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El Ayuntamiento evita tirar el muro de Sabatini tras las pegas de Patrimonio

El concejal de urbanismo dijo que el proyecto estaba cerrado, pero la Comunidad negó haber aprobado el derribo de una valla del Siglo XIX

Salida de la valla de los jardines de Sabatini a la cuesta de San Vicente.
Salida de la valla de los jardines de Sabatini a la cuesta de San Vicente.

El Ayuntamiento de Madrid, dirigido por Manuela Carmena, y los arquitectos del proyecto de reforma de la plaza de España han aceptado las sugerencias de la Comisión Local de Patrimonio, presidida por la Comunidad de Madrid, y evitarán derribar el muro que separa los jardines de Sabatini de la cuesta de San Vicente. En octubre, el concejal de Urbanismo aseguró que todo estaba listo para comenzar las obras, pero la Comunidad negó haber dado el visto bueno al derribo. El Consistorio entregará los documentos en las próximas semanas.

El estudio Porras La Casta Arquitectos, ganador del concurso de la reforma de la plaza de España y uno de los más prestigiosos de Madrid, explican a este diario que van a mantener el muro de Sabatini en el diseño de la zona tanto por su valor histórico como para resolver el desnivel entre la cuesta de San Vicente y los jardines situados frente a la fachada norte del Palacio Real. “Es un muro de 1950 en el que había un edificio que hizo Sabatini y que se demolió en 1932, y como salva un desnivel muy importante, al final hemos visto que la solución del problema es mantenerlo”, afirma Fernando Porras a EL PAÍS.

Entre julio y octubre, la Comisión Local de Patrimonio Histórico incidió en el valor patrimonial del muro. El organismo, presidido por la directora general de Patrimonio Histórico de la Comunidad, Paloma Sobrini, negó haber autorizado su derribo, a pesar de que así lo anunciara el concejal de Urbanismo, José Manuel Calvo (Ahora Madrid). Patrimonio solicitó una propuesta detallada sobre el talud vegetal que el Ayuntamiento planteaba para unir los jardines con la calle, pero recalcó que no había recibido nada. Y criticó que el edil anunciara algo que no había sido aprobado. Ahora, todas las fuentes consultadas inciden en la importancia de zanjar ese enfrentamiento.

En las próximas semanas, señalan fuentes municipales y confirman los arquitectos, el Consistorio entregará a Patrimonio una documentación que incorpora las ideas de la Comunidad. El Ayuntamiento “no va a tirar el muro de Sabatini”, aseguran, aunque una portavoz del concejal de Urbanismo evita confirmar la información y se limita a comentar que se están “estudiando” los expedientes. El Gobierno regional dará su opinión cuando reciba el plan.

La reforma de la plaza de España sigue adelante, inciden los arquitectos. Porras agradece la autonomía que les está brindando el Ayuntamiento, así como las sugerencias de la Comunidad, “con la que se está trabajando en positivo para arreglar el proyecto”. Incide en la cuestión cultural sugerida por Patrimonio para preservar la valla (“el muro trata una época historicista que no está mal recordar”, dice), pero recalca que estas modificaciones puntuales no afectan al corazón del diseño, que es la conexión verde entre la Gran Vía y la Casa de Campo.

En los próximos días, el Ayuntamiento presentará, además, el estudio arqueológico exigido por Patrimonio sobre la prolongación del túnel de Bailén hasta Ferraz, otro elemento novedoso de la reforma. “Es un informe que hemos trabajado con arqueólogos muy buenos y que hemos hablado con la Comunidad. Somos conscientes de que la Comunidad quiere que se haga bien y nosotros también”, asegura Porras. Este informe dirá cuáles son los restos que se hallan en la zona, aunque todo apunta a que se trate de piezas de la muralla de contención que, desde la época musulmana, marcaba la primera frontera de Madrid.

La remodelación de la plaza de España aspira a modificar el rostro de Madrid en el siglo XXI. Se trata de un plan ambicioso enfocado a un modelo de movilidad sostenible. Los autores del diseño Welcome Mother Nature, ganadores de un concurso internacional y de la votación ciudadana del año pasado, confían en que las obras comiencen a finales de este año. El proyecto prevé una plaza con un arbolado renovado, espacios diáfanos para eventos y un gran corredor peatonal que una la Gran Vía con Madrid Río.

“La parte del muro de Sabatini es un aspecto colateral”, explica Porras. “Esa es una puerta de salida del proyecto, no su corazón. El eje de la reforma es la conexión entre la Casa de Campo, Madrid Río, el Palacio de Oriente y la Gran Vía. Es importante ver cómo con una operación muy concentrada en la plaza de España consigue unir muchísimas hectáreas y zonas verdes que están desconectadas. El muro de Sabatini tiene un valor histórico y está muy bien recuperarlo, pero lo importante es lo otro”, recalca.

La vuelta del Quijote, en “estudio”

En el centro de la plaza de España se erige el monumento a Miguel de Cervantes. A los pies del escritor están las estatuas de Don Quijote y Sancho Panza, de 1929, que miran, como si echaran a andar, hacia Castilla-La Mancha. El proyecto impulsado por Manuela Carmena prevé dar una vuelta de 180 grados a la estatua, de manera que el Quijote dirija su mirada hacia el Edificio España.

Este planteamiento tiene el visto bueno de la Comunidad de Madrid, aunque el Ayuntamiento afirma que la iniciativa no está cerrada y que se está estudiando. Un colectivo criticó ese plan y los arquitectos se muestran abiertos a analizar el asunto que, no obstante, consideran “frívolo” y “menor” ante la magnitud del proyecto y su impacto para toda la ciudad.