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Freixenet debate si un rival analiza sus cuentas para comprarla

Las tres familias propietarias analizan la venta de la compañía a Freixenet

Un cartel histórico de Freixenet en una exposición.
Un cartel histórico de Freixenet en una exposición.

El consejo de administración de Freixenet se debate sobre si deja al grupo alemán Henkell analizar en profundidad sus cuentas, lo que daría inicio a la valoración definitiva de la compañía y la posible venta de un paquete mayoritario del mayor productor de cava catalán. Los doce consejeros de la compañía familiar analizaron ayer durante casi dos horas esa posibilidad, una de las soluciones a la pugna que mantiene una parte de la familia propietaria, encabezada por los Hevia Ferrer (que tienen un 29% del capital), con otra, los Ferrer, que controlan el 42% de las acciones y la gestión de la compañía.

La rama de los Hevia considera que la compañía ha elevado su deuda y ha reducido beneficios a causa de una dirección errática en la que no se ha mirado por la contención de los gastos y, en cambio, se ha apostado por priorizar los bajos precios de su cava. Por ello, y aprovechando que con la muerte de Dolores Ferrer en 2013 —soltera y sin hijos— se rompieron los equilibrios accionariales, intenta convencer a la tercera familia accionista, los Bonet Ferrer, que acepte la oferta de Henkell, que está dispuesta a adquirir el grupo siempre y cuando su inversión le ofrezca el control de la compañía.

Pero no todos los miembros del clan de los Bonet son partidarios de vender su paquete y planean todavía una decisión definitiva. Los Ferrer no solo no quieren vender, sino que son reticentes a que un grupo que consideran de la competencia pueda ver sus libros. Con derecho a tanteo ante cualquier oferta, esta rama representada por el presidente de honor, José Ferrer, y el consejero delegado, Pedro Ferrer, intenta encontrar financiación para comprar las acciones de sus primos.