La difícil cohabitación Colau-Torra

La alcaldesa de Barcelona ha recibido al presidente de la Generalitat con duras críticas, pero las dos administraciones tienen decenas de temas pendientes

Ada Colau, durante el pleno de este viernes.
Ada Colau, durante el pleno de este viernes.Albert Garcia

Después de más de medio año, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, vuelve a tener interlocutor en el otro lado de la plaza de Sant Jaume. La edil ha recibido al flamante presidente de la Generalitat, Quim Torra, con duras críticas. Rechazó sus tuits sobre los “españoles”; calificó de “decepcionante” su primer discurso en el debate de investidura —por dirigirse solo a la mitad de los catalanes—; recordó que discrepó de su gestión del centro cultural del Born, “convertido en un lugar de peregrinaje” para el independentismo… Pero la alcaldesa también ha exigido durante meses la formación de gobierno en la Generalitat, “porque la ciudad tiene temas pendientes que no pueden esperar”.

Todavía no lo ha hecho, pero cuando el gobierno tome posesión, la alcaldía pedirá una reunión a Torra. Cuesta pensar que Colau exhiba con el molt honorable la sintonía que mostró con su antecesor, Carles Puigdemont, con quien acordó reanudar las obras del metro en la Zona Franca, el cierre de la Modelo, la gestión del Puerto Olímpico o el protocolo de financiación de la (fallida) unión de los tranvías. Además, Colau se sumó al Pacto por el Referéndum y cedió locales municipales para votar el 1-O.

Lo que la alcaldesa pedirá al ‘president’

Inversiones en vivienda. De los 580 millones del actual plan municipal para promover y comprar vivienda, solo 30 fueron aportados, en el pasado, por la Generalitat y el Gobierno central. En rehabilitación, han reducido al 20% su aportación y Barcelona ha doblado la suya y cubre el 80%.

Lucha contra el fenómeno de los 'sin techo'. En 2017, el consistorio gastó 34 millones, frente a 200.000 euros que aportó la Generalitat. Mientras, la mitad de los nuevos atendidos son de fuera de Barcelona.

Narcopisos. Colau celebra la colaboración entre la Guardia Urbana y los Mossos d'Esquadra. Pero engloba el fenómeno que ocurre en Ciutat Vella en el narcotráfico e insta a una mejor coordinación entre la policía autonómica e Interior.

La deuda de las guarderías. Como otros ayuntamientos, Barcelona ha reclamado la deuda de 42 millones de euros que la Generalitat dejó de aportar en los cursos 2013-2014 y 2016-2017.

La carpeta del turismo. Barcelona lleva años reclamando el 100% de los ingresos de la tasa turística, poder cobrar una tasa más alta y la regulación del alquiler de habitaciones.

Lo que es seguro es que la lista de temas pendientes que tiene la alcaldesa es larga e incluye cuestiones de vivienda, lucha contra el fenómeno de los sin techo, educación, turismo o infraestructuras. De hecho, los reproches de Colau a la Generalitat por falta de inversiones son frecuentes. La más habitual, en vivienda. “Barcelona está sola afrontando la emergencia habitacional”, ha repetido sin parar la alcaldesa, que recuerda que el consorcio que comparte con la Generalitat, y en el que esta es mayoritaria, quien más invierte es el Ayuntamiento en una proporción de 80% a 20%.

Esta misma semana el Ayuntamiento también echaba en cara a la Generalitat que Barcelona asume en solitario el fenómeno de los sin techo, cuando la mitad de los que llegan a la ciudad son de fuera. La inversión anual municipal es de 35 millones de euros, y la de la Generalitat de 200.000 euros.

Otra de las grandes preocupaciones de la ciudad son los narcopisos de Ciutat Vella, pisos donde se vende droga. Y aunque Colau siempre aplaude la colaboración entre la Guardia Urbana y los Mossos d’Esquadra, pide mayor coordinación de la policía autonómica con el Ministerio del Interior, en un tema que entiende que sobrepasa la gestión municipal y es narcotráfico.

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Las guarderías son otro frente de discordia. Hasta el punto de que el Ayuntamiento ha llevado a la Generalitat a los tribunales, como otros municipios, para reclamar una deuda que en el caso de Barcelona asciende a 42 millones de euros. En materia educativa y de empleo, el Ayuntamiento también ha alertado en diversas ocasiones de que la falta de gobierno en la Generalitat ralentiza decisiones sobre nuevas escuelas o convocatorias de formación ocupacional. Asimismo, aguarda que la Generalitat vuelva a construir residencias para mayores y discapacitados y recupere la inversión en ayudas a la dependencia.

También en turismo tiene dos demandas el consistorio. Una: acelerar la regulación del alquiler de habitaciones para turistas en residencias de barceloneses. La regulación, que llegó a estar en exposición pública en 2016, lleva años pendiente. Barcelona también hace años que reclama gestionar el 100% de lo que la Generalitat recauda con la tasa turística y que en la ciudad tenga un coste más elevado.

Otras cuestiones no menores que Barcelona quiere que acelere la Generalitat son el tramo central de la L9, parado desde hace más de un lustro, o la tramitación del plan urbanístico de las Tres Chimeneas: 28 hectáreas en primera línea de mar cuyo futuro, aunque pertenecen a Sant Adrià del Besòs, impactará en toda el área metropolitana.

Municipales en 2019

Harina de otro costal es el frente electoral: dentro de un año hay elecciones municipales y Torra afirmó en su primer discurso del debate de investidura que “deben verse como una nueva y magnífica oportunidad para reforzar la soberanía y para contar con los municipios para hacer república, la república de los municipios”. Y Barcelona, recuerdan siempre los partidos independentistas, es la capital de Cataluña. Está por ver si, como independiente en Junts per Catalunya, Torra decide tener algún papel y apoyar la idea de una confluencia independentista para asaltar el Ayuntamiento.

Sobre la firma

Clara Blanchar

Centrada en la información sobre Barcelona, la política municipal, la ciudad y sus conflictos son su materia prima. Especializada en temas de urbanismo, movilidad, movimientos sociales y vivienda, ha trabajado en las secciones de economía, política y deportes. Es licenciada por la Universidad Autónoma de Barcelona y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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