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Latina languidece

El distrito pierde vecinos y dependencias oficiales, mientras vuelve la droga, reduce su renta, es el tercero con más desempleo y aumenta la suciedad

Concejales socialistas y vecinos de Latina visitan el distrito para ver su abandono.
Concejales socialistas y vecinos de Latina visitan el distrito para ver su abandono.

Hace una década Latina era el distrito con mayor población de la capital: 258.000 habitantes. Ahora es el tercero, con 25.000 vecinos menos, aunque Madrid ha crecido en residentes. “La gente ya no quiere vivir aquí porque es una zona degradada a la que ha vuelto la droga”, se queja un vecino que pide guardar el anonimato. La asociación vecinal La Fuerza denuncia la proliferación de narcopisos y cifra en 15 los que existen solo en el barrio de Los Cármenes, uno de los siete que forman el distrito. Eso no es todo: el PSOE acusa a las Administraciones de abandonar la zona a su suerte y protesta por la desaparición de equipamientos.

Latina se quedó sin Tesorería Territorial de la Seguridad Social y sin la segunda Comisaría de Policía Nacional hace diez años. En 2010 el Ayuntamiento eliminó el vivero de empresas y el pasado diciembre la Administración central clausuró la oficina de la Agencia Tributaria. Ahora la Comunidad de Madrid sopesa cerrar el conservatorio de música Teresa Berganza. “El Gobierno regional lleva 25 años negándonos un nuevo centro para sustituir las deficiencias del actual. El proyecto parece ser otro: llevárselo a Carabanchel o cerrarlo”, explica Pedro Barrero, secretario del PSOE en Latina. Una portavoz del Consistorio indica que la próxima semana habrá una reunión clave para garantizar la continuidad del centro y afirma que el compromiso de Ahora Madrid pasa por mantener los equipamientos municipales en el distrito.

Barrero denuncia que Latina es el tercero con mayor tasa de desempleo de la capital, tras Puente de Vallecas y Carabanchel; que en los últimos años han cerrado más de 200 negocios en la zona y que el nivel de renta bruta de sus habitantes es de 18.336 euros, la quinta más baja de los 21 distritos. En su opinión, la solución pasa porque las Administraciones den luz verde a la Operación Campamento, un proyecto de 10.700 viviendas en los terrenos del Ministerio de Defensa varado desde hace tres décadas.

“Un barrio abandonado”

El agua, en estos días lluviosos, permanece estancada en las calles. Los boquetes en la calzada son una constante en el distrito. En sus barrios se pueden observar bordillos erosionados, farolas destrozadas y bancos rotos. La lluvia ha arrastrado la suciedad hasta las aceras, lo que Barrero achaca a los problemas del Consistorio con los contratos de limpieza. “Los barrenderos solo pasan una vez a la semana por aquí”, afirma una vecina mientras sostiene un paraguas de tonos grises. Otra mujer señala la enorme cantidad de pintadas en las paredes del barrio. A pocos metros se encuentra el centro de mayores de Los Cármenes, un edificio inaugurado por la Comunidad hace siete años y a cuya fachada no le quedan apenas azulejos. “El barrio está abandonado”, se quejan sus habitantes.

A pesar de todas las adversidades, su mayor problema es el de la inseguridad. “Cuando los jubilados van al banco, les siguen, les roban y les dan una paliza”, relata una mujer de La Fuerza. Tiene miedo de decir su nombre porque ha sido amenazada en varias ocasiones, como todo aquel que se enfrenta a los toxicómanos que han conquistado Los Cármenes. Sin embargo, durante 2017 las intervenciones por amenazas en el distrito descendieron un 24% respecto al año anterior, según datos de la Policía Municipal. Las que sí aumentaron fueron las relacionadas con la Ley de Seguridad Ciudadana, de cinco a 106, un 2.020% más. Entre las infracciones que recoge se encuentra la okupación de viviendas, una falta leve sancionada con hasta 600 euros de multa.

Una vivienda del distrito de Latina con la puerta de entrada destrozada.
Una vivienda del distrito de Latina con la puerta de entrada destrozada.

Otra vecina enseña un vídeo en su móvil. Aparecen dos jóvenes inyectándose droga en la calle de Escalonilla, a plena luz del día. La secuencia, que dura 22 segundos, fue grabada por un vecino y visionada en el pleno de la Junta Municipal del Distrito el 1 de febrero. “Me encuentro diariamente jeringuillas llenas de sangre por la calle, o en la puerta de mi portal. Me amenazan y de noche no puedo dormir por el ruido. Nadie hace nada y un día los vecinos vamos a tener que tomarnos la justicia por nuestra cuenta”, avanza un inquilino de la calle de San Robustiano, donde duermen varios sintecho.

Vuelve la droga

Latina está reviviendo los años 80. La droga ha vuelto al distrito y las Administraciones tienen que hacer algo porque la gente no puede esperar la solución durante años”, subraya Mar Espinar, concejal del PSOE en Madrid. Una portavoz del Ayuntamiento explica que se ha iniciado un programa para “prevenir y diagnosticar las actuaciones a realizar en un plazo de dos meses”. Mientras tanto, una vecina de la calle de Marcelino Castillo narra cómo un día, bajando las escaleras de su edificio, se encontró a dos jóvenes fumando en un cristal: “Yo entonces no sabía lo que era el crack. Lo venden unos dominicanos en la calle de Laguna. Les silban, tiran la droga por la ventana y luego bajan unos niños a cobrarla”. Hay otro punto de droga en la calle de los Arrayanes. Lo avisa una pintada irónica que reza: “Bienvenidos al piso del amor”.

Una vez en la vía, Rolando Rivera invita a los concejales a visitar su casa. En el piso de arriba se han instalado varios toxicómanos. Un olor repugnante impregna al grupo al abrir el portal. En la vivienda de Rivera es incluso peor, a pesar de las velas aromáticas que tiene repartidas por las habitaciones. Hace unas semanas tuvo que romper el falso techo del baño porque el orín y los excrementos del piso superior rebosaban por sus paredes. Otras veces, sus nuevos vecinos tiran al patio interior los excrementos en bolsas. “Estamos desesperados. Me pidieron 500 euros para que dejaran la casa, pero como no accedí me dijeron que nos harían la vida imposible”, sostiene Rivera. Otro vecino cuenta que las okupaciones están al orden del día: “Son mafias que dan la patada en la puerta. Ofrecen pisos por 800 euros y casas bajas por 1.200”.

Un clan tiene aterrorizado al barrio desde que llegó en 2015. "Roban a la gente en la calle, amenazan y nos hacen la vida imposible", confirma una mujer mostrando una ristra de denuncias. Una de ellas la interpuso Diego Muñoz, propietario de la sidrería Asgaya, abierta desde 2015. Desde septiembre le han robado en cinco ocasiones. El valor de lo sustraído asciende a 20.000 euros. "Me dicen que me van a cortar el cuello, que me van a quemar el local, pero no tengo miedo. Ya estoy acostumbrado”.

En el bar, otra mujer exclama: "El Ayuntamiento dijo que tendríamos un dispositivo especial de seguridad, con caballos y todo, pero aquí no aparece ni un agente". Para Carlos Sánchez Mato, concejal presidente de Latina, las encuestas realizadas por el Consistorio revelan “una mejor percepción” en cuanto a seguridad. Y añade: “Eso no quiere decir que en determinados puntos haya problemas, que es lo que estamos tratando de abordar con acciones coordinadas entre Policía Nacional y Policía Municipal”.

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