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Cuando inventar parece la única salida

Andalucía se convierte en 2012 en la segunda comunidad en número de emprendedores

Cinco empresarios noveles relatan su experiencia en este área

Cejudo y Campos (ambos en el centro), con el equipo de Xilacurve. Ampliar foto
Cejudo y Campos (ambos en el centro), con el equipo de Xilacurve.

Han borrado de su diccionario la palabra miedo. Según ellos, no debe existir. Y la han reemplazado por las de oportunidad y confianza. Confianza en sus ideas, en sus proyectos, en su esfuerzo,... Y parece que su filosofía se extiende, se expande y hasta contagia el discurso político. Andalucía se sitúa como la segunda comunidad española en número de emprendedores. Según el estudio Global Entrepreneurship Monitor (GEM), que la Universidad de Cádiz realiza desde hace una década, en 2012, la región registró una tasa de emprendimiento del 6,1%, solo por detrás de Cataluña (7,5%) y por encima de la media nacional (5,7%). Es decir, unas 330.000 personas decidieron montar su propia empresa y sumergirse en una aventura de futuro incierto, “pero muy apasionante”.

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Se debe madurar mucho la idea antes de lanzarse a la piscina

Carlos Martín, Sombradoble

Tras trabajar en Reino Unido y Camerún, Javier Cejudo (40 años) regresó a Almería en 2009. A su llegada, este ingeniero industrial decidió continuar por cuenta propia. La rutina de sentarse a esperar los encargos desmoronaba sus ilusiones. En la misma situación se encontraba su amigo Juan José Campos (39), que tras su experiencia en un astillero naval, regentaba una carpintería. Ambos coincidieron en que era el momento de aunar esfuerzos. “Cuando llegas a una edad, el futuro te preocupa mucho más. Los dos somos padres y sabíamos que nuestro futuro y el de nuestras familias pasaba por emprender”, explica Cejudo. Así fue como nació Xilacurve, una empresa de diseño y comercialización de una nueva vivienda: Xiglu. “Hecha en madera, se trata de una especie de cabaña en forma de iglú que es autoconstruible, transportable y modificable”, explica.

'Autorretrato', de Laura Pacheco. ampliar foto
'Autorretrato', de Laura Pacheco.

A la hora de emprender, la vocación también juega un papel muy importante, o no. Son los casos del malagueño Carlos Martín (32) y de la almeriense Laura Pacheco (28). Tras quedarse desempleado, Martín, doctorado en Biología, decidió poner en marcha Sombradoble, una agencia de comunicación y de divulgación científica. “Soy una persona muy dinámica y siempre había tenido el gusanillo de poner en marcha mi proyecto”, apunta. En el lado opuesto se encuentra Pacheco, quien asegura que fueron los acontecimientos los que la arrastraron a montar su empresa y registrar su propia marca, Let's Pacheco. “Estudié Bellas Artes para dedicarme a la restauración de pinturas. Tras trabajar en diferentes talleres, me quedé en paro. Fue entonces cuando decidí retomar mi faceta como ilustradora y publicar mis obras en Internet. La sorpresa fue cuando comenzaron los encargos”, precisa Pacheco, quien colabora con la revista S Moda y ultima su segundo libro de tiras de cómic con la editorial ¡Caramba!

Para “lanzarse a la piscina”, los emprendedores de este reportaje reconocen que lo más importante es tener muy trabajada la idea. “Hay personas que dan el salto a la primera de cambio y, claro, se la encuentran vacía. Se debe madurar mucho la idea antes de lanzarse”, apunta Martín. Ideas que, en algunos casos, pueden esconderse en la rutina. “Estaba cansado de ir de compras con mi mujer y que saliéramos del centro comercial sin nada. Le costaba mucho decidir qué ropa comprarse. Este fue el germen de Vestidia”, explica el sevillano Fran Guillén (32), ingeniero superior en informática y cofundador de esta asesoría de moda on line gratuita realizada por personal shoppers reales.

Fran Guillén (de pie), junto a dos técnicos de Vestidia. ampliar foto
Fran Guillén (de pie), junto a dos técnicos de Vestidia.

Como apunta Guillén, el camino de un emprendedor es una verdadera carrera de “pequeños y desconocidos” obstáculos. Junto a las labores administrativas para poner en marcha el proyecto —que el Gobierno pretende reducir con la nueva ley de emprendedores—, encontrar financiación es la gran batalla. “Con una buena idea, paciencia y trabajo, siempre se consigue alguna inversión”, precisa Cejudo, quien acaba de recibir 50.000 euros para construir el que será el “Xiglu piloto”. En esta ardua batalla se encuentran los onubeses Diego Gómez (31) y Juan Antonio Bardallo (52). Este equipo, integrado por un maestro licenciado en deportes y un médico con un máster en neurociencia cognitiva, respectivamente, necesita 75.000 euros para lanzar al mercado una web (Scitalus) que trabaja la estimulación precoz y atención temprana con niños de entre 0 y 6 años. “Mi socio ya aplicó este mecanismo con su hijo y los resultados son muy positivos. Tenemos garantías reales. El problema es que sin dinero no se hace nada”, explica Gómez.

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Trabajamos con una economía de guerra, los sueldos son los mínimos

Diego Gómez, de Scitalus

Frente a las buenas cifras de negocios como la asesoría de moda de Guillén, quien asegura que desde enero de 2013 ha multiplicado por seis las ventas y por 10 el número de usuarios, hay casos en los que el pago a la Seguridad Social ya supone un esfuerzo. “Con los pocos clientes que se tiene al principio, las facturas, el IVA y el seguro de autónomo es difícil tener un sueldo”, explica Martín, quien busca financiación para realizar un documental sobre enfermedades raras. “Trabajamos con una economía de guerra, los sueldos son los mínimos”, apunta Gómez. Ante un inicio que no es nada fácil, la mayoría de los entrevistados reclaman a las Administraciones más medidas de apoyo. “La cuantía del seguro de autónomo debería ser proporcional a tus ingresos”, propone Pacheco. “Se le deberían dar más ventajas a los business angels [inversores en la fase inicial de un proyecto] en materia de reducción fiscal”, añade Guillén.

Ante este aparente boom de emprendimiento, ¿hay cabida para todos? “Podríamos decir que ahora mismo se está sembrando las semillas, con el tiempo, veremos cuáles florecen”, explica Cejudo. “Creo que la crisis nos ha hecho cambiar nuestras ideas y acercarnos más a la cultura anglosajona, mucho más emprendedora”, añade. “Cuando tu alternativa es el paro, es mucho mejor emprender. Si fracasas, habrás aprendido mucho por el camino”, defiende Guillén.

Perfil y motivaciones

Hombre, de 35 años, universitario y con formación en la creación de empresas. Según el estudio GEM, elaborado por la Universidad de Cádiz, este es el perfil del emprendedor andaluz, unas características que se han ido modificando en los últimos años. El informe detalla que el 69% de estos trabajadores montó la empresa por oportunidad, frente al 25,8% que lo hizo por necesidad. La mayoría de las iniciativas puestas en marcha están orientadas al consumo y la oferta de servicios a otras empresas, en menor medida, al sector industrial.