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Jaume Cabré: “Después de los batacazos vendrá la calma”

El escritor, premiado en la Setmana del Llibre, respalda el 1-O

Jaume Cabré, en la Setmana del Llibre en Català.
Jaume Cabré, en la Setmana del Llibre en Català.

El momento político que vive Cataluña lo impregna todo. También un encuentro con la prensa de uno de los escritores de la literatura catalana con más proyección internacional, Jaume Cabré. Se trataba de conocer sus impresiones tras haber sido reconocido con el premio a la trayectoria dentro de la Setmana del Llibre en Català y el autor del popular Jo Confesso, que nunca ha escondido su posicionamiento a favor de las tesis independentistas, ayer tampoco no eludió el referéndum convocado para el 1 de octubre: “lo conseguiremos, aunque ahora es momento de batacazos, luego, vendrá la calma”. Ese luego cabría situarlo tras la celebración del referéndum.

Tras aludir varias veces a la Diada, con miles de personas en las calles de Barcelona reclamando la independencia, Cabré comentó, al ser preguntado sobre el papel de los intelectuales en este momento político, que cada uno hace lo que quiere. Pero quiso destacar los pronunciamientos “en la parte española de algunos escritores, como Suso de Toro y Ramón Cotarelo, que han levantado su voz y se han puesto en contra teniendo en cuenta el entorno en el que están”.

Escritura más lenta

Con la misma claridad sobre la que opinó políticamente, el autor de otras novelas tan reconocidas como Les veus del Pamano, Senyoria o La teranyina también admitió que cada vez le cuesta más escribir: “a medida que me hago mayor soy más lento y me cuesta más el oficio”. Con cierta ironía, Cabré argumentó que el mismo premio a la trayectoria que hoy recibirá en la Setmana del Llibre “demuestra que soy viejo”. La aventura de enfrentarse a un nuevo texto le cuesta cada vez más aunque la experiencia —ha publicado más de una veintena de títulos entre ensayo, novela y cuentos infantiles, además de su faceta como guionista de series de televisión— se ha convertido en un aliado: “no es posible un libro sin el anterior, son deudores entre ellos. Es como si cada uno de ellos fuera un poco autor del anterior”.

Pese a la incertidumbre del momento, el escritor reconoció que en la literatura siempre hay trabajo y abundó en que los tiempos de la escasa presencia de la literatura en catalán en el resto del mundo ya era agua pasada: “sin duda la Feria de Frankfurt de 2007 — en la que la literatura catalana fue la invitada de honor— fue fundamental porque se visualizó la realidad que España quería esconder”.

Un antes y después del que Cabré —cuyas obras se han traducido a una treintena de idiomas— cree que las buenas traducciones de la literatura catalana han sido una pieza fundamental: “lo sé perfectamente porque las preguntas que me hacen los lectores son muy parecidas en todos los países en los que se han traducido mis libros y eso quiere decir que se comprende todo el sentido”.

El autor lo comprobó el pasado mes de agosto en México, donde presentó su obra más internacional Yo confieso —en castellano editada por Destino— donde se sintió “como jugando en casa en los encuentros con los lectores que es el deporte que más me gusta”. “Me gusta especialmente porque me descubren cosas que no pienso cuando escribo y además me aportan ideas. Como, a veces, un encuentro o una conversación. Hasta lo pregunto, ¿puedo utilizar esa idea?”, explicaba en uno de los entoldados de la Setmana del Llibre mientras trabajadores de artes gráficas pedían a gritos un convenio justo: “no hay libros sin imprenta”, coreaban. Una posibilidad que sería una tragedia para Cabré que se quejó de no tener tiempo para leer todo lo que quiere: “es imposible, no recuerdo quién lo dijo pero es verdad que leer es como nadar en el mar, que siempre ves lejos la línea del horizonte. Con los libros pasa lo mismo, siempre hay más, es inagotable”.