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MEMORIA HISTÓRICA

Un museo de la memoria a trece metros bajo el suelo en Castellón

Abre 80 años después como museo subterráneo uno de los 43 refugios antiaéreos públicos de la Guerra Civil

Visitantes del refugio de Castellón ante uno de los documentales que se proyectan en el interior.
Visitantes del refugio de Castellón ante uno de los documentales que se proyectan en el interior.

La sirena de la torre campanario del Fadrí de Castellón anunciaba el horror. Si sonaba una vez, el bombardeo inminente llegaba por vía aérea. Si lo hacía cinco, el ataque venía por barco. Cuando esto ocurría se activaba el sistema de defensa pasiva y la población civil corría a los refugios que cosían el subsuelo urbano para salvar la vida. El de la plaza de Tetuán, que acaba de ser rehabilitado y transformado en museo, es uno de los centenares –se estima que hay 237 privados y 43 públicos- que construyó Castellón para protegerse de la guerra. Para escapar de los 44 bombardeos, por mar y aire, de los que fue objeto la capital de la Plan entre 1937 y 1938, en plena contienda civil, y que dejaron 160 víctimas mortales.

Unas víctimas cuyo recuerdo ha inspirado la inauguración como recurso museístico del citado búnker antiaéreo de la plaza Tetuán, levantado en pleno casco histórico castellonense hace 81 años. Cientos de vecinos y vecinas han respondido al estreno en una plaza “repleta de historia, dignidad y memoria”, ha dicho la concejala de Cultura castellonense, Verónica Ruiz, de un recurso patrimonial financiado íntegramente por el ayuntamiento, con un coste de 64.300 euros. Las obras arrancaron en octubre del año pasado y al coste de la ejecución se suman otros 99.000 euros para adaptar el enclave como espacio museístico.

Paneles informativos, mapas de ubicación de los refugios, proyecciones audiovisuales y hasta un hilo musical que recrea el sonido de las sirenas ante un bombardeo inminente ayudan a reconstruir en el interior de este refugio el día a día de quienes hallaban en él una oportunidad para escapar de la muerte. Aquí, tras descender más de trece metros de escaleras, “luchaban contra la oscuridad, el hambre, la humedad y el frío”, mascando trozos de cuerda para paliar los efectos del sonido atronador de las bombas, ha destacado la concejala de Cultura de Castellón. Niños y mayores compartían en las entrañas urbanas “momentos de espera llenos de incertidumbre, pero también de solidaridad” en pleno ataque, ha dicho la edil.

“Teníamos el deber de recuperar nuestro patrimonio, llenar los grandes silencios y contar sin vergüenzas la historia, porque un pueblo sin memoria, un pueblo condenado a la amnesia, es un pueblo condenado al fracaso”, ha apuntado la concejala. Junto a ella, el consejero de Cultura, Vicent Marzà, ha destacado el proyecto como apuesta “para recuperar una memoria que jamás debería haberse perdido. “No es sólo un acto de reparación, sino también de justicia que hace a Castellón aún más digno”, ha matizado.

El de Tetuán es uno de los 43 refugios públicos que recorren el subsuelo de la capital de La Plana. Para ser efectivos, debían construirse en terrenos compactos y resistentes, sin peligros de filtraciones, disponer de aparatos de ventilación y de generadores para la defensa antigás, y estar situados en plazas o calles amplias. Para su construcción fue necesaria la financiación del Gobierno Civil y la Cámara de la Propiedad Urbana y las aportaciones de partidos y sindicatos, iniciativas ciudadanas o de recaudación de fondos mediante la organización de escenificaciones teatrales y cinematográficas, señala uno de los paneles explicativos insertados en una de las galerías. Estos refugios públicos conectaban a veces con los de tipo privado: 237 en toda la ciudad, excavados por los mismos vecinos bajo sus casas y con capacidad para acoger entre 20 y 150 personas.

Sobre los muros húmedos de este refugio transformado en museo cuelgan también las instrucciones a seguir por la población civil en casos de alarma, firmadas por el entonces gobernador civil Manuel Rodríguez, el 16 de febrero de 1937.

El refugio de la plaza Tetuán es el primero recuperado de manera integral como recurso museístico. Forma parte del que será el Museu de la Ciutat de Castelló (MUCC) impulsado por la Concejalía de Cultura y puede visitarse de martes a sábado en horario de tarde y los domingos por la mañana.

Un rincón del refugio. ampliar foto
Un rincón del refugio.

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