieron a su derecho a huelga. El departamento de Educación cifró en un 1,92% la participación de sus docentes a la huelga, y solo un 1,29% del personal de administración y técnico de la Generalitat secundó el paro.

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