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Colau recrimina a la Generalitat que deje fuera a la mitad de Cataluña

La alcaldesa asegura que hará "todo lo posible" para que se pueda votar el 1 de octubre

Pablo Iglesias pide al PSOE y a ERC una alianza para echar a Rajoy del Gobierno

Barcelona / Santa Coloma de Gramenet
La alcaldesa Ada Colau, en el acto de la Diada en Santa Coloma.

Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, recriminó ayer al Govern de Junts pel Sí que, con sus prisas por convocar el referéndum, esté “dejando fuera a la mitad del pueblo de Cataluña”. “Y eso no lo podemos permitir”, dijo. La regidora acusó a Mariano Rajoy de esconderse tras jueces y fiscales para no escuchar a los catalanes. Tras considerar que la indignación ciudadana “es justificadísima”, Colau afirmó que hará todo lo posible para que el 1-O voten los barceloneses que quieran.

Durante el acto que Catalunya en Comú celebró en Santa Coloma de Gramenet para conmemorar la Diada, Colau lamentó que el Ejecutivo catalán presente la salida al conflicto soberanista como algo muy sencillo cuando en realidad es muy complejo. “No se están haciendo bien las cosas en Cataluña. El problema no es que el referéndum [de independencia] sea unilateral; es que lo es respecto a la mitad de Cataluña. Queremos que el referéndum interpele al conjunto de la ciudadanía, que es plural y diversa”, afirmó.

Cosidos a críticas procedentes, por un lado, de los partidos independentistas —que les acusan de alinearse con el Tribunal Constitucional— y, por otro, del PP y Ciudadanos —que les tachan de ambiguos—, los comunes contraatacaron ayer: “Necesitamos más diálogo que nunca. Vale ya de amenazas. No es fácil cuando hay polarización. Nos llaman ambiguos y cobardes. Nosotros no somos de eixe mon [ese mundo]”, dijo Colau parafraseando a Raimon.

“Dejad tranquilos a los alcaldes”

La alcaldesa de L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona) y número dosdel PSC, Núria Marín, replicó ayer al presidente catalán, Carles Puigdemont, que pidió a la ciudadanía que interpelara a sus gobernantes municipales para que permitan el referéndum del 1-O. “A ver si dejáis tranquilos a los alcaldes”, le espetó.

Marín coincidió con Puigdemont en la tradicional ofrenda floral al monumento de Rafael Casanova y aprovechó para pedirle que rebaje la tensión y no aliente a los catalanes a encararse con sus alcaldes. Marín es alcaldesa de la segunda ciudad más grande de Cataluña y, como el resto de sus homólogos del PSC, no cederá locales porque la ley autonómica que ampara la votación ha sido suspendida por el Tribunal Constitucional y por lo tanto no está en vigor.

Previamente, Marta Pascal, coordinadora del PDeCAT, había acusado a Colau de alinearse con el Constitucional. “No aceptamos lecciones de nadie y menos de los convergentes que hace menos de dos días no tenían ni idea de lo que era la desobediencia civil”, respondió la alcaldesa. “¿Dónde estaban los señoritos de Convergència cuando nosotros defendíamos en la calle los derechos sociales? ¡Firmando leyes con el PP!”, señaló. Y acabó: “Valentía es defender el criterio propio. La historia nos juzgará, pero también a quien haya actuado con coherencia y empatía”.

Los comunes están en una situación sumamente delicada porque quieren proteger al Ayuntamiento, su joya de la corona, y no defraudar a su electorado, que mayoritariamente es partidario de votar el 1 de octubre aunque sea para apostar por el no. El debate ha sido intenso en Catalunya en Comú, que está integrado por federalistas, confederalistas e independentistas. La decisión final sobre qué actitud adoptará el partido la tomarán las bases en una consulta la semana que viene.

Catalunya en Comú sigue considerando el 1 de octubre una movilización y no un referéndum. Su discurso se centró en criticar al PDeCAT, pero también en denostar a Rajoy, a quien consideran el principal culpable del conflicto. Tras tildar de “vergonzoso” que la Guardia Civil registrara la sede del semanario El Vallenc en busca de material para la consulta ilegal, Colau acusó a Rajoy de atrincherarse tras los tribunales para no escuchar a la ciudadanía. La alcaldesa, que no asistió a la manifestación, vaticinó que iba a ser “masiva, respetuosa y profundamente democrática”; y envió este mensaje al presidente del Gobierno: “Como alcaldesa tengo muy claro que tengo que respetar a la institución y sus trabajadores. No porque lo diga Rajoy o porque sea mía, sino porque es de todos. Voy a protegerla, pero con la misma firmeza voy a hacer todo lo posible para que todos los que quieran puedan votar”.

Fuentes municipales admiten que, aunque el secretario del Ayuntamiento, de manera informal, no recomienda ceder locales municipales para la votación, el Gobierno de Colau mantiene conversaciones con la Generalitat para que se pueda votar en la capital. “Se están explorando todas las vías”, indican en el consistorio, donde recuerdan que en la consulta del 9-N no hubo locales municipales para votar. Entonces, se habilitaron 89 centros educativos. Algunos fueron públicos y otros privados y concertados. Las escuelas públicas de Barcelona pertenecen al Consorcio de Educación, donde la Generalitat tiene el 60% de los votos, frente al 40% del Ayuntamiento.

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