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Investigadores del Vall d’Hebron identifican las causas de la fibrosis pulmonar idiopática

Los científicos atribuyen el 40% de los casos a la exposición a edredones de plumas, aves y hongos

Un equipo de científicos del hospital Vall d´Hebron de Barcelona han logrado identificar las causas de la fibrosis pulmonar idiopática, una grave enfermedad que afecta a unas 10.000 personas en España y de la que hasta ahora se desconocía su origen. Tras investigar a 60 pacientes del centro a lo largo de siete años (entre 2004 y 2011), los científicos han concluido que más de un 40% de los casos son atribuibles a la exposición a edredones o almohadas de plumas, así como a hongos o aves en niveles mínimos pero persistentes a lo largo del tiempo.

Los investigadores seleccionaron a un grupo de pacientes a los que se les había diagnosticado la enfermedad y realizaron un estudio exhaustivo, que incluyó visitas a los domicilios y lugares de trabajo para realizar mediciones de hongos, plumas e isocianatos (sustancias químicas), entre otros. Tras una serie de pruebas, en las que se sometió a los enfermos a los extractos sospechosos, los investigadores concluyeron que el 43% presentaba una neumonitis por hipersensibilidad causada por la exposición a edredones de plumas, aves u hongos en cantidades pequeñas pero de forma sostenida a lo largo del tiempo. El estudio lo publica hoy The Lancet Respiratory Medicine. "Aunque esos son los casos en que hemos podido demostrarlo, creemos que en realidad son más", ha explicado Ferran Morell, investigador principal del estudio y médico en Vall d´Hebron

“Las guías internacionales establecían hasta ahora que para diagnosticar la fibrosis pulmonar idiopática (sin causa conocida) es suficiente con un escáner”, ha dicho Morell. “Nunca nos ha parecido suficiente, así que decidimos investigar más”, ha relatado. Aunque no hay precedentes en la literatura científica, Morell comenzó a sospechar cuando sometió a un paciente con esta enfermedad a una exposición a extracto de plumas, en 2001, y vio que desarrollaba anticuerpos, lo que le animó a seguir investigando y a desarrollar una hipótesis. La vinculación entre la neumonitis por hipersensibilidad y la exposición a aves, como las palomas, sí que está documentada.

Según Morell, el descubrimiento deberá cambiar “radicalmente” el enfoque de los médicos ya que, entre otras cosas, abre un nuevo camino para tratar la enfermedad. “Para la fibrosis idiopática no hay tratamiento, pero para la neumonitis por hipersensibilidad sí se pueden utilizar corticoesteroides y funcionan muy bien”, dice Morell. Los investigadores están seguros de que, con perseverancia y los medios necesarios, es posible identificar las causas en todos los pacientes con fibrosis pulmonar sin causa conocida.

Los resultados también ponen de manifiesto la importancia de la prevención, aunque hay que tratarlos con cautela, ya que solo una mínima parte de la población expuesta acaba desarrollando la enfermedad, lo que apunta a la existencia de otros factores genéticos relevantes. Por ejemplo, en el Vall d’Hebron el 30% de los trabajadores duerme con un edredón o almohada de plumas y el 9% tiene pájaros en casa, según una encuesta realizada por el equipo de Morell. “Como sucede con todas las enfermedades, las causas tiene una parte genética y una parte ambiental”, ha explicado el investigador.