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el debate tributario

El desacuerdo sobre Patrimonio eleva la desarmonización fiscal en Euskadi

La portavoz del Gobierno, Idoia Mendia, defiende que los tres territorios tengan impuestos similares

Bilbao (izquierda), junto al portavoz foral, Juan María Aburto, y el titular de Hacienda, José María Iruarrizaga. Ampliar foto
Bilbao (izquierda), junto al portavoz foral, Juan María Aburto, y el titular de Hacienda, José María Iruarrizaga.

Los ciudadanos vascos se encuentran cada vez más separados por sus deberes tributarios. Los desacuerdos políticos en cada uno de los tres territorios han hecho insalvable la creciente separación y desarmonización fiscales. Si el pasado año el PNV y el PP, que gobiernan en Bizkaia y Álava, lograron sacar adelante una minirreforma fiscal para frenar la que impulsaba Bildu en Gipuzkoa, que contaba con el respaldo del PSE, este año la reforma del Impuesto de Patrimonio va a aumentar esas diferencias. Ahora también van a pagar de forma diferente los más ricos. En definitiva, con una Diputación de cada color político, cada una de las Juntas Generales legisla a su aire manteniendo intactos los derechos de los ciudadanos, pero alejándolos en cuanto a los deberes. Y el Parlamento vasco no puede hacer nada. Tras la reunión del Órgano de Coordinación Tributaria (OCT) que se celebró ayer en Vitoria, ya no hay ninguna duda de que Bizkaia, Gipuzkoa y Álava tendrán un Impuesto de Patrimonio desarmonizado.

En la reunión, de carácter técnico, se debatió sobre la propuesta de nuevo Impuesto de Patrimonio presentada la semana pasada por la Diputación de Bizkaia, que incluye medidas para reducir la elusión fiscal por parte de las grandes fortunas, pero sobre todo fija un nuevo sistema de valoración de los bienes inmuebles, debido a que el catastro de Bizkaia está referenciado a valoraciones de 1970. Sin embargo, el resto de diputaciones y el Gobierno se abstuvieron en ese foro impidiendo que sirviera como base para un impuesto de Patrimonio unico. La portavoz del Gobierno en funciones, Idoia Mendia, recordó que su Gabinete siempre se ha manifestado a favor de un panorama fiscal armonizado en las tres provincias. “Lo mejor sería que los tres territorios históricos tuvieran unos impuestos lo más parecidos posible”, explicó tras el consejo de Gobierno celebrado en Vitoria. Uno de los problemas del proyecto de norma de Bizkaia es que no puede trasladarse de manera mimética a Álava ni a Gipuzkoa.

Más capacidad

recaudadora el de Bizkaia

En estas dos provincias sí está actualizado el catastro. A los dirigentes alaveses les gustaba más el proyecto de José Luis Bilbao que el de Gipuzkoa, entre otras cosas porque resulta más efectivo y recaudará más entre un grupo mayor de contribuyentes. El guipuzcoano afecta más a las grandes fortunas, al eliminar el denominado “escudo fiscal”, pero lo compensa reduciendo el tipo máximo del 2,5% al 1%. El proyecto diseñado por el equipo del peneuvista, José Luis Bilbao, tiene una capacidad recaudatoria en torno a un 40% superior al anterior Impuesto de Patrimonio, mientras que el de Gipuzkoa, denominado de Riqueza y Grandes Fortunas, se quedará en torno a un 20% más, la mitad.

Con su nueva formulación, Gipuzkoa tiene previsto recaudar el próximo ejercicio casi ocho millones más de los 36,5 millones que logró el año pasado con el Impuesto de Patrimonio. El diseño vizcaíno se basa en el nuevo sistema de valoración de los inmuebles, ya que de los casi 28.000 incluidos en la declaración de 2011, el 90% tributaron con respecto a valores de 1970. En la reunión de ayer también se constató la negativa de la Diputación de Bizkaia a apoyar la propuesta para gravar la base del ahorro en IRPF que instaurará Gipuzkoa. Proponen subir el IRPF que se aplica a las rentas del capital y pasar de los actuales dos tramos —20% hasta 4.000 y 23% para los superiores— a tres: del 21% hasta 1.500 euros, 23% para rentas entre 1.500 y 10.000 euros y del 25% de 10.000 euros en adelante.