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Un estudio prueba la efectividad de un fármaco contra el cáncer de páncreas

Investigadores de Vall d'Hebron han conseguido ralentizar el crecimiento del tumor en estudios preclínicos con ratones

Un nuevo fármaco probado en modelos preclínicos con ratones ha abierto una posible nueva vía de tratamiento contra el cáncer de páncreas en humanos, uno de los tumores con peores índices de supervivencia. Investigadores del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO) han demostrado la eficacia del Ibrutinib, utilizado hasta ahora en el tratamiento de otras dolencias como linfomas y leucemias, para ralentizar el crecimiento de los tumores de páncreas en ratones y aumentar la supervivencia de los animales.

Los cánceres de páncreas son difíciles de tratar porque el cuerpo suele manifestar los síntomas de esta dolencia cuando la enfermedad está en estadios muy avanzados. Pese a que no es de los tumores con mayor incidencia —se detectan unos 4.000 casos al año—, la supervivencia a los cinco años no supera el 5%. La doctora Laura Soucek, investigadora principal del equipo de Modelización de Terapias antitumorales en ratón del VHIO, asegura que las oportunidades terapéuticas para este tipo de cánceres son escasas porque “son particularmente resistentes” a los dos tratamientos de quimioterapia con los que la medicina intenta combatir su avance. “Estos tumores tienen una coraza muy resistente hecha de colágeno que se llama estroma fibrótico y que impide que los fármacos de quimioterapia lleguen al corazón del tumor de forma efectiva. Esta coraza puede suponer hasta el 90% de la masa tumoral”, apunta Soucek.

Los investigadores consiguen aumentar la supervivencia en ratones en 15 semanas más

Precisamente, en esa masa tumoral, el equipo del VHIO detectó la presencia de un tipo de células llamadas mastocitos, que podrían ser “potenciales dianas” donde atacar para debilitar la coraza del tumor. Los investigadores buscaron fármacos para neutralizar los mastocitos y localizaron el Ibrutinib, un fármaco que inhibe la enzima Tirosina Quinasa de Bruton (BTK, en sus siglas en inglés), necesaria para hacer madurar células implicadas en algunos cánceres hematológicos, y esencial también para activar los mastocitos. “Con este fármaco logramos inhibir mastocitos y debilitar esta armadura porque reducía dramáticamente estas fibras de colágeno”, explica Soucek.

Los investigadores administraron a los ratones el Ibrutinib solo y también combinado con quimioterapia, con resultados positivos en ambos casos. “Con la combinación del fármaco y la quimioterapia logramos una ventaja de supervivencia en los animales de 15 semanas más”, apunta la doctora del VHIO. Soucek asegura que esperan que los resultados en humanos sean mucho mayor, ya que los ratones tienen una esperanza de vida normal de dos años, y la supervivencia en humanos se traducirá de forma más o menos proporcional a su esperanza de vida. Con todo, la doctora se ha mostrado prudente ante la ausencia de ensayos clínicos que validen la eficacia del fármaco con humanos y ha preferido no aventurar una cifra del incremento de supervivencia que podría suponer en las personas.

Los científicos esperan iniciar el ensayo clínico con humanos en seis meses

Con todo, la investigadora asegura que, como el Ibrutinib ya es un fármaco conocido y estudiado por la comunidad científica, los tempos para desarrollar un ensayo clínico con humanos no se retrasará mucho tiempo. “Normalmente pasan años desde que el fármaco sale del laboratorio hasta que llega al paciente. Pero en este caso, se verán los resultados muy pronto. Probablemente en seis meses podamos empezar con los ensayos clínicos", apunta. Soucek confía en que este hallazgo, que se publica hoy en la portada de la revista científica Cancer Research, abrirá una nueva fórmula de tratamiento y, al no tratarse de una terapia personalizada —el estroma fibrótico sobre el que actúa el fármaco es común a todos los cánceres de páncreas—, todos los pacientes aquejados de esta dolencia, independientemente de la mutación del tumor, podrán beneficiarse de ella.

“Antes no había otra alternativa que la intervención quirúrgica, y esta opción se perdía cuando el cáncer ya estaba muy avanzado. Esta terapia abre una nueva vía de tratamiento y no solo al cáncer de páncreas, sino también a otras dolencias con características fibróticas, como la fibrosis hepática”, concluye la doctora.