La mitad de los nuevos ‘sin techo’ de Barcelona son de fuera de la ciudad

El precio del alquiler complica la inserción de las personas que no tienen casa. El 15% tiene empleo

Una persona sin techo duerme en una calle del distrio de L'Eixample.
Una persona sin techo duerme en una calle del distrio de L'Eixample.Massimiliano Minocri

El Ayuntamiento de Barcelona quiso defender ayer, antes del recuento de personas sin techo que se realizará la madrugada del jueves y que previsiblemente revelará un aumento del fenómeno, el esfuerzo del Plan de lucha contra el Sinhogarismo. Los recursos y las plazas han aumentado un 30% señaló la teniente de alcalde Laia Ortiz. Pero también alertó de que el 47% de los nuevos sin techoque atiende el Ayuntamiento son de fuera de la ciudad (llevan menos de tres meses en Barcelona). “Barcelona no puede continuar haciendo sola lo que tiene que ser responsabilidad de todo un territorio”, advirtió.

“Nosotros recuperamos el recuento (1.027 sin techoen el de mayo del año pasado). Queremos hablar del tema, entendemos que no menguará, pero no queremos escondernos”, dijo la responsable de la cartera de Derechos Sociales. “Barcelona está haciendo un esfuerzo sin precedentes en la historia”, aseguró. La inversión municipal en abordar el fenómeno ha pasado de 25 millones de euros anuales a 35 millones, y las plazas en equipamientos municipales de alojamiento y residencias para personas sin hogar han pasado de algo más de un millar a 1.343. El mayor aumento corresponde a las plazas en hoteles y pensiones (que se han doblado de 100 a 200); las viviendas de inclusión han aumentado un 15%; y las plazas en centros residenciales un 18%. Exceptuando el caso de las pensiones, para emergencias, el ayuntamiento defiende ampliar la red de plazas no en los albergues, sino “por arriba, en centros especializados”.

Un mes de la acampada de ‘sin techo’ de Arc de Triomf

Una decena de sin techo permanecen acampados en el solar vallado en la avenida Vilanova junto al Arc de Triomf de la capital catalana. “Hemos llegado a ser más de 60 pero ahora dormimos entres diez y quince cada día”, asegura Antonio mientras espera a que hierva el agua de una cafetera apoyada sobre una estufa de leña.

La acampada de Arc de Triomf surgió horas después de que el pasado 18 de abril la Guardia Urbana de Barcelona desalojara a los sin techo que llevaban días con sus tiendas de campaña reivindicando “derechos” para el colectivo. Esta semana se cumple un mes del nuevo asentamiento.

Ayer no estaba Mickey, el que se autoproclamó portavoz de los sin techo y manifestó a gritos en plaza Catalunya los derechos de los que no tienen nada. “Ha tenido un problema familiar y se ha ido”, asegura una mujer mientras se lía un cigarro sobre un colchón. “Yo entre casas okupas, furgonetas… llevo más de veinte años viviendo en la calle”, informa. Antonio lleva solo unos meses, desde septiembre. “Yo era cartero y acabé en el paro. Vivía en un piso en Vall d’Hebron y como no podía pagar el alquiler he acabado así”, asegura. “Allí viven unos australianos que han venido hace unos días”, señala Antonio hacia tres tiendas de campaña. La policía ha alertado al colectivo de que la próxima semana deberán abandonar el solar ya que serán desahuciado.

“Iremos a otro sitio como cuando nos desalojaron de plaza Catalunya, de al lado de la Catedral y de la Univeritat. Alguien debería encontrar una solución somos miles en Barcelona”, destaca.

“Entendemos que es una cuestión de lucha contra la pobreza extrema y de derechos humanos”, argumentó Ortiz. Y ahí vino el pero: “Pero la lucha contra la pobreza no puede ser estrictamente barcelonesa, porque es una cuestión que crece. Muchas de las personas que estamos atendiendo vienen de Cataluña y el resto de España y Europa”. La edil hizo un “llamamiento a la corresponsabilidad del resto de los municipios del área metropolitana —donde los recursos son casi inexistentes, apuntó— y de Cataluña y para que esta sea una de las prioridades del Gobierno de la Generalitat”.

El panorama que describieron Ortiz y el coordinador del plan, Albert Sales, es complejo. Porque la combinación entre la precariedad laboral y el aumento del precio de los alquileres ha sido una bomba y dificulta que los sin techo logren una vida autónoma. Con recursos públicos consiguen salir de la calle, inserirse, formarse, encontrar..., pero no hay en el mercado de pisos o habitaciones que puedan pagar.

El 15% tiene empleo

El número de personas sin hogar que trabajan pero no pueden abandonar los albergues no para de crecer. Se ha triplicado desde 2014 y asciende al 15%. “Es contradictorio que cuando salimos de la crisis, tengamos más sin hogar y se explica por las dificultades de acceder a la vivienda. Hoy las personas que han rehecho su vida en los servicios sociales no pueden acceder a una vida autónoma”, alertó Sales, que explicó que el tiempo de estancia en los equipamientos se ha alargado hasta 146 días de media, lo que provoca que sea más difícil acceder a una plaza. En 2017 las personas atendidas en los equipamientos de todo tipo fueron 3.027.

Sales y Ortiz también señalaron que la maquinaria administrativa de los servicios públicos “es generadora de personas sin hogar a las que no se da salida”. ¿Ejemplos? Menores tutelados de los que nadie se hace cargo cuando cumplen 18 años; personas que salen de la cárcel, con problemas de salud mental...

En este sentido, las cifras también indican que los sin techo son cada vez más jóvenes. La edad ha caído de 45 a 43 años desde 2015. Sales explicó como el Ayuntamiento recibe llamadas de municipios de toda España con chavales tutelados preguntando si los pueden mandar a Barcelona.

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