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La mitad de los catalanes tienen problemas para llegar a fin de mes

La Encuesta de Condiciones de Vida del Idescat señala que el 29,7% de la población no tiene vacaciones ni una semana al año

Una protesta contra la pobreza energética en Barcelona.
Una protesta contra la pobreza energética en Barcelona.

Los brotes verdes que resuenan en la esfera macroeconómica tras la recesión de la última década todavía no se han traducido a pequeña escala. El umbral de pobreza en Cataluña se perpetúa en torno al 20% de la población y, según la última encuesta de Condiciones de Vida 2017 del Instituto catalán de Estadística (Idescat), el 49,7% de la población tiene dificultades para llegar a final de mes. Cuatro de cada 10 personas sufren privatizaciones materiales y, entre las carencias más frecuentes, está la incapacidad de hacerse cargo de gastos imprevistos o la imposibilidad de hacer ni una semana de vacaciones al año.

La última Encuesta de Condiciones de Vida realizada por el Idescat cristaliza un enquistamiento de la pobreza y las difultades económicas de las familias. Los ingresos medios netos por hogar en Cataluña se sitúan en torno a los 31.400 euros, aunque los datos también arrojan fuertes desigualdades territoriales: la renta media en el Alt Pirineu i Aran es de 21.248 euros y en el área metropolitana de Barcelona es de 32.861.

De hecho, pese a que la cifra de ingresos medios de Cataluña supera los 30.000 euros, el estudio del Idescat destapa también que alrededor del 20% de la población se encuentra bajo el umbral de la pobreza. Esto es, hogares formados por dos adultos y dos niños cuyos ingresos están por debajo de los 21.203 euros anuales. Además, apunta la encuesta, el 60% de los hogares reciben algún tipo de prestación social, ya sea por vejez y supervivencia, paro u otras ayudas. “El análisis de la renta antes de las transferencias sociales muestra cómo el sistema de protección social reduce las diferencias de renta de los diferentes territorios”, analiza el Idescat.

Aunque algunos indicadores mejoran en los últimos años (aumenta la renta media y se reduce casi seis puntos porcentuales las familias que reciben prestaciones sociales), la mitad de los catalanes todavía tienen problemas para llegar a final de mes. El 43,4% de la población sufren alguna privación material, como no poder hacer vacaciones ni siquiera una semana al año (el 29,7%) o ser incapaz de asumir gastos imprevistos (31,9%). El 7% se retrasa en los pagos de facturas de su vivienda y el 6% no puede mantener su casa a una temperatura adecuada.

Las carencias materiales, en cifras

Vacaciones. El 29,7% de la población no tiene vacaciones ni una semana al año.

Imprevistos. El 31,9% no puede asumir gastos sobrevenidos.

Ropa y zapatos. 180.000 personas no puede sustituir su ropa en mal estado y otras 105.000 tampoco disponen ni de dos pares de zapatos.

Pobreza energética. El 1% de los hogares se ha visto privado, por causas económicas, de alguna fuente de energía necesaria diariamente.

Ayudas. 256.000 familias han tenido que recurrir a familiares, amigos o entidades para cubrir necesidades básicas.

La brecha social se mantiene y la pobreza y las dificultades económicas se cronifican entre los más vulnerables. El 8,5% de las familias (256.000) han tenido que recurrir a familia, amigos y/o entidades sociales para poder hacer frente a sus necesidades básicas. Alrededor del 1% de los hogares también se han visto privados, por causas económicas, de alguna fuente de energía (luz, agua, gas) necesaria para vida diaria.

Entre las privaciones materiales, la encuesta del Idescat apunta también que hay 180.000 personas que no pueden sustituir su ropa en mal estado y otras 105.000 que, además de eso, tampoco disponen ni de dos pares de zapatos. Además, cerca de 370.000 personas sufren privatización material severa que, según la metodología del estudio, implica no poder asumir, al menos, tres de estos siete parámetros: pagar sin retrasos las facturas del hogar, irse de vacaciones una semana al año, comer carne, pollo y pescado cada dos días, mantener el hogar a una temperatura adecuada y permitirse un teléfono móvil, un televisor y/o una lavadora.

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