Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La mujer gana visibilidad en la organización y el programa de actos falleros

Hay un esfuerzo institucional por evidenciar la presencia femenina en el gobierno de la fiesta, en la elaboración de monumentos y en los espectáculos pirotécnicos

La pirotécnica Maria José Lora tras la 'mascletà' que disparó por primera vez este 8 de Marzo, en el balcón del Ayuntamiento, rodeada de las falleras mayores.
La pirotécnica Maria José Lora tras la 'mascletà' que disparó por primera vez este 8 de Marzo, en el balcón del Ayuntamiento, rodeada de las falleras mayores. EFE/JUAN CARLOS CÁRDENAS

La presencia de la mujer en la organización y gobierno de las Fallas es cada vez más visible aunque todavía minoritaria. El rol de la Fallera Mayor está en discusión, hay más presidentas de falla, mantenedoras, artistas falleras o pirotécnicas y se está haciendo un esfuerzo institucional por evidencialo. La Nit del Foc, el mayor espectáculo pirotécnico fallero, y la Crema de las fallas municipales, las disparará por primera vez este año una mujer, Reyes Martí, que hasta ahora se encargaba de la mascletà cada 8 de Marzo. Y el pasado 10 de marzo 200 mujeres (ver página 5) alzaron a tombe una falla para reivindicar más fondos para la investigación del cáncer de mama. Pese a todo, es innegable que existe una brecha de género en el reparto de cargos y responsabilidades en las Fallas.

“Pocas cosas como las Fallas son capaces de aglutinar a gente tan diversa en cuanto a su situación económica, ideología, formación y convicción religiosa”, expone el concejal de Cultura Festiva de Valencia y presidente de la Junta Central Fallera (JCF), Pere Fuset. El edil ofreció el año pasado algunas pinceladas del primer estudio sociológico —elaborado a través de una encuesta— del mundo fallero. Un ejemplo: más de la mitad de los consultados (un 55,3%) era partidario de dar más protagonismo a las mujeres de la Corte de Honor de la Fallera Mayor y un 45% veía bien que esa corte fuera mixta.

Sin embargo, los puestos de decisión —sin remunerar en su mayoría— están todavía masculinizados: de los casi 390 presidentes de falla, solo 43 son mujeres. Xelo Salavert, copresidenta de la Falla L'Antiga de Campanar, habla de la triarquía que gobierna una de las comisiones con más tradición en la capital. “El dos a una nos funciona muy bien. Estamos supercontentos de cómo nos va”, continúa Salavert. En esta falla hay bastante paridad en todos los aspectos. “Cuando yo llegué [en 2013], en la agrupación de fallas de la zona éramos tres presidentas y ahora somos 10 o 12”, calcula grosso modo. “Jamás me he sentido discriminada por ser mujer”, asegura esta copresidenta.

El papel de la Fallera Mayor de Valencia es otro de los elementos sujetos a debate, más fuera que dentro de la fiesta. ¿Son embajadoras, iconos, mero escaparate de la fiesta? “Es una figura que debe estar por encima de otras muchas cosas; de ideologías políticas, de tendencias o coyunturas”, opina Marta Querol, Fallera Mayor de Valencia en 1988. “Representa al colectivo completo, a hombres y mujeres. No por ser mujer representa solo a las falleras”, añade. A Querol le parece que el papel de la mujer “ha evolucionado mucho”. No es igual lo que sucedía en los años 60 o 70 a lo que ocurre en 2018. Y en las Fallas pasa lo mismo; hay mujeres presidentas, tesoreras, secretarias de actas...”, apostilla. A esta ex fallera mayor le gustaría que proliferaran más artistas falleras y pirotécnicas.

Sandra Gómez, primera teniente de alcalde de Valencia, considera que las falleras mayores además de representantes tienen que ser interlocutoras. “Tienen que tener más voz en los actos falleros. Tenemos que trabajar en la normalización de la mujer en otros ámbitos de las Fallas, como la pirotécnia o las artesanas”, sugiere.

Merche de la Guía, es delegada del sector La Roqueta-Arrancapins en la JCF, que engloba a 15 comisiones. Ha pasado por un montón de cargos en el mundo fallero y constata que el número de mujeres en el gobierno de la fiesta ha avanzado. “Las visiones de hombres y mujeres son completamentarias y beneficiosas para la fiesta”, opina De la Guía, para quien los ninots son sátira y crítica. “Si se encuentran escenas denigrantes en las fallas para las mujeres, que se llame la atención al artista o a la comisión responsable”, acaba.

“Nos queda una mujer al frente de la JCF. Sería la primera vez”, añade Sela Falcó, presidenta de la agrupación de fallas de Gran Vía, donde se integran 13 comisiones. “Somos pocas mujeres en las agrupaciones”, reconoce la dirigente, quien en un rápido recuento apunta que solo hay dos de ellas al frente de las 22 que existen.

Una vicepresidenta del Consell, Fallera Mayor

La transversalidad del mundo fallero tiene mil y un ejemplos en la sociedad valenciana. Uno de los más llamativos, por la relevancia del cargo, es el de la vicepresidenta del Gobierno valenciano, Mónica Oltra, miembro de una falla de barrio a la que lleva vinculada desde 1995 y de la que este año es Fallera Mayor.

Sus opiniones sobre las polémicas que han envuelto a la fiesta grande de Valencia han sido rotundas. Como cuando el Consell Municipal de Igualtat de València planteó hace solo unos meses una reflexión sobre si los ninots cosificaban o degradaban a la mujer por su hipersexualización, y ella respondió: “No creo que las Fallas cosifiquen más a las mujeres que otros ámbitos” políticos, sociales o deportivos, dijo. “A veces me da la sensación de que le pedimos a las Fallas algo que no le pedimos al resto de la sociedad”, manifestó. O cuando la Unesco declaró las Fallas Patrimonio de la Humanidad y Oltra exclamó: “Felicito a la Humanidad porque hoy se ha llevado un regalo muy grande”.