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El CSIC y Clínic se unen para mitigar los efectos de las medusas

La Obra Social la Caixa presenta un programa que pretende "reducir el impacto de las medusas y evaluar los efectos de sus picadas"

Ejemplar de pelagia noctiluca, medusa típica del mar Mediterráneo.
Ejemplar de pelagia noctiluca, medusa típica del mar Mediterráneo.

La proliferación de los bancos de medusas en el Mediterráneo se está multiplicando en los últimos años sobre todo por el aumento de las concentraciones de CO2 en el mar. Los océanos y mares concentran gran parte de los gases de efecto invernadero que genera el ser humano. Pero este secuestro de carbono de los mares y océanos está causando estragos en la biodiversidad submarina, ya que el dióxido de carbono se disuelve en contacto con el agua del mar transformándose en ácido. Un proceso que ayuda al crecimiento de la población de medusas en el Mediterráneo, ya que muchos de los depredadores de esta especie están desapareciendo por este efecto y el aumento de las temperaturas del mar. La proliferación de medusas preocupa al sector turístico y la pesca. Por eso, la Obra Social la Caixa financia un programa en el que trabajarán conjuntamente profesionales del CSIC y del Hospital Clínic que busca reducir su impacto y conocer los efectos de sus picadas.

En Cataluña se contabilizaron alrededor de 10.000 picaduras de medusas el año pasado. "Otros años llegaron a 20.000 o 30.000", ha recordado Josep Maria Gili, investigador de CSIC. Pero eso no quiere decir que el número de medusas se haya reducido. "La presencia de estas especies en la costa depende de muchos factores", ha matizado Gili, que ha asegurado que la mitad de los afectados por la picadura de una medusa no acude a los puntos socorrismo que hay distribuidos por el litoral catalán. Según cálculos de los doctores del Hospital Clínic, solo entre un 1% y 5% de los que sufren una picada de medusa acuden a un centro sanitario.

Uno de los principales objetivos del proyecto es la creación de la primera unidad funcional hospitalaria del estado para el estudio de las picadas de medusas, la investigación del mecanismo fisiopatológico inducido por del veneno de estas en el ser humano y el desarrollo de protocolos de actuación en caso de picada. "No conocemos las reacciones ni los componentes tóxicos de las medusas", ha reconocido el doctor Santiago Nogué, de la unidad de Toxicología Clínica. Nogué ha asegurado que lo ideal sería concluir el proyecto con el desarrollo de un antídoto contra la picadura de medusa, como ya existe para otros venenos como los de serpiente.

En el Mediterráneo hay más de 350 especies de medusa, pero ninguna puede causar la muerte de una persona. De hecho, el litoral catalán tampoco es su lugar predilecto. Según las estadísticas del CSIC, es improbable que alguna playa catalana tenga presencia de medusas de tres días seguidos o durante 15 días en los tres meses de verano. según cálculos de los doctores del Hospital Clínic, solo entre un 1% y 5% de los que sufren una picada de medusa acuden a un centro sanitario