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La Sindicatura alerta de la situación financiera “muy grave” de la UPC

La valoración del ente es con datos anteriores a los recortes de la Generalitat

La UB aprueba un presupuesto un 1,5% menor, aunque descarta despidos

La Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) protagoniza una crónica de una asfixia económica anunciada. La Sindicatura de Cuentas califica de “muy grave” la situación financiera del campus durante el periodo comprendido entre 2008 y 2010, el último fiscalizado por el ente. Esta delicada tesitura se daba incluso antes de los duros recortes presupuestarios impulsados por la Generalitat en 2011, cuando la UPC sufrió un tijeretazo en la subvención del 17% —32 millones menos—. La Sindicatura alerta del ahogo del campus basándose en su déficit acumulado —de 82 millones en 2010 y 111 millones actualmente—, la dificultad de generar ingresos y reducir el gasto y la dependencia financiera de la Generalitat.

El descuadre en los ingresos se debe principalmente, según la Sindicatura, a que la Generalitat no abonó las cantidades comprometidas en el Plan de financiación para la mejora de las universidades públicas 2007-2010.

Sobre el capítulo de gastos, el ente fiscalizador destaca un “exceso de gasto de personal”, que se corrigió ligeramente en 2010, pero no a iniciativa de la UPC sino al decreto del Gobierno de Zapatero que redujo un 5% el sueldo de los trabajadores públicos. La Sindicatura reprocha al campus que este recorte afectó “en un porcentaje inferior de lo que correspondía al personal directivo con retribuciones superiores a las de un director general de la Generalitat”. El ente también critica que en 2009 y 2010 se subiera el sueldo a los altos cargos, en contra de lo que dictaminado por la Generalitat. En el apartado de gastos el informe también detecta un uso “cuestionable” de las tarjetas de crédito con gastos difíciles de justificar.

Por otra parte, la Universitat de Barcelona (UB) consiguió ayer aprobar sus presupuestos para este año. La UB es el último campus público que no contaba con presupuestos debido a las elecciones celebradas en noviembre y al boicot en dos ocasiones, por parte de estudiantes y trabajadores, del consejo de gobierno que debía desencallar las cuentas. Para sortear nuevas protestas, la reunión se celebró ayer en la sede de la Secretaría de Universidades.

El presupuesto de la UB —aprobado por 23 votos a favor y tres abstenciones— se ha fijado en 362,71 (un 1,5% menos). El capítulo de personal baja en 2,4 millones (un 0,9%), pero el rectorado asegura que la plantilla se mantiene y no habrá despidos.