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Puigdemont se queda solo con su idea de lista única para las europeas

Republicanos y anticapitalistas reciben con frialdad la propuesta del expresident

Oriol Junqueras y Carles Puigdemont, en el Parlamento catalán.
Oriol Junqueras y Carles Puigdemont, en el Parlamento catalán.

Los llamamientos del expresident Carles Puigdemont para unir al independentismo catalán bajo un mismo paraguas han vuelto a fracasar. Esta vez, a costa de su ofrecimiento de concurrir como número dos en una lista unitaria para las elecciones europeas y encabezada por el líder de Esquerra, Oriol Junqueras, en prisión preventiva. Puigdemont explicó su plan en Catalunya Ràdio y tanto los republicanos como los anticapitalistas de la CUP lo recibieron con frialdad.

Los defensores de la secesión ven en los 54 euroescaños que le corresponden a España un altavoz potente para sus demandas. De ahí que, hace dos semanas, la portavoz del Govern, Elsa Artadi, lanzara la idea de una lista unitaria independentista para las europeas. Puigdemont, sin embargo, fue más allá y ayer se postuló como número dos de esa posible candidatura. “La única opción de que fuera candidato sería que fuera de número dos de Junqueras”, dijo Puigdemont desde Waterloo, donde está huido de la justicia española pero conserva su derecho a presentarse a los comicios.

“Si predicamos la máxima unidad y el esfuerzo, los tenemos que practicar. Daríamos una buena noticia si logramos articular un discurso potente sobre la defensa de los derechos fundamentales en Cataluña y España”, dijo Puigdemont. El expresident, que aceptó que no había hecho ninguna oferta concreta a los republicanos y también propuso a la exdiputada de la CUP Anna Gabriel como posible candidata.

ERC, que ganó en las últimas Europeas en Cataluña, ignoró la propuesta. El diputado en el Congreso Joan Tardà aseguró que el partido no tenía constancia formal del ofrecimiento. Una respuesta similar dio la CUP, abiertamente euroescéptica y que de hecho está inmersa en el debate sobre si concurre por primera vez a las europeas.

El acta de eurodiputado se entrega en Madrid

Tanto Oriol Junqueras (en prisión preventiva) como Carles Puigdemont (huido de la justicia española en Bélgica) están suspendidos de sus cargos como diputados por decisión del Tribunal Supremo. Ambos, además, está procesado por supuestos delitos de rebelión y malversación. Sin embargo, con la ley en la mano, no están inhabilitados para ir en alguna lista electoral. El problema al que se tendrían que enfrentar es que la Ley Orgánica del Régimen Electoral General recoge que para tomar posesión del escaño, los eurodiputados elegidos han de acudir personalmente a recoger el documento a la sede de la Junta Electoral Central, ubicada en Madrid.

El discurso de Puigdemont, de hecho, recoge el sentir de muchos independentistas que no entienden el cainismo permanente en el seno de Junts per Catalunya, el PDeCAT y Esquerra. En las manifestaciones, los gritos pidiendo “unidad” se escuchan tanto como los que abogan por liberar a los presos por el procés. Sin embargo, en ERC no se fían del entorno de Puigdemont y creen que lo que le mueve es un mero cálculo político ante las próximas citas electorales, especialmente en las municipales.

La oposición de ERC a las listas unitarias es monolítica. De hecho, en unas declaraciones por escrito a SER Catalunya, divulgadas justo antes de conocerse el ofrecimiento de Puigdemont, Junqueras sintetizó el argumentario de los republicanos: “No hay opciones buenas y opciones malas. Hay opciones más útiles y opciones menos útiles. Se ha demostrado que ir separados pero con planteamientos unitarios es mucho más eficaz”, dijo. El no a una lista europea es el cuarto portazo político que un sector importante del independentismo le da a Puigdemont y su entorno. El primero fue la negativa de los republicanos a repetir la coalición de Junts pel Sí para las elecciones del 21 de diciembre de 2017, convocadas al amparo del artículo 155 de la Constitución.

Rechazo a la Crida

En julio, el expresident propuso crear un nuevo movimiento panindependentista, la Crida. La formación finalmente se presentó en octubre y busca aglutinar los esfuerzos para “hacer efectiva la república catalana”. Su planteamiento inicial de participar en las europeas aún no ha fructificado. La respuesta de los republicanos y los anticapitalistas también fue el silencio ante lo que consideran una operación del expresident para hacerse con la hegemonía del independentismo y presentar una opa al PDeCAT. Las repetidas negativas de Esquerra a proyectos conjuntos, defienden desde el entorno de Puigdemont, demuestran su electoralismo.

Puigdemont repitió ayer el planteamiento para la alcaldía de Barcelona, donde las expectativas del PDeCAT son muy modestas: promover una lista unitaria que encabece el candidato de ERC, el actual consejero de Acción Exterior, Ernest Maragall, que dimitirá la próxima semana para centrarse en la batalla municipal

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