El déficit del hospital de Mataró crece un 48% pese a estar intervenido

El Consorcio Sanitario del Maresme prepara un reajuste de su plan de viavilidad para cuadrar las cuentas

Entrada principal del hospital de Mataró
Entrada principal del hospital de MataróAlbert Garcia

Las cuentas del hospital de Mataró vuelven a hacer aguas. De poco o nada ha servido la intervención de la Generalitat, que le revocó en 2015 la autonomía de gestión por haber hecho un déficit de 2,7 millones; ni tampoco el plan de reequilibrio del centro para cuadrar los números. El hospital acabó el 2017 con un desajuste de cuatro millones de euros. Según el calendario del plan de viavilidad, el complejo sanitario tendría que salir del atolladero económico en 2018, pero los pronósticos no son nada halagüeños: el hospital prevé cerrar este año con un saldo negativo de 3,6 millones de euros, un 33% más de déficit del que propició la intervención hace tres años.

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La intervención de la Generalitat y el plan de reequilibrio desplegado por el Consorcio Sanitario del Maresme (CSdM), la institución que gestiona el hospital junto a otros centros sanitarios de la zona, han fracasado. El desajuste financiero de 2014 obligó a la Generalitat a retirar la autonomía de gestión al complejo sanitario, un régimen especial que exime a los consorcios sanitarios públicos de aplicar medidas que afectan a entidades del sector público de la Generalitat (como la retirada de la paga extra a los funcionarios, por ejemplo). El Govern asumió el control de las cuentas y obligó al CSdM a desplegar medidas de ajuste que, lejos de las previsiones iniciales, no han dado frutos.

Una portavoz del CSdM justifica que el aumento del déficit se debe a gastos no previstos en el plan de reequilibrio. “El gasto corriente no se ha desviado, pero han pasado cosas imprevistas”, indica. Por ejemplo, señala, el retorno de la paga extra de Navidad de 2012. O, también, una sentencia judicial —ahora recurrida— que obliga a incluir en el pago de las vacaciones las bonificaciones por días festivos y fin de semana, lo que implicaría un aumento anual del gasto de 500.000 euros.

El plan de reequilibrio de 2015, diseñado a tres años vista, recogía un incremento de las tarifas (los precios a los que el Departamento de Salud les contrata la actividad) del 3,6%, la contratación de más actividad quirúrgica y, Se previó también que Salud contratase 300 intervenciones quirúrgicas más y, a partir de 2016, un aumento anual de la contratación de 1.300 operaciones. También contaba con trasladar parte de la actividad del centro sociosanitario Sant Jaume —40 de las 70 camas disponibles— a una planta del hospital de Mataró. Esta medida, no obstante, no llegó a materializarse por el rechazo de los trabajadores, que temían que se colapsase el hospital.

El Consorcio Sanitario del Maresme en cifras

Presupuesto. Dispone de 116,5 millones para gestionar el hospital y varios centros de atención primaria, sociosanitario y de salud mental.

Población de referencia. El hospital de Mataró da servicio a 267.982 personas. En salud mental, el CSdM asiste a 423.653 personas.

Intervención en 2015. El CSdM fue intervenido tras cerrar 2014 con un déficit de 2,7 millones.

Déficit actual. El año pasado se cerró con un déficit de cuatro millones y para 2018 se espera que sea de 3,6.

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Una portavoz del CSdM reconoce que la dirección está “rehaciendo el plan de reequilibrio”, aunque no concreta las nuevas medidas. Lo que sí confirma, tal y como ocurrió durante el diseño del primer plan de viavilidad en 2015, es que “el hospital no tiene previsto medidas de ajuste en personal”.

Los trabajadores lamentan, no obstante, que la presión asistencial a la que llevan sometidos estos años, no cesa. “Estamos trabajando con una escasez depersonal. Tenemos un 10% menos queen 2009 y con una actividad igual o un poco superior a la de entonces”, explican las fuentes consultadas. Los empleados se quejan de que el hospital sufre una infrafinanciación crónica con respecto a hospitales de su entorno y con una población de referencia similar. “Si por parte de la Generalitat no se hacen las aportaciones económicas sificientes, estamos abocados a un deescalabro importante en la asistencia sanitaria pública de nuestra población de referencia”, dicen.

El CSdM arrastra además un problema de obsolescencia programada. Una auditoria interna constató que el CSdM precisa 23,7 millones de euros para renovar sus instalaciones, desde fachadas de edificios hasta equipamientos médicos.

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Sobre la firma

Jessica Mouzo

Jessica Mouzo es redactora de sanidad en EL PAÍS. Es licenciada en Periodismo por la Universidade de Santiago de Compostela y Máster de Periodismo BCN-NY de la Universitat de Barcelona.

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