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El gerente de Emarsa implica en el saqueo al Ayuntamiento y a la Generalitat

Esteban Cuesta: “El sistema fue creado políticamente para que hubiera total descontrol”

"La situación era caótica, llevaban seis años sin formular presupuestos ni cuentas anuales"

El exgerente de Emarsa, Esteban Cuesta, en la Ciudad de la Justicia.
El exgerente de Emarsa, Esteban Cuesta, en la Ciudad de la Justicia.

Esteban Cuesta, exgerente de Emarsa e imputado por estafa, administración desleal, falsedad en documento mercantil, malversación de fondos públicos y delitos contra la Hacienda pública, ha extendido a la Generalitat y al Ayuntamiento de Valencia la responsabilidad del millonario pillaje que llevó a la quiebra a la sociedad pública de depuración en el año 2010. “El sistema de Emarsa era absolutamente inútil y fue creado hace muchos años políticamente para que hubiera un total descontrol”, afirmó ante el juez, según fuentes conocedoras de su declaración. La principal vía para saquear Emarsa consistió en abonar un precio desorbitado para la depuración de lodos, confirmó Cuesta, quien agregó que la cantidad a pagar la fijaba la empresa de la Generalitat Epsar. Cuesta declaró haber entregado al menos 30.000 euros en efectivo “en su despacho y en cafeterías”, al entonces gerente de Epsar, José Juan Morenilla.

Cuesta señaló que en el periodo anterior a su llegada a Emarsa, en 2004, “la situación de la sociedad era caótica”: “Había empresas trabajando sin contrato, llevaban seis años sin formular presupuestos ni cuentas anuales...”. El periodo de seis años al que se refirió el exgerente incluye la época en que Silvestre Senent, actual concejal de Hacienda de Rita Barberá en el Ayuntamiento de Valencia, presidía Emarsa.

Cuesta afirmó que la Entidad Metropolitana de Servicios Hidráulicos (Emshi), dueña de Emarsa y “gobernada por políticos pero dominados por el Ayuntamiento de Valencia”, prefirió “mirar hacia otro lado” a pesar de estar al tanto de lo que sucedía. Cuesta agregó que muchas empresas cuyos administradores han sido imputados por el saqueo de Emarsa trabajaban también para Emshi. Y que el entonces presidente, Enrique Crespo—dimitido alcalde de Manises y de la vicepresidencia de la Diputación de Valencia e imputado en la causa— le dijo que por ese motivo no hacían falta expedientes de contratación para que las firmas trabajaran para Emarsa.

Cuesta fue presidente de la agrupación local de Poblats de l’Oest del PP y alcalde pedáneo de Benimàmet por nombramiento de Rita Barberá —varios de los imputados se han referido a él en el juzgado como “el alcalde de Benimàmet—, y el miércoles confirmó que simultaneó ese cargo con el de gerente de Emarsa, a pesar de que su contrato con la empresa pública le exigía dedicación exclusiva. Cuesta también admitió que tras dejar de ser alcalde pedáneo desvió dinero de Emarsa para sufragar las fiestas de Benimàmet.

El Ayuntamiento de Valencia niega su implicación y culpa a los gestores de la empresa

El Ayuntamiento de Valencia rechazó lo afirmado por Cuesta en un comunicado y responsabilizó de lo ocurrido a los gestores de Emarsa. “La depuradora contaba con unos directivos que son los que tomaban las decisiones y rendían cuentas al consejo de administración” en el que estaban representados distintos partidos, señaló, y defendió “dejar a la justicia que haga su trabajo”.

El exgerente negó que, tal y como declaró el proveedor Sebastián García Martínez, exigiera comisiones del 60% por las obras que sus empresas hacían en Emarsa. Y también rechazó que, como afirmaron ante el juez García Martínez y el exdirector financiero de la sociedad Enrique Arnal, se repartiera cada mes con Crespo, Morenilla y el actual jefe de explotación de la empresa de la Generalitat Epsar, Ignacio Bernácer, 180.000 euros que le entregaba el empresario de lodos huido de la justicia Jorge Ignacio Roca.

Esto último Cuesta lo negó, sin embargo, con matices. Arnal y García Martínez afirmaron que Roca le entregaba el dinero a Cuesta primero en cajas de cartón y más tarde mediante tarjetas de crédito a nombre de las firmas del empresario. El exgerente de Emarsa contó que Roca le entregó cuatro tarjetas de crédito, que sacó con ellas 60.000 euros de distintos cajeros y que le dio la mitad al entonces gerente de Epsar, Morenilla. Y añadió: “Lo irregular es lo que he dicho de las tarjetas de Roca, sobre lo que en su momento daré más información, pero voy a esperar hasta que declaren otras personas y después pediré comparecer de nuevo”.

Cuesta rechaza que exigiera comisiones del 60% por  las obras

Cuesta solo aceptó, en su novena declaración, responder a preguntas de su abogado. El juez instructor, Vicente Ríos, quiso dejar constancia, sin embargo, de varias preguntas. En una de ellas el juez señaló que de las cuentas de Roca salieron varios millones en efectivo, y que si Cuesta efectivamente solo extrajo los mencionados 60.000 euros.

Al mismo tiempo, el exgerente afirmó que él fue “marginado” desde el principio de todo lo relativo a los lodos de la depuradora. Y que quienes controlaban dicha parcela eran “Crespo, Morenilla, Bernácer y Roca”. Según Cuesta, Epsar —la empresa de la Generalitat de quien dependen las depuradoras— podía haber gestionado directamente la planta de Emarsa, pero prefirió limitarse a financiarla estableciendo un precio muy superior al del mercado por el tratamiento del lodo.

El precio marcado por la sociedad de la Generalitat era de 42 euros por tonelada de fango. Emarsa, que generaba 90.000 toneladas al año, contrató para ello a las empresas de Roca. Éste, a su vez, subcontrató a la empresa Adobs Organics, que hasta la llegada de Roca se había encargado del tratamiento de los lodos de la planta. El precio que Adobs Organics recibía por gestionar el fango era de 18 euros por tonelada, señaló el juez. El sobrecoste habría sido por tanto de 24 euros por tonelada.

El imputado se reserva contar lo que sabe sobre el reparto del pillaje

Cuesta aceptó ayer haber recibido regalos por valor de cientos de miles de euros de García Martínez, pero no 1,8 millones de euros como declaró el proveedor. Insistió en que todas las decisiones en Emarsa las tomó por indicación de Enrique Crespo, que a sus cargos como alcalde de Manises, vicepresidente de la Diputación de Valencia con el PP y presidente de Emshi sumaba la presidencia de Emarsa.

El exgerente afirmó que de todo lo relativo a las obras y partidas informáticas aparentemente falsas por las que Emarsa pagó importes millonarios se encargaban directamente Arnal y García Martínez. Cuesta acusó a ambos de vertir falsedades contra él para eludir su responsabilidad.

Cuesta también hizo repaso de los vehículos con los que dijo haber visto a García Martínez: un BMW descapotable, un BMW X3, un Mini Cooper, un Mercedes ML 320, un Mercedes ML 240, un Mercedes SL 500, un Mercedes SL 55, un Jaguar, tres Volkswagen Touareg, un Audi A5, dos Porsche Cayenne y, además, un barco adquirido en Mónaco que le habría costado 200.000 euros.