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Los regalos del 3%: fútbol, marisco, cacerías y “packs de ensueño”

El sumario del caso revela el pago de regalos a los jefes de obra pública de la Generalitat y de Barcelona a cambio de adjudicaciones

Registro de la Guardia Civil en la sede de Convergència, en 2015.
Registro de la Guardia Civil en la sede de Convergència, en 2015.

El jefe de obra pública durante la presidencia de Artur Mas, Josep Antoni Rosell, recibió regalos de una empresa a cambio de adjudicarle contratos millonarios. Así consta en el sumario del caso 3%, al que ha accedido EL PAÍS y que investiga el pago de comisiones a Convergència a cambio de obra pública. Los informes de la Fiscalía revelan que los empresarios no solo pagaban mordidas al partido, sino que intentaban tener contentos a los cargos de los organismos públicos responsables de las adjudicaciones.

Los documentos, correos y lápices de memoria intervenidos a los empresarios detenidos en el caso 3% han puesto al descubierto una red paralela de entrega de regalos a altos cargos. Rosell, que fue director general de Infraestructures.cat -la mayor adjudicataria de obra pública de la Generalitat- durante el mandato de Mas fue invitado "a dos días de alojamiento en la ciudad de Madrid para asistir al palco" que la empresa Oproler "tiene en el estadio de fútbol Santiago Bernabéu". La Fiscalía Anticorrupción sostiene que se trata de una "dádiva" a cambio de la adjudicación de un ambulatorio de Mataró, según se desprende del lápiz de memoria intervenido a Josep Manel Bassols, delegado de Oproler en Cataluña y "uno de los principales conseguidores" de la trama, según la fiscalía.

Algo similar ocurrió durante la adjudicación del instituto Lluís de Peguera de Manresa (Barcelona). Una vez abierta la oferta técnica, Rosell fue invitado al palco que una empresa vinculada a Oproler pose... en el Camp Nou. De nuevo, en la adjudicación de las obras de la estación de Sabadell, el exjefe de Infraeestructures.cat fue "invitado a Madrid a asistir a un encuentro deportivo, en el Santiago Bernabéu, y a una mariscada en el restaurante la Trainera".

La investigación sitúa al diputado Germà Gordó -hombre de confianza de Mas y, durante años, "fontanero" del partido y coordinador de la obra pública- en el epicentro de la trama. El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña le investiga por hacer de puente entre los empresarios, el partido  y los responsables de adjudicar las obras. Los investigadores creen que Gordó fue invitado a una cacería y también al palco del Bernabéu. Así consta en un correo dirigido a Bassols (23 de julio de 2012) en el que se le indica que debe invitar a ciertas personas, entre ellas "Gerardo", nombre en clave con el que los empresarios conocían a Gordó.

Los regalos eran una práctica habitual de la trama. En un correo electrónico, Bassols escribe a su jefe, Sergio Lerma, que ha concertado una reunión con el entonces tesorero de Convergència, Andreu Viloca, también imputado. Allí le indica que "debe pasar a recogerlo a la sede de CDC para después acompañarlo a una sucursal de La Caixa", añade la fiscalía. Dos años más tarde, en un parte comercial también intervenido por la Guardia Civil, menciona una "entrega de "euros" a Viloca.

La misma empresa repitió ese mecanismo con Bimsa -la principal adjudictaria del Ayuntamiento de Barcelona- durante el mandato del alcalde convergente Xavier Trias. Quien fue su teniente de alcalde de Urbanismo, Antoni Vives, también está imputado en el caso. Oproler tenía contratado a José María Zaragoza por su "estrecha amistad" con cargos de Bimsa. El 4 de diciembre de 2012, Bassols recibe un correo de Zaragoza donde "le solicita un jamón para miembros de Bimsa". En otro correo, unos días más tarde, Zaragoza le dice: "Ya saben que no van a ganar la licitación, porque no les toca ganarla, aunque van a quedar bien puntuados", lo que a juicio de la fiscalía demuestra "la falta de imparcialidad en la adjudicación de licitaciones".

Otra empresa, Rubau Tarrós, también pagó "obsequios a personal" de Bimsa a cambio de la adjudicación de las obras de un carril bici en Barcelona. En los archivos digitales intervenidos a Bassols figura una factura de compra de El Corte Inglés de "dos packs de tres días de ensueño gourmet" por valor de 579 euros. Tras una comida en enero de 2014 con miembros de Bimsa -donde presuntamente se les entregaron los obsequios", los empresarios anotan en un parte comercial: "Cuentan con nosotros para futuras adjudicaciones".

Las obras de la calle Lluçà también fueron adjudicadas a la UTE formada por Oproler y Rubau Tarrés. Bassols menciona distintos contactos con "Antonio", nombre elegido por la trama para aludir al tesorero Viloca.