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Cultivos que abrazan la pared

El proyecto Achipámpanos instala huertos verticales en establecimientos gastronómicos de la Comunidad

Un jardín vertical.
Un jardín vertical. EL PAÍS

¿Qué chef que se precie no ha soñado alguna vez con tener un huerto dentro de su propio restaurante? Esto es ahora posible gracias a Achipámpanos, un proyecto agrotecnológico que busca mejorar la calidad de los productos que comemos instalando huertos verticales en restaurantes y otros establecimientos gastronómicos de la Comunidad de Madrid.

Estos huertos interiores, que ocupan el mínimo espacio, permiten cultivar hortalizas de hoja (variedades de lechuga, acelgas, kale, pak choy, mizuna, mostaza roja etcétera), hierbas aromáticas (albahaca, menta, hierbabuena, cebollino, cilantro y perejil) y flores comestibles. Achipámpanos trabaja con cultivo hidropónico que tan solo requiere de agua, luz y nutrientes. Las plantas crecen en torres verticales -una tecnología de origen estadounidense denominada ZipGrow Tower- que permite sustituir el sustrato por un compuesto elaborado a partir de plástico reciclado. "Con este sistema podemos hacer un uso más eficiente de la luz y sobre todo del agua, las pérdidas se reducen de un hasta un 50%", apunta Sáez. Y prosigue: "Evitamos el uso de pesticidas y productos agroquímicos, y controlamos las plagas con métodos tradicionales o productos orgánicos".

De momento, Achipámpanos está presente en Mama Campo (Calle de Trafalgar, 22), Pepita y Grano (Calle de Santa Engracia, 77), La Salvia de Añastro (Calle de Añastro, 25) y en dos puestos de frutería del Mercado de Santa Eugenia (calle de Virgen de las Dueñas 16). La instalación —de la que se encargan ellas— cuenta con un depósito de agua con la cantidad necesaria para regar el huerto y una pequeña bomba para filtrarla. Achipámpanos se encarga también del control y ajuste de los niveles de nutrientes —incorporados en el riego—. En el caso de que el local no cuente con luz natural suficiente, se instala una luz de LED para su utilización únicamente de noche. "El cliente solo tiene que escoger las variedades de planta que quiere y nosotras instalamos el huerto con el producto listo para consumir", aclara Sagrario.

El invernadero de Achipámpanos se encuentra en La Veguilla, Boadilla del Monte, a escasos 20 kilómetros del centro de Madrid, donde realizan una labor de integración empleando a personas con discapacidad intelectual.

Además de establecimientos gastronómicos, Sagrario y Sáez quieren llevar estos huertos verticales a centros escolares y comunidades de vecinos -ya han realizado una experiencia piloto en Mirasierra-. Y pronto introducirán también técnicas de acuaponía, un tipo de producción basada en la simbiosis entre plantas y peces.

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