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El fiscal acorrala al padre de Nadia: “Si estaba en Houston, no podía estar en Mallorca”

Fernando Blanco despliega una estrategia jurídica y mediática para quedar en libertad

Los padres de Nadia Nerea, durante el juicio.

Fernando Blanco, el padre de la niña Nadia Nerea, ha quedado este martes retratado en el juicio que afronta por estafar 1,1 millones de euros a costa de la enfermedad de su hija y para el que la fiscalía pide seis años de prisión. El acusado ha sido acorralado por el fiscal, que presentó una avalancha de indicios que pesan sobre él y le ha hecho incurrir en múltiples contradicciones. El magistrado le ha recordado cómo, en un programa de televisión, pidió dinero para operar a Nadia en Houston en 2013. Pero, llegado el momento, él y su mujer, también acusada, estaban en Mallorca. “Si estaba en Houston no podía estar en Mallorca”, ha ironizado el fiscal en un durísimo interrogatorio en el que Blanco se ha mostrado incómodo y, a ratos, indignado.

 

La madre de Nadia en el primer día del juicio.
La madre de Nadia en el primer día del juicio. EL PAÍS

Pese a las pruebas, Blanco ha intentado mantener, con dificultades, su relato. Ha insistido, por ejemplo, en algo que los informes médicos rechazan: que la enfermedad rara que efectivamente padece la menor (tricotiodistrofia) suponía un riesgo inminente para la vida de su hija. En 2010, por ejemplo, en un programa de la televisión balear, dijo que la esperanza de vida de Nadia era “de ocho a diez años”. El fiscal ha preguntado cómo podía saberlo. “Me lo habían dicho los médicos”, ha replicado Blanco, que sin embargo no ha especificado qué profesionales son los que la atendieron. “Según usted, su hija se iba a morir y por fortuna tiene ya 14 años”, ha ironizado de nuevo el fiscal. Pero Blanco, imperturbable, ha seguido a lo suyo: “Sí, pero mire cómo tiene las piernas ahora”.

 

Junto a Blanco también se sienta en el banquillo de los acusados su pareja, Margarida Garau, que está en libertad con cargos y afronta la misma petición de seis años. Según los investigadores, los padres utilizaron la enfermedad de su hija para recaudar fondos. Blanco, en particular, hizo creer que la vida de Nadia estaba en peligro y que precisaba de carísimos tratamientos. La generosidad de los vecinos de Organyà (Lleida) y su recorrido por los platós de televisión le permitieron recaudar cientos de miles de euros a través de una asociación. La investigación considera que la mayoría de esos fondos —hasta 1,1 millones— no se destinaron a la hija, sino al lucro personal de los padres: hoteles, restaurantes, gastos ordinarios y un largo etcétera.

 

Algo similar ha ocurrido con las dudosas operaciones a las que la niña —que no tiene pasaporte, según consta en la causa— fue supuestamente sometida, siempre según el padre. En 2012, por citar un caso, Blanco explicó —también en un programa de televisión para recaudar fondos— que Nadia había sido sometida a una operación con cierto éxito. “¿Dónde la operaron?”, ha preguntado el fiscal. “En Francia”. “¿En qué sitio?” “En París”, se ha limitado a contestar Blanco, que no ha podido citar qué clínica fue la escogida ni en qué consistió la operación: “Siempre son genéticas. Todo se basa en mutaciones. Le sacaban el líquido, le sacaban los genes a través de la nuca, se mutaban y se los volvían a meter”.

 

Los viajes al extranjero también han puesto a Blanco en un serio aprieto. Los médicos que visitaba Nadia, curiosamente, siempre estaban “fuera de España”. El hombre ha dicho que viajó a Brasil aunque en su pasaporte no conste ningún sello. “Es que viajaba a varios sitios desde Francia o Turquía y no era necesario pasaporte”. El fiscal también ha puesto en duda sus negocios,  supuestamente legítimos, como una tienda de venta de vinos. Blanco también ha explicado que daba “charlas de motivación” y que llegó a cobrar “8.000 euros en dos días”.

 

El fiscal sospecha (y así lo ha explicitado) que en realidad Blanco y su pareja, Margarida Garau, crearon una asociación de apoyo a Nadia para lograr un medio de vida, toda vez que se habían quedado sin trabajo y obligados a vender sus pertenencias. En su opinión, los médicos ya habían alertado a la pareja de que la enfermedad no tenía cura y de que solo cabían tratamientos para paliar los síntomas. De modo que el supuesto periplo de Blanco buscando especialistas no tenía lógica ni sentido alguno. “Yo no me creí que no hubiera tratamiento. Y seguí buscando”, ha explicado Blanco.

 

Con sus apariciones televisivas y el apoyo de los vecinos de Organyà (Lleida), los padres de Nadia lograron recaudar cientos de miles de euros. Según la fiscalía, que pide para cada uno de ellos la pena de seis años de prisión, la pareja gastó 1,1 millones de lo recaudado en gastos particulares y no en supuestos tratamientos para la niña.

 

Salir de prisión

Blanco permanece en la cárcel de Ponent (Lleida) desde diciembre de 2016, poco después de que se destapase el supuesto engaño. En un escrito presentado hace dos semanas, su abogado pidió su puesta en libertad y alegó que, en su condición de preso preventivo, “es casi imposible plantear una defensa efectiva”. Su situación personal, insiste, “ha dificultado enormemente poder estudiar los más de 5.000 folios” del caso Nadia. En las cuestiones previas del juicio, el abogado ha pedido seguir el juicio desde un hotel, aunque sea custodiado por policías.

Blanco, que afronta una petición de la fiscalía de seis años de cárcel, está desplegando una batalla jurídica y mediática para salir bien parado del proceso penal. Contrató los servicios de David Peña, abogado también de David Cavallé, conocido popularmente como el Estafador de mujeres. Hace unos días, El programa de Ana Rosa, de Telecinco, reprodujo una carta de Blanco en la que lamenta que su estancia entre rejas le impide, entre otras cosas, estar cerca de su hija Nadia Nerea. "Llevo 654 días secuestrado sin mi hija", lamenta en la misiva, en la que arremete contra los investigadores.

 En la carta a Telecinco, Blanco insiste en su tesis sobre la niña. "Que vengan ahora esos médicos, jueces y personas que tanto saben y me garanticen que mi hija seguirá aquí muchos años y con una mínima calidad de vida. Seguramente cuando esto acabe será demasiado tarde y todos se limpiarán las manos", lamenta. La defensa de Blanco subraya también su inocencia. En un comunicado enviado a los medios el lunes por la tarde, la defensa considera que no existen indicios del delito de estafa.

 El abogado de Blanco ha pedido que declaren los “presuntos perjudicados” que exigen la devolución de las cantidades aportadas. El comunicado recuerda que, en algunos casos, se recaudó más dinero del pretendido y que esas cantidades se encuentran bloqueadas por orden judicial. Blanco también cita su favor a las cadenas de televisión que, en su día, le dieron cobertura para difundir la enfermedad de su hija. Esos periodistas, alega la defensa, "siempre tuvieron acceso a los diferentes informes médicos". El abogado recuerda que uno de esos programas televisivos "estuvo con la menor y la familia en una clínica médica” de Navarra.

 Blanco ha intentado sin éxito abandonar la cárcel de Ponent y retrasar el juicio. En la última ocasión, la defensa trató de recusar a los magistrados de la Audiencia de Lleida. El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) rechazó la recusación y señaló que su única pretensión era retrasar la vista oral. En el comunicado, la defensa agrega que el 4 de septiembre pidió que la Audiencia Nacional fuera el órgano competente para enjuiciar el caso Nadia. La petición fue desestimada y la defensa recurrió.

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