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El rostro de la pobreza: mujer, precaria y con hijos

Un informe de las Entidades Catalanas de Acción Social alerta de la cronificación de la pobreza y de la falta de políticas ágiles

Una protesta contra la pobreza energética en Barcelona.
Una protesta contra la pobreza energética en Barcelona.

“Esto no está funcionando, la recuperación no está llegando a la calle, y hay familias que pasan hambre, frío y vergüenza por ser pobres”. Así de crudo ha sido este miércoles uno de los participantes en las quince entrevistas que las Entidades Catalanas de Acción Social (ECAS) han usado para su informe Insocat. En él, la ECAS alerta de que la pobreza se cronifica y se ceba especialmente en las mujeres, las familias monoparentales y los trabajadores precarios. Las entidades han reclamado a la Administración un modelo de protección más ágil y “menos kafkiano”.

Lejos de notar los signos de la recuperación, los colectivos afectados por la pobreza son cada vez más diversos y lo tienen cada vez más complicado para salir del círculo vicioso. Esta es una de las conclusiones del informe Insocat, que la ECAS ha llamado este año “Las voces de la pobreza desde dentro”, al ser un informe cualitativo que pretende dar voz a casos concretos mediante quince entrevistas a los diferentes rostros que tiene la pobreza.

El más evidente y en el que más se ha cebado la crisis, según la ECAS, es el de las mujeres y las familias monoparentales (la mayoría madres con hijos). El 24,2% de los hogares con hijos dependientes en 2017 tiene riesgo de pobreza, que se sitúa en el 15,6% en los hogares sin hijos dependientes. Sin embargo, estos porcentajes suben en los monoparentales, con un 35,3%, pese a descender del 43,3% de hace cuatro años, unas cifras que muestran una situación de “cronificación”, ha asegurado el autor del estudio, Eloi Ribé. Esto se traduce, aseguraron los responsables del informe, en ansiedad por la inseguridad alimentaria, en menos oportunidades de formación y en una afectación a la salud mental.

La pobreza también tiene rostro de trabajador precario: “Ya no existe el binomio trabajo-bienestar”, ha señalado el autor del estudio, Eloi Ribé. Entre 2013 y 2017, la tasa de personas con trabajo en riesgo de pobreza ha incrementado del 14,1% al 15,3%, y entre los desempleados del 52% al 59,3%.

La presidenta de ECAS, Sònia Fuertes, ha reclamado un sistema de ayudas y prestaciones más sencillo y menos lento y, aunque ha puesto en valor medidas como la Renta Garantizada de Ciudadanía, ha recordado que “es necesario un cambio de mirada en el modelo económico y en el de los servicios sociales”, donde es necesaria una mayor prevención, una aproximación más comunitaria y alejarse de iniciativas de carácter asistencialista.