Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Ocho trabajadores del vertedero de Arraiz sufren un brote de fiebre Q

La enfermedad está provocada por la presencia de restos de ganado entre los residuos

El diagnóstico de otros 25 casos está pendiente de estudio

Ocho trabajadores del vertedero del monte Arraiz, en el término municipal de Bilbao, sufren un brote epidémico de fiebre Q provocado por la presencia de restos de ganado entre los residuos que llegan a la planta, según ha informado la Diputación de Bizkaia. Además de los ocho casos confirmados hay otros 25 que están pendientes de estudio.

Un primer foco del brote epidémico se ha localizado en los últimos días en la Planta de Tratamiento Mecánico Biológico del monte Arraiz y el segundo brote se ubica en Berriatua, donde la afección podría alcanzar a una decena de personas. El origen del brote se debe a que restos de origen animal no destinados a consumo humano (subproductos como cabezas o pieles de cabras y ovejas) han entrado a la planta de manera reiterada entre residuos urbanos.

Los síntomas de la fiebre Q son similares a los de la gripe, aunque en ocasiones también afecta al hígado. 

Tras registrarse los primeros casos de infección, la UTE TMB-Arraiz compuesta por las empresas Valoriza y Pabisa y la empresa pública foral Garbiker pusieron el asunto en conocimiento de las autoridades competentes como Osalan, el Instituto Vasco de Seguridad y Salud Laborales y la Unidad de Epidemiología del Departamento de Salud para que se adoptaran medidas de precaución.

El Gobierno vasco y la Diputación Foral de Bizkaia, de manera coordinada, han adoptado medidas para controlar el brote. Se han extremado las precauciones y se han extendido las pruebas analíticas a toda la plantilla y y al personal de las subcontratas como medida de prevención. La Diputación denuncia que la mala práctica de verter restos de origen animal no destinado al consumo humano a contenedores del sistema de recogida de residuos urbanos ha originado el brote epidémico.

Actualmente se intenta identificar su procedencia, una labor complicada puesto que los restos animales han llegado en bolsas de basura y se les han eliminado los crotales (distintivo con numeración de registro) impidiendo el seguimiento de su origen.