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La espera para una visita de salud mental en Barcelona supera el mes

El Servicio Catalán de la Salud contrata 650 nuevos profesionales para reforzar la atención y detección precoz de estas patologías

Un joven escribe en las instalaciones del Centro de Higiene Mental de Les Corts.
Un joven escribe en las instalaciones del Centro de Higiene Mental de Les Corts.

La puerta de entrada a los servicios psiquiátricos especializados, los centros de salud mental de adultos (CSMA) e infantojuveniles (CSMIJ), también suma colas. El Departamento de Salud no dispone de datos de toda Cataluña pero, según las cifras recogidas por el Consorcio Sanitario de Barcelona, los centros de salud mental de la ciudad tienen una lista de espera para visitar al psiquiatra de 31 días en adultos y 39 en niños. Salud, que ha puesto el foco en reforzar la atención precoz, ha contratado de forma estable 650 especialistas en salud mental para mejorar el abordaje y los tiempos en el tratamiento de estas patologías.

Según los datos aportados por el Departamento de Salud, también hay lista de espera para visitar al psicólogo clínico en los 26 centros de salud mental del Consorcio Sanitario de Barcelona. De media, en los CSMIJ, los pacientes tienen que esperar 53 días para consultar al psicólogo infantil y, en los CSMA, la lista de espera para este especialista ronda los 32 días. En cualquier caso, agrega un portavoz de Salud, las visitas con carácter urgente están garantizadas en menos de 48 horas y las consultas preferentes, entre siete días en el caso de los niños y 15 si se trata de adultos. Los centros de atención y seguimiento a drogodependencias tienen una lista de espera de 24 días.

Los efectos de la crisis económica y otros determinantes sociales como el aumento de la desigualdad han precipitado el aumento de los problemas de salud mental entre la población. En 2016, 1,4 millones de personas fueron atendidas en los centros de atención primaria (CAP) por problemas de salud mental. Los trastornos más comunes son la depresión y la ansiedad. Las consultas en los CAP por estos motivos aumentaron un 12% entre 2013 y 2016.

Reducir la prescripción de psicofármacos

Salud apuesta por “reducir la medicalización de los problemas de la vida”. “Hay que reducir la prescripción de psicofármacos y fomentar la prescripción social. Aquí tenemos un problema porque en atención primaria había pocas cosas que ofrecer que no fueran los psicofármacos”, admitió la doctora Maite Peñarrubia, del Grupo de Trabajo de Salud Mental y Adicciones en Atención Primaria.

Salud implantará también en todo el territorio el servicio de rehabilitación comunitaria (ayuda psicosocial a personas con trastorno mental grave) y los planes de apoyo individualizados, dirigidos a los pacientes más vulnerables.

Para drenar la lista de espera y mejorar el flujo de pacientes, el Departamento desplegó hace un año un plan director dirigido a reforzar el abordaje de estas patologías desde el punto de vista comunitario. Esto es, más detección precoz y asistencia en atención primaria y menos abordaje del problema de salud en estadios más avanzados de la enfermedad (y con ingreso hospitalario incluido).

Con una inyección presupuestaria de 70 millones de euros adiccionales (el 62% para atención comunitaria y el 38% para hospitalaria), Salud ha contratado a 650 profesionales (psiquiatras, psicólogos clínicos y enfermeros especializados en salud mental) para reforzar los servicios sanitarios, especialmente atención primaria, que triplica profesionales de este campo (serán 300 en total). Según el director del Servicio Catalán de la Salud (CatSalut), David Elvira, todos los CAP dispondrán en 2018 de especialistas en salud mental dentro de los equipos. El resto de las contrataciones estables se destinarán a los programas de atención de trastornos mentales graves en población vulnerable (175 sanitarios) y a proyectos asistenciales vinculados a otras patologías psiquiátricas.

El plan de que la atención a la salud mental sea más proactiva a través de la detección precoz y pivote más sobre el ámbito comunitario (y no tanto en la atención hospitalaria) ya ha dado sus frutos allí donde se ha desplegado. Según Elvira, experiencias como el programa de atención a la psicosis incipiente, que se desplegó en 2007 en algunas zonas, u otros planes similares implementados en los territorios, han arrojado resultados asistenciales positivos. Por ejemplo, “se reducen un 43% las derivaciones a centros de salud mental, hay menos días de espera para acceder a una primera visita [de 62 días a 7 o 15 días] y aumentan las visitas de seguimiento”, explicó el director del CatSalut.

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