Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Antoni Vives, un exconcejal de urbanismo bajo sospecha

Exteniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona, la Fiscalía se ha querellado contra él

Antoni Vives, ex teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona.
Antoni Vives, ex teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona.

Durante la última campaña electoral de CiU a las municipales en Barcelona, el entonces teniente de alcalde de Hábitat Urbano, Antoni Vives, llegaba una hora antes de los actos. Junto a sus más estrechos colaboradores y amigos personales, los arquitectos Vicente Guallart y Willy Müller, se encargaba de pintar con un rotulador de tiza las ilustraciones en una gran ventana de cristal que fue el elemento troncal de la campaña. Si se hablaba de transporte, eran dibujos y mensajes electorales relacionados con el sector; si la cosa iba de vecinos, también; o de promoción internacional.

Quien fue el hombre fuerte del exalcalde Xavier Trias en el pasado mandato y hoy ha sido detenido en una nueva operación vinculada al caso 3% es un hombre polifacético. Economista de formación –fue directivo en Nissan--, también es escritor de premiadas novelas de ficción, articulista, fue director de la Fundación Trias Fargas –la antigua fundación de CDC, que recibió pagos del Palau de la Música-- y se dedicó profesionalmente a la política durante 15 años en la Generalitat y el Ayuntamiento, donde fue el artífice de fusionar las seis empresas públicas del ámbito urbanístico bajo el paraguas de Bimsa (Barcelona de Infraestructuras Municipales).

Su paso por el consistorio barcelonés ha resultado controvertido: ha estado en el centro de la diana en investigaciones sobre la agencia Barcelona Regional –el fiscal Anticorrupción se ha querellado contra él por contratar irregularmente a dos cargos del PDCat--, por facturas sin justificar en el IMI investigadas por la alcaldesa Ada Colau, o por su papel en las polémicas las obras de la marina de lujo del Port Vell. Él siempre ha  negado cualquier irregularidad y asegura que se siente perseguido por el actual ejecutivo municipal.

De joven, Vives militó en el MDT, un movimiento del independentismo de izquierdas, y de Acció Catalana, un partido que fundó quien fue consejero de cultura de la Generalitat, Max Cahner. Desde 1999 es militante de CDC (ahora PDCat), partido en el que ocupó la Secretaria de Planificación Económica. En 2000 se incorporó al equipo del entonces consejero de Economía, Artur Mas, y un año después fue nombrado secretario de Gobierno hasta final de legislatura, en 2003.

En el Ayuntamiento de Barcelona fue concejal durante dos mandatos: desde 2007-2011, en la oposición, y 2011-2015 en el equipo de Trias, donde llevó la macrocartera de Hábitat Urbano, que englobaba urbanismo. Suya fue la obsesión por convertir la capital catalana en una Smart City, y suyas fueron las decisiones de remodelar la Diagonal, el paseo de Gràcia o el Paral.lel, o el inicio de las obras del túnel de Glòries para soterrar la Gran Via, la mayor obra actualmente en marcha en la ciudad, que arrancó dos meses antes de las elecciones municipales.

Vives, en equipo con los arquitectos Willy Müller y Vicente Guallart, inseparables profesionalmente desde hace años —crearon el Instituto de Arquitectura Avanzada de Catalunya, el IAAC y estuvieron estrechamente vinculados a la agencia Barcelona Regional, fue el artífice del modelo Barcelona del gobierno municipal de CiU. Quiso lavar la cara a la fachada marítima desde El Morrot --proyecto que no llegó a arrancar-- hasta el Port Vell, reconvertido en sus manos en una marina de lujo para desespero de los vecinos de la Barceloneta. Una operación urbanística sobre cuya financiación observó indicios de blanqueo de capitales la Oficina Antifraude.

Hay quien afirma que Vives estaba llamado a prepararse durante el actual mandado para suceder a Trias como candidato del partido en las elecciones de 2019, pero renunció al acta de concejal en septiembre de 2015. Antes del verano, la entonces flamante alcaldesa Ada Colau había relevado a la dirección de Barcelona Regional y había abierto un expediente informativo para investigar el funcionamiento y las contrataciones del organismo. Las dos decisiones tuvieron que ver con las diligencias abiertas por la Fiscalía de Catalunya para aclarar la adjudicación de dos contratos por parte de BR. Barcelona Regional --en el que participan nueve accionistas públicos entre los que figuran el Ayuntamiento de Barcelona, el Área Metropolitana, la Fira, el Puerto y la Zona Franca-- se encarga de estudiar el planeamiento estratégico, el urbanismo y las infraestructuras del área de Barcelona.

Durante el mandato pasado, BR organizó una exposición en el puerto que costó 518.000 euros, 168.000 más de los que inicialmente había dicho la Agencia de Desarrollo Urbano (350.000). La muestra Ciutat Port: la Barcelona productiva se instaló en cuatro hangares del puerto del 16 de marzo al 12 de abril. Exactamente estuvo abierta 28 días: costó 18.500 euros diarios.

Vives realizó una comparecencia pública el pasado 26 de octubre donde se defendía de todas las acusaciones le realizaba el actual equipo de gobierno del Ayuntamiento. El convergente se presentó a la rueda de prensa solo y sin el apoyo de ninguno de sus compañeros de partido. “No ha habido malversación en Barcelona Regional (BR), ni en el Instituto Municipal de Informática (IMI), ni ha habido irregularidades en Glòries. Lo niego con toda rotundidad”, se defendió. Vives acusó al gobierno de Colau de estar “entrando en una espiral peligrosísima, para mi dolorosísima, de calumnias sobre mi trabajo… es una infamia y pienso ir hasta el final en el restablecimiento de mi honorabilidad”, amenazó entonces.

Más información