El abandono de la Xunta pone en riesgo la mayor base de datos sobre la represión

Ahora mismo, lo que hay en la caja del proyecto da para mantener lo existente, según los investigadores, hasta noviembre

Lourenzo Fernández Prieto
Lourenzo Fernández Prieto

Puede que nadie esperase otra cosa, pero la promesa, verbal, era distinta. En 2010, la Xunta retiró los apoyos para exhumar víctimas —20.000 euros— y recortó en un 90% los 230.000 con los que contaba el proyecto interuniversitario Nomes e Voces para la investigación de la represión franquista en Galicia. El compromiso de palabra del exconselleiro de Cultura, Roberto Varela, era mantener el apoyo público a los trabajos iniciados en aquel Ano da Memoria 2006.

Al menos con aquellos 30.000 euros restantes, insuficiente para pagar investigadores, pero lo justo para conservar el fondo digital de Nomes e Voces. El sí de Varela, entonces, pasaba por reducir la partida a la mitad: 15.000 en 2011 y otro tanto este año, pero no ha habido ningún ingreso. El coordinador de Nomes e Voces, Lourenzo Fernández Prieto, se remite a los hechos: “Cambió el organigrama de la Consellería y seguimos sin saber nada. No hay ninguna señal positiva”. Cultura, que sí ayudó a financiar la publicación de Memoria de guerra y cultura de paz en el siglo XX (Trea), resultado de un congreso organizado por Nomes e Voces en 2010, no da una respuesta concreta, si bien “se estudiarán futuras colaboraciones en el futuro”.

Ahora mismo, lo que hay en la caja del proyecto da para mantener lo existente, según los investigadores, hasta noviembre. Y lo existente es, como base de datos, “el fondo documental sobre la represión franquista más importante del mundo”, insiste Prieto. Con 15.000 registros en Red, 515 entrevistas con testigos vivos, 6.000 fotografías y un escaneado de casi 10.000 imágenes con diversa documentación, desde memorias en papel de barba a fichas militares. “Queremos que la Administración lo conserve porque nos encargó crearlo”, recuerda. Como acción política, la negativa de Cultura, sin ser explícita, “indica un cambio claro de prioridades”, según el catedrático de Historia Contemporánea en Santiago. “En un primer momento fuimos capaces de convencer a los responsables políticos de que hay cosas que no cambian si cambia el Gobierno. Así lo entendió Varela en primera instancia, pero tampoco continuó el acuerdo con él”. Como fuente estable de financiación pública, sólo la Diputación de Lugo —la de A Coruña nunca llegó a aportar nada— mantiene su asignación para Nomes e Voces. “Estamos intentando mantenernos con otros proyectos, nosotros no vivimos de la Xunta”, sigue el coordinador. “Pero es la Xunta quien debe comprometerse a conservar los fondos creados”.

Los recursos e iniciativas que germinaron a partir de este patrimonio han servido para alimentar nuevas líneas de investigación. Ahora mismo se apuran trabajos sobre la represión desde el punto de vista del estudio del genocidio, por ejemplo, además de un estudio sobre la socialización de los soldados del ejército franquista. El informe Xeografía da represión en Galicia, presentado en noviembre, permite acceder vía web a las cifras, cuadros y mapas de la represión, incluyendo lugares y tipología de las muertes. En su conjunto, la taxonomía más completa de la violencia fascista puesta a disposición del público en España.

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