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Madrid plantará los primeros 10.000 olmos resistentes a la grafiosis

Los científicos madrileños han empleado 30 años en conseguir los genotipos válidos que ahora se están clonando

Plantación de uno de los clones de olmo en la Escuela de Montes. Ampliar foto
Plantación de uno de los clones de olmo en la Escuela de Montes.

Investigadores de la Escuela de Montes de Madrid han obtenido siete clones de olmos autóctonos resistentes a la grafiosis, un hongo que está diezmando a la especie en todo el mundo. En los próximos meses plantarán los primeros ejemplares, hasta llegar a 10.000, en Alcalá de Henares y San Sebastián de los Reyes. El objetivo es conseguir que sus genes se implanten en la naturaleza. En España han muerto seis millones de ejemplares por los efectos de la plaga.

“Es la primera vez en el mundo que se obtienen ejemplares de olmo común resistentes a la grafiosis y hay muchos países interesados en conocer nuestros resultados”, explica Luis Gil, catedrático de la Escuela de Montes de la Universidad Politécnica de Madrid. Treinta años han tardado el investigador y su equipo en obtener los ejemplares inmunes a la enfermedad, un hongo transmitido por unos escarabajos que ha diezmado a las poblaciones de la especie en todo el mundo. Han contado con la ayuda del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

 En España, donde ha exterminado a seis millones de árboles, se detectó su presencia en 1932, en una olmeda de Madrid. En la misma región donde ahora empezará la repoblación. Se plantarán hasta 10.000 ejemplares en Alcalá de Henares y en San Sebastián de los Reyes. La financiación, de 1,3 millones de euros, procede del proyecto Life + Olmos (el 49% lo abona la Unión Europea y el resto la Administración española).

El laborioso proceso se inicia con el rastreo de los árboles supervivientes. Un trabajo de años y paciencia, porque solo un 0,02% de los olmos autóctonos que se evalúan son resistentes.

Para extender la red de búsqueda, los investigadores piden a las personas que se topen con un ejemplar “grande, robusto, hermoso” que rellenen un formulario en la web www.olmosvivos.es. Una vez localizado al superviviente, los investigadores toman muestras (hojas), que se reproducen in vitro para obtener clones, unos miniarbolitos que crecen en pequeños botes esterilizados, alimentados por una mezcla de nutrientes.

Inoculación del hongo

A los cuatro años, el árbol ya ha alcanzado el tamaño suficiente (un metro y medio) para ser plantado en parcelas experimentales. Allí les inoculan el hongo. Si sus hojas no se marchitan, han pasado la prueba, y son seleccionados. La tecnología juega a su favor, y si antes por 1.000 olmos plantados eran resistentes uno o dos, ahora con 100 pueden obtener 50 válidos.

Así han obtenido en la Escuela de Montes madrileña siete clones de ulmus minor tolerantes a la grafiosis, que han sido catalogados por la Administración como material forestal de reproducción cualificado. “España es uno de los países más interesantes para obtener genotipos resistentes, por la variabilidad genética del olmo de aquí”, explica Gil. A lo largo de estos años, también han demostrado que otro tipo de olmo, el ulmus laevis, es una especie autóctona. Actualmente, el equipo continúa a la búsqueda de nuevos clones e inmerso en su mejora genética mediante la hibridación entre ellos. De esta forma, incrementan, hasta donde es posible, su tolerancia al hongo mortal.

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