Puigdemont se refugia en sus fieles para mantener viva la investidura

El círculo cercano del ‘expresident’ no descarta el adelanto electoral como salida

El 'expresident' Carles Puigdemont junto al empresario Josep María Matamala, en Bruselas.Foto: atlas | Vídeo: CARLOS REY (EFE) / ATLAS

La tozudez de Carles Puigdemont para lograr ser investido de nuevo presidente de la Generalitat y mantener así su órdago contra el Estado no se explica solo por la tenacidad que le reconocen hasta sus adversarios. A su alrededor tiene un grupo de colaboradores que le hacen de ojos y oídos para suplir la distancia de 1.300 kilómetros que hay entre Barcelona y Bruselas. De orígenes e intereses diversos, son el último reducto que jalea al expresident cuando, como el pasado martes, desfallece y expresa lo desesperado de su situación. Algunos son diputados de Junts per Catalunya, pero, ante todo, son puigdemonistas.

GRÁFICO: El núcleo duro del independentismo
GRÁFICO: El núcleo duro del independentismo

Pese a que es un hombre avezado en las nuevas tecnologías, hiperconectado, la lejanía con la realidad catalana le pasa factura a Puigdemont. Él participa vía Skype en las reuniones del grupo parlamentario de Junts per Catalunya, la llamada lista del president. Pero, como es evidente, carece de margen de maniobra, tal y como quedó demostrado en el aplazamiento de la sesión de investidura del pasado martes, pese a que sus más cercanos negociaban con Esquerra.

"El éxito de la estrategia de Madrid [para desmontar a Puigdemont] depende exclusivamente de que él se vaya quedando solo y eso, de momento, no está sucediendo”, explica una fuente cercana a la lista del president. En los “momentos de debilidad” —como los denominó el propio Puigdemont el martes tras conocerse sus mensajes con el exconsejero Toni Comín— es este grupo el que le ha apoyado e invitado a continuar en su cruzada por la restitución del “Govern legítimo”. También reciben la complicidad de tertulianos como Pilar Rahola y de directores de digitales independentistas como Vilaweb (Vicent Partal) o El Nacional (Josep Antich), que se encargan de amplificar el discurso del entorno del expresident.

El círculo de Puigdemont va más allá del grupo parlamentario de Junts per Catalunya. Pero su origen es precisamente el proyecto tras la confección de la lista del president. Tras el fracaso de la candidatura unitaria del independentismo para las elecciones del 21-D, el expresident y sus colaboradores más cercanos en el Govern se pusieron a trabajar en un movimiento político independentista, ciudadano, fuera de la lógica de partidos, al estilo de la confluencia que llevó a Ada Colau a conquistar la alcaldía de Barcelona.

A sus promotores les gusta contar que Puigdemont llega a la confluencia por petición popular. Lo cierto es que desde el principio varias personas cercanas al expresident, y él mismo, se dedicaron a promocionar en sus redes sociales el manifiesto que impulsó la lista y recibió más de medio millón de firmas.

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Elsa Artadi, actual portavoz del grupo de Junts per Catalunya en el Parlament y excoordinadora interdepartamental de la Generalitat, y Jaume Clotet, director de Comunicación del Govern, son dos de las personas que están desde el minuto uno junto a Puigdemont. Si bien la formación rehúsa a hablar de planes b respecto a la investidura, Artadi es la mejor posicionada para protagonizar lo que sería una “presidencia técnica”. Sin embargo, el colectivo se decanta más por otras elecciones que por otra salida.

Artadi fue pupila del exconsejero de Economía, Andreu Mas-Collel. Rompió el carnet del PDeCAT antes de la campaña del 21-D. Tuvo un papel central en el Govern destituido pero no está siendo investigada y eso le da margen de maniobra. Una ventaja que no tienen, por ejemplo, los exconsejeros Jordi Turull y Josep Rull, que ya estuvieron en prisión preventiva por la causa contra el independentismo. Esto condiciona sus posibilidades para encabezar el Ejecutivo, pero los dos son piezas clave dentro del relato de Puigdemont: la restitución del Govern.

Clotet, junto con el historiador Agustí Colomines, son dos de los padres del relato de Junts per Catalunya. Las líneas por las que se moverá el expresident se pueden leer en los artículos de Colomines, que también es alto cargo de la Generalitat. El hagiógrafo del procés estuvo al lado de Artur Mas (dirigió la fundación convergente CatDem entre 2007 y 2013), después intentó acercarse a la líder del PDeCAT, Marta Pascal, y ahora encuentra sombra con Puigdemont.

Los hermanos Piqué también juegan un papel clave dentro del círculo del expresident, en un punto tan trascendente (y hasta ahora exitoso) como es el de la comunicación. Joan María, exjefe de prensa de Artur Mas, es el portavoz del “Govern en el exilio” y se encarga de las relaciones públicas internacionales del procés. Fue relevado en el marco de la aplicación del artículo 155 de la Constitución. Ramón María fue el padre de la imagen de la campaña de Junts per Catalunya.

Los independientes

La confección de la lista, que el PDeCAT se vio obligado a aceptar para evitar una debacle electoral, permitió que Puigdemont tuviera carta blanca para rodearse de quien quisiera, sin los típicos equilibrios partidistas. Eso garantiza una entrega total a las tesis del expresident. En el fondo no hay fisura alguna, pero las formas empiezan a mostrar que la convivencia de las diferentes sensibilidades puede generar altibajos.

Entre los independientes, ahora diputados, figuran, por ejemplo, la historiadora Aurora Madaula o Francesc de Dalmases, exmiembro del comité ejecutivo del Pacto Nacional por el Referéndum. Ambos fueron promotores del manifiesto que dio origen a la candidatura y sus posicionamientos están más cerca de una plataforma que de un partido. Una muestra de ello es que, junto con los diputados Quim Torra (exlíder de Òmnium) y Laura Borràs, exdirectora de la Institució de les Lletres Catalanes, hicieron el amago de apoyar a la CUP en su protesta en el hemiciclo por la decisión del presidente del Parlament, Roger Torrent, de suspender la sesión de investidura. Después, todos fueron a saludar a la gente concentrada alrededor del Parlament.

La libertad de Puigdemont para diseñar la lista también explica la preponderancia de diputados como Eduard Pujol (exdirector de RAC-1) o el alcalde de Valls, Albert Batet. Pujol ejerció de portavoz durante la campaña. Batet, de gran ascendencia dentro del mundo municipalista del PDeCAT, es uno de los principales apoyos del expresident. Otra ayuda, menos cercana, es que la CUP nunca ha vetado su nombre y lo ve como el candidato legítimo. Pero más allá del plano estrictamente político, Puigdemont cuenta con respaldos más fraternales. Tal es el caso del empresario gerundense Josep Maria Matamala. La red de apoyo parece soportar a un Puigdemont que coge su teléfono para desahogarse y darse por acabado políticamente.

Sobre la firma

Camilo S. Baquero

Reportero de la sección de Nacional, con la política catalana en el punto de mira. Antes de aterrizar en Barcelona había trabajado en diario El Tiempo (Bogotá). Estudió Comunicación Social - Periodismo en la Universidad de Antioquia y es exalumno de la Escuela UAM-EL PAÍS.

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