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¡Menos rey, más cultura!

Una exposición del Arxiu Fotogràfic recupera las reivindicativas pintadas realizadas en las paredes de Barcelona entre 1974 y 1977

Una de las pintadas que forman parte de la exposición, en una fotografía de Salvador Obiols.
Una de las pintadas que forman parte de la exposición, en una fotografía de Salvador Obiols.

En la madrugada del 14 de agosto de 1976 Javier Verdejo fue asesinado por la bala de la Guardia Civil en Almería, cuando el joven de 19 años, militante del Partido del Trabajo de España (PTA), realizaba una pintada de la que solo pudo escribir Pan, t, sin poder terminar la expresión Pan, Trabajo y Libertad. Verdejo acabó convertido en un héroe para todos los que de madrugada se jugaban la vida realizando pintadas en los muros de España, unas paredes que servían para lanzar sus reivindicaciones, sobre todo, de falta de libertad y democracia, algo que en los primeros años de la Transición hubo que conquistar paso a paso. "A él le dedicamos el libro Pintades. Barcelona: de Puig Antich al Referèndum, que publicamos en 1977 en la que recogíamos muchas de las pintadas de la ciudad", explica el sociólogo Jaume Rodri junto a Manel Úbeda, uno de los 14 integrantes de Foto FAD, un grupo de jóvenes y arriesgados fotógrafos que reunieron más de 1.600 fotografías de esta especie de gritos que se pintaban a toda prisa y con nocturnidad; unos documentos parlantes de primer orden de las reivindicaciones políticas y sociales de los ciudadanos y del combate por apoderarse del espacio público de la ciudad en los años setenta.

Una selección de este material que los miembros de Foto FAD, entre los que se encontraban Félix Camprubí, Lluís Crusellas, Joan Fontcuberta, Eusebi González, Josep Moliner, Miquel Moix, Salvador Obiols, Ramon Pi, Raul Vendrell y Cristina Zelich, además de Úbeda, entre otros, han ingresado en el Arxiu Fotogràfic de Barcelona (AFB) y forman parte de la exposición De mur a mur, comisariada por Natasha Christia, de DocField y por Jordi Calafell del AFB, que puede verse hasta finales de septiembre. “Durante años las imágenes me han acompañado en un par de archivadores en todos los traslados que he hecho”, desveló Úbeda que quiso remarcar que las copias son pruebas de trabajo que se revelaron de forma rápida en el laboratorio y muchas están marcadas con rotulador.

Fotografía de Lluís Crusellas en las que se pide 'Rojos al paredón'.
Fotografía de Lluís Crusellas en las que se pide 'Rojos al paredón'.

Las fotografías reflejan el momento convulso en el que se suceden todo tipo de proclamas: De vecinos que reivindican más equipamientos, Pisos sí, chabolas no; ácratas, Ni Dios, ni Estado, ni patrón; protestas políticas, Rojos al paredón, Llibertat per a tots els presos politics, Carrillo te haremos picadillo, en contra del dirigente del Partido Comunista; contra la monarquía, Menos rey, más cultura, o contra los asesinatos de Puig Antich y Oriol Solé. Son frases contundentes en las que también había cabida para el humor. “Como cuando el presidente de la Diputación Juan Antonio Samaranch visitó Madrid en compañía del alcalde Joaquín Viola y apareció la pintada Samaranch visita al rey y viola a la reina, algo que hoy en día no podría tampoco escribirse”, explicó Rodri. También la que hacía referencia a la muerte de Franco 20-Nabos o la que en las siglas del PSC escribió Pa SuCat amb oli. También hubo lugar para otras consignas más subidas de tono en una España en la que el destape llenaba los cines para ver lo que hasta ese momento estaba prohibido: Jodo, luego existo, jodo luego insisto, Manos arriba, bragas abajo o Los partidos son los condones de la libertad.

Entre la protesta y el sentido del humor

- Ni Dios, ni Estado ni patrón

- Rojos al paredón

- Pisos sí, chabolas no

- Carrillo, te haremos picadillo

- Samarach visita al rey y viola a la reina

- Manos arriba, bragas abajo

- Jodo luego existo, jodo luego insisto

- Los partidos políticos son los condones de la libertad

- Pa SuCat amb oli (por PSC)

- 20-Nabos (por el 20N)

Úbeda recordó como casi todos los fotógrafos fueron detenidos en uno u otros momento, y como, para evitarlo algunos como Salvador Obiols, hacían fotografías a toda prisa desde un coche mientras conducía su mujer. “Había que salir de madrugada porque por la mañana la policía las había borrado. Excepto las que hacía la extrema derecha”, recuerda.

Estos pequeños documentos gráficos tienen un origen en los lavabos públicos de la ciudad. “Empezamos a fotografiar los grafitis de los baños, para hacer un estudio sociológico, pero vimos que había muchas pintadas políticas y decidimos concentrarnos en ellas”, recuerda Úbeda. “Decidimos acabar nuestras salidas y de hacer fotografías en 1977 cuando se celebró el referéndum de la Constitución, porque pensamos que a partir de ese momento ya no harían falta más reivindicaciones políticas. Eramos muy ingenuos”, remachó Úbeda, con una amplia sonrisa.