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El fin de los convenios abre la veda del ajuste en los derechos laborales

Empresas avisan por carta a trabajadores de recortes en sus salarios y un aumento de la jornada

El consejero de Empleo Juan María Aburto, junto al viceconsejero Ricardo Barkala y el director de este departamento Xabier Losantos (derecha).
El consejero de Empleo Juan María Aburto, junto al viceconsejero Ricardo Barkala y el director de este departamento Xabier Losantos (derecha).

La extinción del 60% de los convenios sectoriales y de empresa existentes en Euskadi, que afecta a un total de 348.665 trabajadores, según un informe del Consejo de Relaciones Laborales (CRL), no ha hecho variar las posiciones que hasta ahora han venido defendiendo los interlocutores durante unas negociaciones fracasadas y que han dado al traste con las esperanzas de lograr un acuerdo de última hora. La situación toma visos de complicarse, a tenor de las acusaciones vertidas ayer por el secretario general de UGT Euskadi, Raúl Arza, quien denunció que “pequeñas empresas” están remitiendo cartas a los trabajadores en las que notifica la pérdida de sus actuales condiciones de trabajo. Esta misma acusación la lanzó ELA, tras constatar que “muchas empresas están notificando” a sus trabajadores que “sus convenios laborales ya no están vigentes”, incluso en los casos en los que no ha vencido la ultraactividad.

En una de esas misivas, a la que ha tenido acceso este diario, la dirección de la compañía da por agotado el convenio colectivo, lo que “conlleva diversas modificaciones al dejar de ser aplicables tanto las cláusulas específicas que en el convenio se contienen como las tablas salariales aprobadas para su vigencia”. Este ajuste, asegura la carta de la dirección, no se aplicará en la nómina de julio “al estar el mes iniciado”, pero le comunica al empleado que en la de agosto se liquidará “con la nueva estructura y remuneraciones resultantes de esta adecuación”.

ELA aseguró que algunas compañías informan de que pasan ya a “aplicar el conjunto del convenio superior, incluyendo las reducciones salariales”. Notificaciones de este tipo se han producido en el sector de la enseñanza concertada y también en el de transportes.

Arza asegura que estas cartas “individuales” siguen una “recomendación expresa de Confebask” para avisar a los trabajadores de que “les van a cambiar sus condiciones laborales con una rebaja del salario y la modificación de la jornada”.

Esta situación va a desembocar, según el líder sindical, en un aumento de la conflictividad laboral, porque “vamos a ir a la confrontación en aquellas empresas donde tengamos capacidad”. Y donde esto no sea posible, las centrales optarán por la “judicialización” de las nuevas condiciones laborales: “Si antes los juzgados no daban abasto por las denuncias de despidos, ahora se van a colapsar”.

Raúl Arza, de UGT, alerta de que los juzgados “se van a colapsar”

La tensión está garantiza, según LAB, porque “el no cumplimiento de un convenio es una agresión y por lo tanto organizaremos y responderemos a esa agresión de forma organizada y colectiva”, afirmó su máxima dirigente, Ainhoa Etxaide.

Todas las centrales coincidieron en que la representación de los empresarios acudieron a las diferentes mesas de negociación “sin interés de llegar a un acuerdo”, porque, en opinión de Arza, Confebask “pretende hacer las empresas más competitivas bajando salarios y aumentando las jornadas”. ELA mostró su disposición a responder a esa actitud de la patronal “como se merece”. Este sindicato anunció que luchará “por mantener y recoger las condiciones de trabajo” de los convenios caducados.

Por la parte empresarial, la patronal vasca Confebask tiene previsto tratar hoy en su consejo general la situación socioeconómica y laboral y sus perspectivas. El presidente de esta organización, Miguel Ángel Lujua, y de los responsables territoriales —Peio Guibelalde, de Adegi; Iñaki Garcinuño, de Cebek, y Pascal Gómez, de SEA, además de la secretaria general de la patronal vasca, Nuria López de Guereñu— abordarán el escenario abierto tras la pérdida de vigencia de convenios que debían ser renovados antes del pasado domingo como consecuencia del fin de la ultraactividad que establece la reforma laboral aprobada el año pasado por el Gobierno del PP.

Confebask reúne a su consejo general para analizar la nueva situación

Con la aplicación de esta regulación, el porcentaje de población asalariada que queda fuera del paraguas de la negociación colectiva pasa a ser del 47% (286.146 personas), frente al 53% (316.308) que permanece cubierta por algún tipo de acuerdo laboral (de empresa, estatal o de Comunidad Autónoma).

Garcinuño, el responsable de los empresarios vizcaínos, quiso transmitir un mensaje de tranquilidad a estos trabajadores porque, según aseguró en Radio Euskadi, “la mayoría de las empresas no van a bajar los salarios, no van a necesitar medidas salariales o de jornada teniendo en cuenta, sobre todo, las circunstancias actuales de trabajo que existen”.

El contrapunto lo puso el Círculo de Empresarios, que a través de un comunicado indicó que “comparte y respalda plenamente” la posición mantenida por Confebask al ser “totalmente consecuente con las circunstancias económicas, con la nula predisposición de algunos sindicatos hacia la negociación y con el entorno legal tras la última reforma laboral”.

Esta asociación, de la que forman parte firmas relevantes como Iberdrola, Euskaltel o Petronor, sostiene que “no tiene sentido pedir a los empresarios la renuncia expresa al contenido de una nueva legislación laboral, mucho menos cuando durante los últimos meses la predisposición de algunos sindicatos para la negociación y la oferta de contrapartidas ha sido nula”.

En medio del mar de incertidumbre que se abre para un gran número de empresas, la empresa siderometalúrgica Nervacero puso la nota diferente de la primera jornada en la que desaparecían unos 500 convenios —entre sectoriales y de empresa—. La dirección y el comité de empresa de Nervacero, en Valle de Trápaga, firmaron el convenio colectivo para los 300 trabajadores de la plantilla por un periodo de cuatro años. El acuerdo sobre el convenio, que es uno de los habría decaído, fue respaldado por todos los sindicatos con representación en la firma (UGT, CC OO, ELA y LAB) y fue posteriormente ratificado por la asamblea de trabajadores.