“La momia estaba llena de polvo y había deposiciones de aves”

El profesor que halló el cadáver en la Complutense describe un panorama dantesco

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El informe interno elaborado por uno de los profesores de Anatomía de la facultad de Medicina de la Complutense en relación con el hallazgo de una momia en la azotea de ese edificio de la universidad describe un panorama dantesco y desmiente la versión que ayer envió el Rectorado, para “puntualizar” la información publicada por EL PAÍS. Este es un extracto sustancial del informe:

“Las apreciaciones que voy a hacer están basadas en las tres visitas que realicé a la sala de la azotea del pabellón VI en la que se encontraba la momia”, arranca el escrito. “Es falso que la sala esté habilitada como sala de secado, además de por sus características, el propio cartel a la puerta de la misma lo indica: “Sala de Maceración”. También es falso que la puerta tenga cerradura, pues está descerrajada y el conjunto de la cerradura estaba sobre una mesa, como podemos atestiguar varias personas”. Desde el Rectorado siempre se mantuvo que la momia se encontraba en un “antiguo secadero de cadáveres”.

Entre los hallazgos había “fetos humanos, restos de gambas y un pez seco”

La descripción que el profesor realiza del espacio es la que sigue: “El diseño de la sala es diáfano, con una sola columna, pero no estaban diáfanas sus mesas y poyatas. Tan solo había una mesa libre. En varias de las poyatas se encontraron restos cadavéricos ‘amojamados’ (media cabeza y cuello con su hombro y miembro superior, restos de fetos humanos, secciones anatómicas...) en bolsas que se descomponían al tocarlas debido al largo tiempo de exposición a la luz y las condiciones ambientales”. Desde el rectorado se afirmó que los restos humanos encontrados —aparte de la momia, se hablaba de dos esqueletos— estaban “perfectamente protegidos y resguardados”.

En lo que respecta a lo que se hizo con la momia, el profesor expone: “El cadáver momificado fue embolsado para preservar la dignidad de la que carecía, abandonado sobre una cama de papel de filtro encima de la mesa de disección”. Y con los otros restos “sueltos” encontrados: “Los depositamos en una bolsa negra nueva que dejamos encima de la única mesa libre. También repartidas sobre las poyatas (y algunas en el suelo) se hallaban varias cajas grandes (12-15) que no son sino estuches gigantes con conjuntos óseos completos, o casi completos, con cráneos incluidos; este material está en perfecto uso y es de gran valor, pero se encontraba en un estado de total abandono. El resto de los objetos desparramados por la sala incluyen: una urna de metacrilato grande; un esqueleto sin cráneo (aparte del esqueleto completo colgando de su soporte); frascos de productos químicos; bolsas de sosa cáustica reventadas por las condiciones ambientales, un corcho pinchado con agujas, cánulas y similares en total estado de abandono...”.

Además, el profesor reconoce otros extraños hallazgos: “Un frasco con restos de crustáceos (‘gambas’, ‘langostinos’ y similares) y un pequeño pez seco; útiles para realizar cocciones (cacerola grande, quemadores, restos de goma de butano, etc.), que se completan con una bombona de butano (de las naranjas grandes de toda la vida) sin caperuza...” Y continúa: “El estado de abandono de la sala era manifiesto por su suciedad, con un buen espesor de polvo en el suelo, las poyatas, objetos, frascos y, por supuesto, el cadáver momificado. El abandono de tiempo era tal que deposiciones de aves eran perfectamente identificables en varios lugares”.

La versión del Rectorado

El gabinete de prensa de la Universidad Complutense hizo pública ayer una nota con las siguientes “puntualizaciones”:

  1. El cuerpo no se encontraba en la azotea del edificio de la Facultad de Medicina de la Universidad, sino en unas dependencias construidas en dicha azotea, habilitadas para la obtención de huesos y para la preparación, articulación y montaje de los mismos con fines docentes.
  2. El material óseo que está en las instalaciones de la Facultad de Medicina se encuentra en buen estado para destinarse a fines docentes, por lo que no es necesaria su retirada inmediata.
  3. Dada la reciente integración del Departamento de Anatomía II en I, se procederá a trasladar los restos óseos al nuevo departamento.
  4. Con respecto a las declaraciones del profesor del departamento que señalan que los alumnos no pueden llevar a cabo "prácticas de disección", cabe precisar que recientemente concluyeron las reformas necesarias acometidas en el nuevo departamento y que se podrán reiniciar en breve".

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