La reforma energética encarece 100 millones la factura de las empresas

El Gobierno vasco teme que suba más si hay ajustes de costes en enero

La electricidad está siendo el catalizador de uniones insólitas. La denominada reforma energética que impulsa el Gobierno de Mariano Rajoy ha puesto en pie de guerra a la patronal, al Gobierno de Iñigo Urkullu y, ahora, a los sindicatos. Confebask está muy enfadada porque es quien paga una parte importante de la factura de esa subida tarifaria en plena crisis, y cuando se empieza a atisbar una tímida recuperación; el Gobierno vasco está muy preocupado porque interpreta que no es una reforma para impulsar el sector o hacerlo más eficiente sino exclusivamente para recaudar y bajar el déficit del sistema que ascendía a 26.500 millones de euros hasta el pasado mayo; y los sindicatos están inquietos porque con los incrementos de los gastos fijos en el coste en la factura, las empresas van a frenar los todavía tímidos, pero en 2014 posibles, y primerizos después de seis años, incrementos de plantilla.

La reforma, además de cargar la tarifa más común en el tejido industrial vasco, y de eliminar primas en renovables y cogeneración, se produce en un momento en el que el consumo está cayendo y en el que algunos de los elementos que influyen en el precio final de esta, como el gas, está subiendo constantemente.

Si el precio medio de la energía para las empresas españolas era antes de la reforma casi un 18% superior al de la media de los países de la Eurozona y un 30% mayor que para las alemanas, las vascas aún pagan más.

Las especificaciones técnicas del tendido de alta tensión hacen que el 90% del empresariado vasco esté sujeto a una tarifa, la 6.1 que es un 75% más cara que la más usual en el resto del Estado, la 6.2. El Ejecutivo de Vitoria estima en unos cien millones anuales, y subiendo, el sobrecoste para las empresas vascas respecto del resto y está intentado, a través del grupo nacionalista en el Congreso, paliarlo en lo posible. “El tema tarifario es una discriminación” aseguró el viernes el director de Energía y Minas del Gobierno vasco, Javier Zarraonaindia.

La cogeneración en Euskadi supone entre el 12% y el 15% de la demanda

Los “retoques” del Gobierno central en los peajes de acceso a la energía, la parte fija de la factura, la que no depende del consumo, se ha incrementado más del 30% para el 50% de las empresas cuando para un 16% se ha elevado más del 50%, según datos del ejecutivo autonómico.

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“Esto no es una reforma energética, son medidas financieras para cubrir un agujero de 26.500 millones de euros de déficit del sistema”, criticó Zarraonaindia tras asegurar que “además sigue subiendo” en un escenario en el que ese hecho es difícil de entender ya que España tiene capacidad como para ofertar 105.000 Mw y la demanda apenas si llega a los 45.000. En unas condiciones normales de mercado, a exceso de oferta deberían caer los precios, y eso no sucede, siguen subiendo.

La crítica del Gobierno a que se trata de una reforma puramente recaudatoria es porque la han desligado del consumo. Al incrementar sustancialmente la parte de la factura denominada ATR, la que la industria paga por el acceso a la energía, da prácticamente igual lo que consumas, porque ya estás pagando más. El pasado 12 de julio, el Gobierno central aprobó el Real Decreto de medidas urgentes, al comprobar que el déficit en 2012 era de 10.500 millones y ahora está en tramitación el Proyecto de Ley del Sector Eléctrico en el que el Gobierno vasco quiere corregir “anomalías” que afectan directamente a la industria vasca.

UGT, el sindicato que dirige Raúl Arza, anunció el viernes que no descarta iniciar movilizaciones en contra de una reforma que está elevando el precio de la energía hasta provocar que varias empresas en Euskadi hayan comenzado a parar, o en su caso, a recortar sus producciones y limitarlas a las pocas horas en las cuales el precio de la energía es asumible para fabricar un producto competitivo y rentable. Entre las que citaban estaban Arcelor Mittal, Nervacero, Alcoa, Sidenor y Productos Tubulares, es decir, las siderúrgicas, como grandes consumidoras de energía y algunas papeleras que han incorporado la cogeneración en sus sistemas de producción. En Euskadi muchas empresas tienen plantas de cogeneración para sus procesos industriales. El excedente lo venden al sistema. La cogeneración tiene 500 Mw instalados en Euskadi y supone entre el 12% y el 15% de la demanda.

Sobre la firma

Pedro Gorospe

Corresponsal en el País Vasco cubre la actualidad política, social y económica. Licenciado en Ciencias de la Información por la UPV-EHU, perteneció a las redacciones de la nueva Gaceta del Norte, Deia, Gaur Express y como productor la televisión pública vasca EITB antes de llegar a EL PAÍS. Es autor del libro El inconformismo de Koldo Saratxaga.

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